Al volante

- BMW M6. El arsenal.

Escaparate del poderío tecnológico de BMW en un coupé de altísimas prestaciones, con un laureado motor e inéditas soluciones para arañar décimas de segundo al cronómetro y diferenciarlo del M5. Cumple sobradamente como coche familiar de uso diario.
Precio: 118.000 euros (noviembre 2006). Garantía: 2 años. Internet: BMW, BMW M


Las miradas.
Llama la atención en la calle poderosamente, sobre todo de la gente joven, hasta el extremo de que hemos tenido que dar esquinazo a más de un conductor empeñado en seguirnos durante los recorridos urbanos. Es como si todo el mundo le conociese o hubiese oído hablar de él pero no lo hubiesen visto nunca, pues un coche de sus características y precio es de suponer que su afortunado dueño lo guarda cuidadosamente bajo techo cuando no lo usa, como nosotros. Nos referimos a lo de guardarlo, naturalmente.

Vista lateral del BMW M6. El BMW M6 es un escaparate tecnológico para BMW y lo cobra. Podemos cuantificar el sobreprecio de este M6 en unos 4.300 euros si tenemos en cuenta que el 650ci cuesta  16.200 euros más que el 550i y que el M6 cuesta 20.500 euros más que el M5.

Las peticiones.
¿Es un M6, verdad? Ha sido una pregunta que nos han hecho varias veces durante la semana que este coupé 2+2 con prestaciones de coche de carreras ha estado en nuestro poder. También hemos tenido que atender peticiones, como si de un programa de radio se tratase: ¿Lo puede arrancar? ¡qué bonito suena!

Lo más sofisticado.
Estamos hablando del motor V10 de 507 CV premiado con el galardón de "Motor Internacional del año 2005". Tiene la misma arquitectura que se usaba en la Fórmula 1 y BMW lo define como su motor "más potente y técnicamente más sofisticado", una verdadera joya de la tecnología. Es lo más.

En el colector de admisión se pueden  ver los "M" de la división M de BMW y "V10" del motor del BMW M6. Qué motorazo. Tiene una potencia específica de más de 100 CV al litro y un par también superior a 100 Nm por litro de cilindrada. Es de carreras.

Al rebufo.
El M6 además de ser un coche que por dinamismo y prestaciones está hecho para un circuito de carreras, por confort y equipamiento resulta apropiado para todas las carreteras del mundo y para un uso familiar gracias a una dotación tecnológica de primer nivel que permite transformar a la carta el carácter del coche mediante teclas: para administrar la potencia, el cambio de marchas robotizado, la suspensión y el comportamiento. Lo único que delatará siempre su estirpe es el diseño, aderezado según BMW con esa "discreción que distingue a todos los modelos M".

En el exterior destaca el difusor trasero con función de guiado del aire en los bajos, el alerón integrado en la tapa del maletero y las cuatro salidas cromadas del escape, características de los M.

No ha sido fácil inmortalizar esta vista de los cuatro colines de escape del BMW M6, con un sugerente fondo contra el que parecen apuntar. Entre ambas baterías, el difusor trasero.
El BMW M6 tiene cuatro salidas de escape, características de los M. Son un regalo para la vista y para el oído y se merecen llevarlos inmaculadamente limpios. Hay espacio entre las salidas dobles para poder pasar una suave gamuza y dejarlos relucientes después de haberlos limpiado cuidadosamente para no arañarlos. Y entre ambas salidas dobles, el difusor trasero. Las ranuras de refrigeración de la caja del diferencial trasero sirven para reducir las temperaturas pico de diez hasta quince grados centígrados en comparación con una caja convencional, disminuyendo el esfuerzo térmico al que se someten las piezas.

Si nos agachamos veremos las ranuras de refrigeración de la caja del diferencial trasero, que reducen las temperaturas hasta en quince grados centígrados en comparación con uno convencional y así se disminuye considerablemente el esfuerzo térmico al que se someten las piezas. A esta función de refrigeración ayuda también el difusor. ¿Se imaginan el chorro y el sonido a alta velocidad? ¿Se imaginan ir al rebufo de esa trasera?

Vista del eje trasero del BMW M6, con las dos líneas de escape y los dos silenciosos en primer término. También se aprecian las ranuras de refrigeración de la caja del diferencial trasero. Esta caja está unida a la caja de cambios secuencial SMG mediante un eje articulado de dos partes, dotado de un disco Hardy delante, articulación homocinética detrás y apoyo central. Los árboles secundarios son tubos ligeros y resistentes a la torsión, con el fin optimizar el peso.

Delante destaca el faldón delantero que llega casi hasta el suelo, con unos flaps o pequeños deflectores para reducir las fuerzas ascendentes y las grandes entradas de aire, necesarias para que el motor de altas revoluciones pueda respirar. Todo muy racional, refinado y por que no decirlo, elegante y deportivo, con función estética, aerodinámica y mecánica. Muy logrado.

El subrayado.
Lateralmente, se distingue por el logo M6 en las aletas delanteras (la del lado derecho se "despistó" durante la prueba), unos retrovisores diferentes y los faldones inferiores, muy bajos y acentuados, que sirven tanto para subrayar la nada despreciable longitud del coche como para optimizar el guiado del aire en los bajos, que dicho sea de paso están carenados y dejan oculta la mecánica.

¡Y protegen!.
El remate más llamativo son las espectaculares llantas de diseño exclusivo, de 19 pulgadas, de fundición de aluminio con cinco finos radios dobles que permiten ver perfectamente los discos ventilados y las pinzas del sistema de frenos. El diseño es "extremadamente deportivo y le confiere a la silueta del BMW M6 una gran ligereza" al decir de la marca.

Detalle del disco del freno trasero del BMW M6. Es autoventilado y perforado y la superficie de fricción está unida al soporte central mediante radios, uno de ellos visible en la imagen.

Y ligeras también son las llantas, ya que pesan 1,8 kilogramos menos que las de aleación ligera convencionales. Calza de serie unos neumáticos especialmente desarrollados para este M6, de medida 255/40 ZR 19 delante y 285/35 ZR 19 detrás. No son runflat pero han demostrado proteger muy bien a las llantas de bordillazos y baches.

Pasen y vean.
Pasemos al interior, del que no vamos a criticar que el salpicadero no sea de plástico acolchado... porque va forrado en cuero, con las costuras vistas por doquier, incluidas las de las dos capillas de la instrumentación. Capillas que están juntas y desalineadas y nos parece que es el único detalle criticable (y mucho) de un diseño interior que nos parece exquisito, refinado y elegante. Del imperial del techo, tapizado con Alcántara sólo nos parece criticable que queda muy a trasmano para acariciar su suave tejido.

El sujetador.
El puesto de conducción es el habitual de los BMW, con un pedalier perfecto, un asiento que sujeta y recoge muy bien (con todo tipo de reglajes eléctricos y neumáticos) y que se puede llevar muy bajo, a sólo 15 cm del piso, una palanca del regulador de velocidad mal situada en la columna de la dirección al alcance de la rodilla izquierda y la famosa batería de teclas en la consola junto a la palanca del cambio que sirve para ajustar las reacciones de este M6 a gusto de cada uno: cómodo, suave y discreto o brutal y sonoro. Luego hablamos de ellas.

Magnífico el asiento del conductor del BMW M6, como suele ser norma en la marca, a excepción del reposacabezas, que queda un poco alejado y no ofrece la necesaria sujeción en las aceleraciones a fondo. El asiento se puede situar muy bajo, a sólo 15 cm del piso y cuenta con todo tipo de reglajes, algunos de ellos neumáticos, como el de los soportes laterales del respaldo.

Mejorable el reposacabezas, pues cuesta regular la altura, queda un poco alejado y no permite llevarlo completamente pegado a la cabeza, a modo de sujetador para soportar la brutal aceleración del M6. Mejorable el ángulo de apertura de la puerta, realmente escaso y mejorable el sellado de la ventanilla del conductor, que silbaba por encima de 110 km/h..

Menos es nada.
Las plazas traseras son prácticamente simbólicas, sin apenas sitio para las piernas, muy poco para los pies dependiendo de a qué altura llevemos el asiento delantero, con un respaldo muy vertical y con un túnel central con consola añadida que hace de muro a la hora de cambiarse de lado. Insufribles y angustiosas para tallas de más de 1,80m, pero ahí están para un caso de apuro. Como quien dice, menos es nada.

Del asiento trasero del BMW M6 lo mejor que podemos decir es que existe y que el acceso es bueno para un coupé, con un asiento delantero fácil de adelantar, manualmente por supuesto: lo hace en dos etapas, primero desliza hacia delante y luego se eleva, hasta golpear el reposacabezas contra el imperial del techo si lo llevamos levantado. El asiento en sí y el espacio disponible para tallas de más de 1,80 metros es agobiante, pero facilitan la tarea de pasear a la familia y las amistades, se puede hacer en grupos de tres en tres y se acaba antes que si fuese un estricto dos plazas...

El pulpo.
El maletero, que tiene buen tamaño y una boca de carga de razonable tamaño, dijimos la primera vez que probamos el BMW Serie 6 que desmerece por la terminación. Desmerece el guarnecido de las bisagras y desmerece que para levantar la tapa reversible del piso haya que tirar de una esquina, si es que conseguimos meter el dedo. Lleva unas argollas que además de para sujetar la carga sirven para anclar la opcional rueda de repuesto con un pulpo, a costa de condenar el maletero.

Las teclas.
Turno para las teclas. Las hay de todos los tipos, que no colores. La que regula la potencia del motor se llama Power y sirve para elegir sólo 400 CV (P400) o la cuadra entera, los 507 CV pero con dos opciones: P500 y P500 Sport. En el primero se garantiza el rendimiento máximo y la reacción espontánea a los movimientos del acelerador y en el segundo se añade además que esa respuesta es "especialmente espontánea y deportiva sin concesiones".

Si tuviésemos un BMW M6, lo primero que haríamos nada más sentarnos sería programar el botón M del volante. Para ello hay que recurrir al mando del iDrive, con ese exquisito tacto de su motor eléctrico y ajustar el programa del cambio SMG (automático y el programa 1 más confortable en la imagen), el ajuste de la amortiguación (confort), el tarado del control de estabilidad (el más dinámico) y la respuesta del motor, con la cuadra entera y una respuesta deportiva, no la más deportiva sin concesiones. Ah, y que no falte la pantalla virtual en el parabrisas, con indicación del momento más adecuado para cambiar de marchas. Para pasar a esta configuración basta pulsar el susodicho botón, situado en el radio derecho del volante y la respuesta y el carácter del M6 mutan según la configuración elegida.

Salvando las distancias, es como la tecla "Sportswitch" de Opel pero a lo bestia. Basta pulsarla por ejemplo en un repecho con algo de carga para sentir cómo se acelera y aumenta el rugido del motor.

Descomunal.
Motor con una descomunal respuesta, pero no sólo en alta. A pesar del largo desarrollo, recupera en 7ª sin problemas desde unas 800 rpm, que es lo máximo que se le puede dejar caer sin que el cambio SMG reduzca y sobre las 6.000 rpm suelta una coz demoledora, anticipando el excitante tramo final, hasta unas increíbles 8.400 rpm en secuencial.

El error del velocímetro del BMW M6 es de un 4% aproximadamente. La velocidad máxima está limitada a 250 km/h. La escala llega a 330 km/h y según BMW permite intuir hasta dónde podría llegar este potente deportivo sin dicho corte electrónico. El desarrollo en 7ª es largo. No hay indicador de la temperatura del refrigerante del motor pero sí del aceite. Acelera de 0 a 100 km/h en 4,6 segundos y alcanza los 200 km/h transcurridos apenas unos 14 segundos. Es brutal.

Contrastes.
Otra es la que regula la dureza de la amortiguación (EDC se llama) de forma electrónica, como el sistema IDS+ de Opel. Tiene tres modos, confort, normal y sport. Razonable en el modo confort, permite salir de paseo sin que la compañía se queje. Y decididamente dura y rebotona en el modo sport, muy incómoda pero adecuada para devorar curvas.

Tenemos que decir que en un tramo rizado de nuestro recorrido de prueba y en el modo confort no se aprecia oscilación vertical de la carrocería, lo que demuestra su magnífica capacidad de amortiguación. Por comparar digamos que en el Lexus IS 220d el cabeceo era notable, igual que en el Peugeot 207 o el nuevo Renault Clio.

A secas.
Otra se llama DSC a secas, sinónimo de control de estabilidad para BMW. Tiene una opción llamada M Dynamic Mode (MDM) que se programa con el iDrive y se activa con el botón "M" en el radio derecho del volante que permite explorar los límites de la física en curva cuando se negocian dando gas y convertir al dócil pero muy rápido M6 en una máquina de sobrevirar aunque muy progresiva. Ideal para hacer manos y divertirse si disponemos de una pista cerrada al tráfico, claro.

Con el DSC conectado (que es el consejo que da BMW en el manual de instrucciones) el M6 tiene siempre una ligera tendencia a subvirar, a irse de morro en apoyos bruscos, sean en retención o dando gas. Es más ágil que el M5; también es más ligero y con un centro de gravedad más bajo para lo que llega a recurrir a un techo de fibra de carbono pero es tan fácil de conducir al límite gracias a la electrónica que ese suave subviraje nos parece una innecesaria pérdida de agilidad. Pero la seguridad ante todo y buena prueba es que en curvas medias en tracción el DSC no le deja abrir.

Que el BMW M6 es un escaparate de la tecnología de BMW da buena muestra el techo de fibra de carbono. Más ligero que el de chapa, ayuda a aligerar peso y a bajar el centro de gravedad. Todo con tal de arañar una décima de segundo al M5 en la aceleración de 0 a 100 km/h y darle una mayor agilidad. Hay que quitarse el sombrero. En cambio, la ventanilla de la puerta del conductor no tenía un buen sellado y silbaba el aire a 120 km/h.

Las coces.
Y otra opción es el Launch Control, con el que no nos hemos vuelto a entender del todo bien, igual que con el M5. Sirve para hacer unas salidas a fondo descomunalmente fulgurantes (a nivel de competición, dice BMW) para lo que hay que empezar desconectando el control de estabilidad. Sólo recomendable en buen firme y mejor en ligera cuesta arriba por si hay que abortar la salida, inicia la marcha con el motor revolucionándose, patinando las ruedas traseras y cruzándose ligeramente para sin solución de continuidad salir disparado con un ligero culeo y soltar dos patadas seguidas, como dos coces, una cuando llega a 6.000 rpm y otra en el cambio a 2ª.

Son dos coces tan demoledoras para la musculatura del cuello (¡ese reposacabezas!) como para la mecánica, ya que BMW advierte que provoca un desgaste prematuro de componentes. Sólo vuelve a estar disponible transcurrido cierto tiempo.

Diferentes.
Otra más es la de la función Drivelogic del cambio M secuencial SMG III de siete relaciones, con hasta un total de once programas diferentes para regular la rapidez de su respuesta. Son cinco en automático Drive, desde relajado 1 hasta muy dinámico 5 y seis en secuencial, desde equilibradamente dinámico 1 hasta purista deportivo 6, este último sólo disponible con el DSC desconectado.

Aspecto de la leva del cambio SMG del BMW M6 iluminada. En cambio echamos de menos la iluminación del logo M6 en el cuantavueltas, que de noche queda a oscuras.

Es un cambio robotizado un 20% más rápido que el anterior, con levas en el volante, con embrague pero sin pedal, algo lento en el modo más relajado en Drive y sin que falte el característico cabeceo pero que en el modo más rápido engancha. Engancha por la rapidez, por el tirón, por el sonido sordo y seco de la admisión y la transmisión y es un complemento ideal para exprimir a fondo la imponente respuesta del motor: muy efectivo y rápido pero brusco, lejos de las inserciones sedosas e igual de rápidas del nuevo cambio automático Steptronic que hemos probado en el nuevo Coupé 335i biturbo de 306 CV. ¡Qué dos cambios tan excepcionales y diferentes a la vez tiene BMW!

El golpe de gas.
Y engancha el cambio SMG por el golpe de gas en las reducciones, golpe de gas que derrite los sentidos, especialmente el del oído, eso sí, con permiso del ruido de rodadura, demasiado audible aunque puede servir como excusa que los neumáticos traseros estaban bastante castigados por no decir maltratados: es breve, instantáneo, casi inaudible a bajo régimen y como un contundente y sonoro estornudo a alto régimen o como el sonido que produce aspirar aire por la boca entreabierta, como si sorbiésemos, acompañado de la vertiginosa escalada de la aguja del cuentavueltas hasta alcanzar la división de las 8.000 rpm, por encima del régimen de potencia máxima. En el dossier de prensa BMW reproduce los términos utilizados por un experto en la materia que lo describe como «breve y rugiente».

Detalle del pomo del cambio del BMW M6 iluminado

El sonido.
Turno para el sonido del motor V10 (no confundir con los decibelios a 60, a 140 km/h o a la velocidad que sea...), que se diferencia del M5 por ser más ronco y deportivo según afirma BMW.

Siempre hemos dicho que la vista de los motores de BMW no es bonita. Pues en este M6 aún menos, pues no es posible ver ni la V a 90 del bloque, ni los colectores de admisión ni los de escape. Colectores que son una obra de la ingeniería, según BMW: "los de aspiración son dos con diez embudos de aspiración de aerodinámica optimizada, todo ello de material compuesto ligero que contiene un 30 por ciento de fibra de vidrio. Los dos colectores de 5 en 1 de acero inoxidable del escape son el resultado de sofisticados cálculos, habiéndose así conseguido que su longitud sea la misma. Los tubos de acero inoxidable de fabricación continua, se obtienen mediante un sistema de deformación por alta presión interior que consigue que los diámetros sean muy exactos. Además, el grosor del acero de los colectores es de tan sólo aproximadamente 0,8 mm, muestra del esmero puesto por los ingenieros de M en los más mínimos detalles de esta obra de arte de la fabricación de motores."

Así es, para bien y para mal. Para bien porque se aprecia más el sonido del escape, que sigue siendo un increíble, penetrante y cautivador aullido metálico a medio régimen, entre unas 2.600 y 4.500 rpm, algo desgarrado, un poco afónico, sin que sea necesario bajar la ventanilla para escucharlo. También para bien al ralentí, porque tapa algo al del motor, que sigue sin ser una maravilla, sigue sonando a taqués, y a roce de correas, a gripado.

El BMW M6 no lleva varilla para medir el nivel del aceite, sustituida por un indicador en el cuadro de instrumentos que evita mancharse las manos. El consumo en 500 km fue nulo, manteniéndose la indicación de 0,8 litros entre el mínimo y el máximo. BMW entrega los M de pruebas con un bidón de aceite de un litro por si hiciese falta reponer. El del M6 era un Valvoline Racing VR1 10W-60 sintético. Los segmentos verticales a la derecha de la letra D indican que está seleccionado el modo 3 del programa Drivelogic del cambio robotizado. La D, el modo automático Drive y el 1, la marcha insertada. En el programa 1 del Drivelogic el coche arranca en 2ª tanto en secuencial como en Drive y al seleccionar el programa 2, lo hace en 1ª.

Y para menos bien porque en baja el soplido grave y profundo del escape coge un registro algo resonante, retumbante y le hace perder un poco de calidad. Pero hay soluciones, cambiar de marcha o dar menos gas, pues es un sonido que se administra perfectamente con la presión que hagamos sobre la deliciosa tabla del acelerador, igual que el consumo de gasolina, de 98 octanos, por supuesto, aunque bajar de 11 l/100 km en autopista a velocidades legales es misión casi imposible.

Estrangulado.
Y con el motor frío hemos tenido la oportunidad de escuchar de nuevo el increíble silbido de la estrangulación del aire de la admisión en las diez toberas, cada una con su mariposa independiente. Dura sólo unos pocos cientos de metros o unas decenas de segundo y suena como dejásemos escapar el aire de un neumático por la válvula, y se añade al del escape aullando a medio régimen, ambos perfectamente audibles. Espectacular, digno de ser escuchado también a pie, con el capó del motor abierto. Sin prisas, con deleite. La pena es que guardado en un aparcamiento, no basta dejarlo enfriar unas pocas horas para volver a escucharlo.

La decepción.
Y para terminar con este coupé camaleónico, turno para la frenada, que ha supuesto una pequeña decepción porque en curva le falta el aplomo y estabilidad característicos de los BMW. En las frenadas suaves tiene una pequeña tendencia a guiñar y en las de emergencia el ABS actúa de manera descompensada sobre las ruedas delanteras, provocando un ligero zigzagueo acompañado de un vaivén del volante en los metros finales. No llega a actuar el control de estabilidad ni hay que corregir trayectorias pero afea la frenada. En cambio, el tacto del pedal, la deceleración y la resistencia, excelentes.

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En resumidas cuentas:

Lo mejor: programable (motor, suspensión, comportamiento, cambio) rendimiento del motor, acústica (motor, escape, golpes de gas en reducciones...), acabados, comportamiento, cambio robotizado.
Lo peor: embrague sin arrastre en maniobras, ángulo apertura puertas escaso, ruido de rodadura, silbidos aerodinámicos en ventanilla conductor, ABS irregular en curva, cabeceos del cambio SMG, sin antinieblas delanteros, ventanillas traseras fijas.

Apartados Nota Logo del BMW M6 en la tapa del maletero
BMW M6 Coupé
Apartados Nota
Estabilidad 9,5 Confort 7,5
Motor 10,0 Acabado 8,5
Frenos 7,5 Consumo 7,5
Cambio 9,5 Prestaciones 10,0
 

Nuestra nota media: 9,0

 

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Datos técnicos:

Motor y transmisión
posición delantero longitudinal
nº cilindros V10 a 90º, 4 válvulas por cilindro
distribución 2 árboles de levas en cabeza por bancada, movidos por cadena
alimentación/ combustible inyección electrónica, gasolina sin plomo 98 octanos
cilindrada 4.999 cm3
potencia máxima 507 CV (373 Kw) a 7.750 rpm
par máximo 520 Nm a 6.100 rpm
consumo máximo de aceite n/d
relación de compresión 12,0:1
régimen de ralentí en caliente n/d
transmisión propulsión trasera
embrague monodisco en seco
caja de cambios secuencial robotizado SMG III Drivelogic, 7 velocidades
desarrollo (km/h a 1.000 rpm)
con neumáticos de serie
1ª: 8,70 km/h
2ª: 13,00 km/h
3ª: 19,09 km/h
4ª: 24,77 km/h
5ª: 29,75 km/h
6ª: 34,48 km/h
7ª. 41,39 km/h
Bastidor
suspensión delantera McPherson, muelle helicoidal, estabilizadora, amortiguador con control electrónico EDC
suspensión trasera Multibrazo, muelle helicoidal, amortiguador con control electrónico EDC
frenos delanteros discos ventilados y perforados 374 mm Ø
frenos traseros discos ventilados y perforados 370 mm Ø
dirección cremallera, Servotronic
diámetro de giro/ vueltas volante n.d. / 2,4 vueltas
neumáticos de serie 255/40 ZR19 delante y 285/35 ZR19 detrás
opción 245/45 R18 M+S
neumático repuesto/ ubicación kit reparación pinchazos
Carrocería
Tipo coupé, 2 puertas
largo x ancho x alto (mm.) 4.871 x 1.855 x 1.372
batalla/ vía delantera-trasera (mm) 2.780 x 1.580 x 1.594
peso en vacío/ peso máximo 1.785 kg/ 2.200 kg
distribución peso sobre eje trasero 46%
nº plazas homologadas 4
maletero 450 litros
depósito combustible 70 litros
Datos prueba
Km. inicio 4.061
Neumáticos delante - detrás 255/40 ZR19 - 285/35 ZR19 Michelin Pilot Sport
Variación desarrollo +0,0%
Medidas interiores
anchura delante 145 cm
anchura trasera 107 cm
altura asiento delantero-techo 91 - 98 cm
altura asiento trasero-techo 90 cm
hueco acceso pies al asiento trasero 28 cm
cota habitabilidad: pedales/ respaldo trasero 177 cm
Prestaciones, emisiones y consumos homologados
velocidad máxima autolimitada 250 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 4,6 s.
Norma emisiones Euro 4
Emisiones de CO2 357 g/km
Consumo urbano 22,7 l/100 km
Consumo extraurbano 10,2 l/100 km
Consumo mixto 14,8 l/100 km
Mantenimiento (según condiciones de uso, con 4.061 km)
Revisiones 60.000 km
Cambio aceite +23.000 km
Cambio líquido de frenos 2 años
Cambio pastillas freno delanteros +40.000 km
Cambio pastillas freno traseras +44.000 km
Cambio bujías +60.000 km
Chequeo vehículo +60.000 km
Equipamiento de serie
climatizador dual
cierre centralizado/ mando distancia sí/sí
airbags frontales/ laterales/ cortina sí/sí/sí
cinturones delanteros pretensor
ABS/ control tracción/ control estabilidad sí/sí/sí
regulación banqueta delantera altura/ inclinación sí/sí
ordenador viaje
retrovisores eléctricos plegables
regulación volante altura/ profundidad sí/sí
faros de xenón con lavafaros
sensor de lluvia
sensor de luces
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