Al volante

- BMW M3 Cabrio DKG. Para otro público.

No es barato pero si tenemos en cuenta que gracias a los casi 4.700 euros que cuesta el nuevo cambio DKG de doble embrague de los M3 consumimos menos combustible que con el cambio manual de seis relaciones, aprovechamos mejor el enorme poderío del laureado motor V8 (hacer salidas a fondo “está chupado“) y eliminamos el riesgo (y el consiguiente estrés) de equivocarnos al insertar una marcha, el desembolso se endulza y más en esta versión Cabrio con una excelsa sonoridad del motor.

Precio M3 Cabrio: 83.000 euros. Cambio DKG: 4.685 euros (octubre 2008). Garantía: 2 años. Internet: BMW, BMW M


Análisis:

El cambio DKG de siete velocidades está constituido por dos embragues húmedos refrigerados en baño de aceite, similar estructura a la del cambio DSG o Stronic de seis velocidades del Grupo VW, que fue el primer fabricante en lanzar este tipo de cambio al mercado y del que también tiene una versión de siete velocidades con dos embragues en seco para motores de poco par.

Para el M3 Cabrio con el cambio DKG se ha desarrollado una palanca del cambio específica con el pomo iluminado, como es norma en los M: tiene modo neutro (N), automático Drive D, secuencial S (que no Sport), + y – para subir y bajar marchas manualmente (también se puede hacer desde las levas del volante) y marcha atrás R. En cuanto se apaga el motor se activa el modo P bloqueando la transmisión y evitando el riesgo de bajarse del coche sin dejarlo inmovilizado. Y en cuanto se abre una puerta el cambio pasa automáticamente a N.

Dispone de función Drivelogic con 11 programas diferentes como el cambio robotizado SMG de los M5 y M6 (cinco en automático D y seis en secuencial S), lubricación por cárter seco, no tiene mantenimiento (el de VW sí, cada 60.000 km hay que cambiar aceite y filtros), soporta una velocidad de giro de hasta 9.000 rpm (el motor V8 de 3.999 cm3 del M3 Cabrio alcanza 8.400 rpm) y mejora tanto las cifras de aceleración de 0 a 100 km/h (le recorta 0,2 segundos) como los consumos homologados respecto del cambio manual de seis relaciones: 17,3/9,4/12,3 l/100 km en ciclo urbano, extraurbano y mixto con el cambio DKG frente a 18,7/9,6/12,6 litros con el cambio manual. Y con un sobrepeso de sólo 20 kg.

Vista ¾ delantera del BMW M3 Cabrio DKG con el techo abierto. La funcionalidad como Cabrio es mejorable. Con el techo abierto desaparece el efecto de caja de resonancia de una carrocería cerrada y se puede asistir a toda una exhibición sonora del motor y el escape. Como buen M, carece de faros antiniebla; algún día BMW solucionará esta carencia originada por el tamaño de las tomas de aire para refrigerar el motor.

El funcionamiento del cambio DKG ya es conocido por el DSG de VW pero no es óbice para reproducir íntegro el párrafo del dossier de prensa: “uno de los embragues está a cargo de las marchas 2, 4 y 6, mientras que el otro se ocupa de las marchas 1, 3, 5 y 7, además de la marcha atrás. Cuando se conduce, uno de los dos embragues siempre está cerrado, mientras que el otro está abierto. Al acelerar (y también al bajar de marchas) se activan alternativamente. Cada vez que se cambia de marchas, el primer embrague se abre mientras que el otro se cierra. En estas condiciones, los cambios de marchas no producen tirones, son muy confortables y, por encima de todo son incomparablemente rápidos, sin interrupción alguna de la fuerza de tracción.”

Excelente puesto de conducción el del BMW M3 Cabrio, tan sobrio como ergonómico aunque tiene un par de aspectos por mejorar: el reposacabezas del asiento queda un poco retrasado haciéndose molesto en aceleración a fondo en marchas cortas y con el techo abierto, el sol provoca un reflejo en el pomo del mando iDrive que afecta al conductor.

Además, en las reducciones, ejecuta un golpe de gas que ayuda a “mantener la estabilidad del coche y hacer más intensas las vivencias al volante”. Lógicamente ese golpe de gas significa que hay interrupción de la fuerza de retención.

Dispone de modo D automático y S secuencial, levas en el volante (siempre operativas) y Low Speed Assistent, una función de avance lento para facilitar las maniobras y las salidas que tiene la peculiaridad de que se conecta a voluntad: desde parado y a menos de 5 km/h se activa al dar un leve toque al acelerador y se desactiva al detenerse por completo con el pedal del freno pisado. Es una eficiente e inédita solución la que ha desarrollado BMW para el complicado asunto del arrastre al ralentí a coche parado y en maniobras a baja velocidad pues sirve tanto para reducir el consumo como para evitar el pequeño desgaste que supone el arrastre a coche parado y frenado; esta función no está disponible en el cambio robotizado SMG del M5 y M6 ni en el DSG de VW.

Las shift lights del cuadro de instrumentos del BMW M3 Cabrio con el cambio DKG indican el momento de cambio óptimo poco antes de que se alcance el régimen de motor máximo para lograr la máxima aceleración posible, iluminándose unos diodos amarillos y luego rojos. Se pueden desactivar tanto desde el iDrive como desde la palanca de las luces. En 1ª, el segundo diodo rojo se enciende cuando el motor alcanza 7.250 rpm (en la imagen, a 54 km/h), muy alejadas de las 8.300 rpm del régimen de potencia máxima.

Para facilitar las aceleraciones con un estilo deportivo en modo secuencial cuenta con las llamadas Shift Lights, que indican el momento de cambio óptimo poco antes de que se alcance el régimen de motor máximo iluminándose unos diodos amarillos y luego rojos en la esfera del cuentavueltas. Se pueden desactivar tanto desde el iDrive como desde la palanca de las luces y no nos han parecido demasiado prácticas pues entre que el motor gana vueltas con mucha rapidez en marchas cortas, que no sube de marchas en secuencial al llegar al corte de inyección (8.400 rpm) y que este se produce sólo 100 rpm por encima del régimen de potencia máxima, pues resulta imposible atinar con el momento idóneo. Lo más práctico en aceleraciones a fondo es seleccionar el modo automático D.

Para activar el modo launch control en el BMW M3 Cabrio con el cambio de doble embrague DKG hay que empezar por desconectar el control de estabilidad DSC para que el modo secuencial S del cambio permita seleccionar el programa 6 de la función Drivelogic. Para que aparezca el mensaje de ¡launch control! en la pantalla del navegador hay que hacer algo más...

Cómo no, también tiene la función “launch control” que permite hacer salidas a fondo con la máxima aceleración posible, desatando las sensaciones del conductor y poniendo a prueba sus habilidades en el contravolante pues dependiendo del estado del firme, la trasera llega a colear (y las ruedas a patinar), eso sí, con mucha progresividad: control de estabilidad desconectado, Drivelogic en modo “S6” y pedal del freno pisado. Si al mantener la palanca del cambio desplazada hacia delante (equivale a engranar 1ª en modo S) aparece una bandera a cuadros en la pantalla multifunción del tablero de instrumentos (espectacular detalle el de BMW), entonces basta con dar gas a fondo y con el motor rugiendo a 5.500 rpm (que se pueden ajustar 500 rpm arriba o abajo con la palanca del regulador de velocidad), soltar el pedal del freno y después la palanca del cambio para que el M3 Cabrio salga catapultado hacia delante, subiendo de marchas con frenesí hasta que cortemos gas.

Una vez configurado el modo “launch control” con el mando del iDrive, hay que mantener con la mano la palanca del cambio hacia delante (en posición S1) y entonces aparece una bandera a cuadros en el tablero de instrumentos que nos indica que está todo preparado (y el mensaje ¡launch control! en la pantalla del iDrive) y ya sólo hay que pisar el acelerador a fondo y con el motor girando en vacío a 5.500 rpm (en la imagen), soltar por este orden el pie del pedal del freno y la mano de la palanca del cambio para que el M3 Cabrio salga disparado como un obús.

Pero es que además lo hace sin titubeos, sin caídas de vueltas ni tirones en 1ª a diferencia de lo que nos ocurriera con el Audi TT 3.2 S tronic; no es que las prestaciones sean comparables, que no lo son, pero sí las características de la transmisión y aquí BMW vuelve a hacer gala de su saber hacer en la puesta a punto de sus coches, que también se aprecia en las salidas a fondo sin más como las que puede hacer cualquier conductor en cualquier momento en una conducción normal, por ejemplo en un semáforo, un stop o un paso a nivel, que no requiere más que pisar el acelerador a fondo: la aceleración es continua, sin interferencias del embrague y limitada en su caso por la progresiva intervención del control de estabilidad.

Las salidas en modo launch control con el M3 Cabrio con cambio DKG combinan efectividad y sensaciones a partes iguales: ni falta el patinado de las ruedas motrices ni los progresivos coletazos de la trasera dependiendo del estado del firme. Supera claramente al cambio manual del M3 Coupé y al cambio robotizado SMG del M5 y M6.

La salida en “launch control” también es mucho más eficiente y segura que la salida a fondo con el cambio manual que probamos hace unos meses en el M3 Coupé: con el DKG cualquier conductor por muy novato que sea puede conseguir la máxima aceleración mientras que con el cambio manual hay que ser un experto además de que se castiga el embrague. También aporta ventajas frente al cambio robotizado SMG del M5 y M6 pues en estos, el embrague de disco en seco se calienta y hay que dejarle enfriar entre salida y salida, cosa que en el DKG ocurre en mucha menor medida y admite varias salidas a fondo seguidas. En fin, que este DKG es todo ventajas; la pena es el precio pero ya puestos y por lo que cuesta un M3 Cabrio...

El cambio DKG de doble embrague del BMW M3 Cabrio permite estirar las marchas igual que si se tratara del cambio manual, hasta 8.400 rpm y sin cambiar a una marcha superior si vamos en el modo secuencial S; en la imagen se circula en 2ª en el modo S y en la posición 5 de la función Drivelogic. Para aceleraciones a fondo en marchas cortas es mucho más práctico y rápido elegir el modo automático D. En reducciones no permite llegar al régimen de potencia máxima.

Pero la excelente puesta a punto del DKG no puede ocultar las limitaciones funcionales de este tipo de cambios (que también tiene el DSG de VW), a saber: el retraso en las salidas a fondo, claramente perceptible desde que se da gas hasta que el coche inicia la marcha (unas tres décimas de segundo); el retraso subiendo marchas en manual desde que se acciona la palanca o la leva hasta que inicia la maniobra (unas cuatro décimas de segundo) y la imposibilidad de subir varias marchas de una vez en secuencial, por ejemplo para pasar de 2ª a 7ª inserta todas las marchas intermedias y tarda cuatro segundos aunque es más rápido que el S tronic del Audi TT 3.2, que empleó cinco segundos en pasar de 2ª a 6ª. En cambio, en reducciones apenas hay retraso y permite saltarse las marchas intermedias (como el DSG), pasando por ejemplo de 7ª a 2ª.

El cambio DKG del BMW M3 Cabrio permite aprovechar la zona de giro del motor prácticamente igual que con el cambio manual pero sin ninguno de sus inconvenientes, que son muchos en un deportivo de altas prestaciones como este. En el modo secuencial S permite insertar marchas mientras el motor no caiga por debajo de 1.000 rpm. En la imagen se circula en 6ª, con la función Drivelogic en el primer programa, el menos deportivo de los seis posibles, tal y como muestra el segmento encendido a la derecha del dígito que indica la marcha seleccionada; el 6º segmento sólo aparece cuando se programa el modo S6, que requiere desconectar el control de estabilidad. Como en todos los BMW, el cuadro de instrumentos es de una facilidad de lectura y de una racionalidad prodigiosas.

Resumiendo: este cambio DKG es superlativo en la posición D y en reducciones en secuencial, con mención especial a la reducción a 2ª a alto régimen (hasta 8.100 rpm, embriagante por la perfecta ejecución y el golpe de gas cual estruendoso y brevísimo estornudo) pero subiendo marchas en secuencial defrauda algo por el retraso en las maniobras.

Además de todo lo comentado, el cambio DKG aporta otra ventaja sustancial sobre el cambio manual y es que permite administrar cual batuta en manos de un experto director de orquesta la sonoridad del motor y el escape, sobre todo en las reducciones y más si son gas a fondo: no es lo mismo concentrarse en la audición de la reducción a 2ª hecha con matemática precisión por el DKG que en coordinar el movimiento de ambos pies y mano accionando pedales de embrague, acelerador y palanca del cambio. Hay un abismo a favor del DKG, que ni falla ni desfallece; es la ventaja de ser un autómata....

Las levas del cambio DKG del BMW M3 Cabrio están operativas siempre pero una vez accionadas, el cambio se queda en modo S secuencial. Volver al modo Drive se puede hacer de dos formas: accionando la palanca (que obliga a soltar la mano del volante) o a través del botón M del volante si previamente hemos configurado los ajustes M a través del iDrive; ¡menudo lío! Lo ideal sería un botón en el volante para elegir los modos D y S, como tenía el Serie 7 anterior.

Apuntemos varias curiosidades sobre el cambio DKG: se desactiva el regulador de velocidad en los cambios de marchas (nos atrevemos a calificar este aspecto como un defecto garrafal); no está exento de un deportivo pero inadecuado tirón subiendo marchas en aceleraciones decididas; inicia la marcha en 2ª si seleccionamos el programa 1 de Drivelogic tanto en D como en secuencial (en el resto de programas sale en 1ª); hay arrastre hasta que el coche se detiene por completo y por lo tanto respuesta inmediata si damos gas; basta una levísima presión sobre el acelerador para activar el arrastre desde parado y hasta 5 km/h (por encima embraga automáticamente); además del arrastre, tiene asistente de arranque en pendientes; cuando se abre una puerta con el motor en marcha selecciona el modo N; en cuanto se apaga el motor se activa el bloqueo P de la transmisión y por último, en marcha muy lenta, con leves y cortas caricias sobre el acelerador, el conjunto embrague-motor no llega a responder siempre con la debida rapidez y precisión (en ocasiones se acelera después de haber cortado gas), afeando acústicamente la conducción.

La fatalidad nos persigue en las pruebas del actual M3; hemos pinchado con las dos unidades probadas en un plazo de 6 meses, el M3 Coupé y el M3 Cabrio. En este caso, como el tornillo clavado en la banda de rodadura del neumático trasero izquierdo provocaba una mínima pérdida de aire, con la ayuda del control de presión de neumáticos y del compresor del kit de reparación provisional de pinchazos, pudimos llegar al destino sin necesidad de usar el líquido sellante. Pero no es plan en un coche de este tipo...

Pues a lo dicho del DKG sobre el disfrute de la sonoridad del motor del M3 Cabrio, hay que añadir el que aporta esta versión de techo duro escamoteable: nuevas y mejores notas sonoras con el techo abierto (pues elimina el efecto de caja de resonancia de un habitáculo cerrado) y ventanillas subidas (para proteger del ruido del viento). Se diluye el ruido de rodadura y se pierde parte del tono grave y ligeramente retumbante del motor en baja sonando más limpio y armonioso, escuchándose perfectamente el increíble aullido del escape entre unas 2.000 y 3.000 rpm.

Y aparece un nuevo registro desde unas 1.800 rpm cuando el motor trabaja con carga, el sonido de la aspiración del aire en el colector de admisión pero con un toque borboteante como cuando se sorbe con una pajita líquido y aire, borboteo que muta en un tableteo cada vez más intenso a medida que sube de vueltas que te hace desplegar la oreja para no perder ni una nota (con el techo cerrado no se escucha) y que se suma al soplido del escape y al ruido propio del motor. ¡Menuda audición a tres bandas!

El error del velocímetro es del 5,4% por exceso.

Como es norma de la casa M, la sonoridad de la mecánica se puede regular perfectamente con la carga del motor: con el techo cerrado, a punta de gas y por debajo de 5.000 rpm apenas se escucha en carretera; por encima de 5.000 rpm empieza a despertar con un rugido tableteante más que un bramido, delatando el poderío de sus ocho cilindros y la capacidad respiratoria de sus escapes. Es una sonoridad imponente (que nos ha gustado bastante más que la del M3 Coupé), igual que la prestación y la frenada en recta, curva o alta, con una estabilidad y potencia prodigiosas.

Esta versión Cabrio del M3, que es el cuarto de la saga y el primero con techo duro escamoteable, el primero con un motor de ocho cilindros, que está basado en el Serie 3 Cabrio en la misma medida que el M3 Coupé lo está en el Serie 3 Coupé, tiene un par de aspectos muy importantes a mejorar: el techo no se puede accionar en marcha y supone una merma de capacidad notable para el maletero, que además tiene una forma muy poco aprovechable, pues se guarda plegado en tres partes en horizontal, en la parte superior.

Como en otros M de BMW, el M3 Cabrio luce el emblema M en las aletas delanteras. Esta versión Cabrio aporta no sólo el placer de conducir a cielo descubierto sino el de una sonoridad más afinada y variada con el techo abierto, que le diferencia del M3 Coupé.

El aplomo de marcha se resiente un poco con el techo abierto en forma de ligeras vibraciones, perceptibles en el retrovisor interior o en el volante además de que no faltan algunos crujidos del techo cuando está cerrado y el notable sobrepeso de 230 kg respecto del M3 Coupé pasa algo de factura en las cualidades dinámicas pero el M3 Cabrio DKG está destinado a otro público: a los amantes de los conciertos al aire libre más que los adictos a las curvas y contracurvas.

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Datos técnicos:

Motor y transmisión
posición delantero longitudinal
nº cilindros V8, 4 válvulas por cilindro
distribución 2 árboles de levas en cabeza por bancada, cadena
alimentación/ combustible inyección, gasolina sin plomo 98 octanos
cilindrada 3.999 cm3
potencia máxima 420 CV (309 Kw) a 8.300 rpm
par máximo 430 Nm a 3.900 a rpm
consumo máximo de aceite n/d
relación de compresión 12,0:1
transmisión propulsión trasera
embrague doble embrague multidiscos en baño de aceite
caja de cambios cambio robotizado DKG de 7 velocidades
desarrollo (km/h a 1.000 rpm)
con neumáticos de serie
1ª: 8,43 km/h
2ª: 13,74 km/h
3ª: 18,72 km/h
4ª: 24,02 km/h
5ª: 28,99 km/h
6ª: 33,50 km/h
7ª: 40,30 km/h
Bastidor
suspensión delantera Eje de doble articulación con columnas telescópicas y barra estabilizadora
suspensión trasera Multibrazo, muelle helicoidal, estabilizadora
frenos delanteros/ traseros discos ventilados y perforados 360x30 - 350x24 mm
dirección cremallera, servotronic
diámetro de giro/ vueltas volante 11,70 m/ 2,50
neumáticos de serie delanteros/ traseros 245/40 ZR19 - 265/40 ZR19
neumático repuesto/ ubicación kit reparación provisional de pinchazos
Carrocería
Tipo cabrio, techo duro escamoteable
largo x ancho x alto (mm.) 4.615 x 1.804 x 1.418
batalla/ vía delantera-trasera (mm) 2.761 x 1.558 x 1.557
peso en vacío/ peso máximo 1.810 kg/ 2.280 kg
reparto peso eje delantero/trasero n/d
nº plazas homologadas 4
maletero de 210 a 350 litros
depósito combustible 63 litros
Medidas interiores
anchura delante 139 cm
anchura trasera 118 cm
altura asiento delantero-techo 91 - 98 cm
altura asiento trasero-techo: plaza lateral / central 88 cm
hueco pies: banqueta trasera-pilar central 21 cm
cota habitabilidad: pedales/ respaldo trasero 183 cm
Prestaciones, emisiones y consumos homologados
velocidad máxima (limitada electrónicamente) 250 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 5,1.
Norma emisiones Euro 4
Emisiones de CO2 293 g/km
Consumo urbano 17,3 l/100 km
Consumo extraurbano 9,4 l/100 km
Consumo mixto 12,3 l/100 km
Mantenimiento según condiciones de uso con 7.581 km
Revisiones +43.000 km/ 4 años
Cambio aceite +17.000 km/ 2años
Cambio bujías cada 3 cambios de aceite
Cambio líquido de frenos 2 años
Cambio pastillas freno delantero/trasero +27.000 / +33.000 km
Datos prueba
Km. inicio 7.581 km
Neumáticos delante - detrás 245/35 ZR19 93Y - 265/35 ZR19 98Y Michelin Pilot Sport
Variación desarrollo -3,82%
Fecha matriculación 08.04.08

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