Las
miradas.
Llama la atención en la calle poderosamente, sobre todo de la gente
joven, hasta el extremo de que hemos tenido que dar esquinazo a más
de un conductor empeñado en seguirnos durante los recorridos urbanos.
Es como si todo el mundo le conociese o hubiese oído hablar de él pero
no lo hubiesen visto nunca, pues un coche de sus características y precio
es de suponer que su afortunado dueño lo guarda cuidadosamente bajo
techo cuando no lo usa, como nosotros. Nos referimos a lo de guardarlo,
naturalmente.
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Las
peticiones.
¿Es un M6, verdad? Ha sido una pregunta que nos han hecho varias veces
durante la semana que este coupé 2+2 con prestaciones de coche de
carreras ha estado en nuestro poder. También hemos tenido que atender
peticiones, como si de un programa de radio se tratase: ¿Lo puede
arrancar? ¡qué bonito suena!
Lo
más sofisticado.
Estamos hablando del motor V10 de 507 CV premiado con el galardón
de "Motor
Internacional del año 2005". Tiene la misma arquitectura
que se usaba en la Fórmula 1 y BMW lo define como su motor "más potente
y técnicamente más sofisticado", una verdadera joya de la tecnología.
Es lo más.
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Al
rebufo.
El M6 además de ser un coche que por dinamismo y prestaciones está
hecho para un circuito de carreras, por confort y equipamiento resulta
apropiado para todas las carreteras del mundo y para un uso familiar
gracias a una dotación tecnológica de primer nivel que permite transformar
a la carta el carácter del coche mediante teclas: para administrar
la potencia, el cambio de marchas robotizado, la suspensión y el comportamiento.
Lo único que delatará siempre su estirpe es el diseño, aderezado según
BMW con esa "discreción que distingue a todos los modelos M".
En el exterior destaca el difusor trasero con función de guiado del
aire en los bajos, el alerón integrado en la tapa del maletero y las
cuatro salidas cromadas del escape, características de los M.
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Si
nos agachamos veremos las ranuras de refrigeración de la caja del
diferencial trasero, que reducen las temperaturas hasta en quince
grados centígrados en comparación con uno convencional y así se disminuye
considerablemente el esfuerzo térmico al que se someten las piezas.
A esta función de refrigeración ayuda también el difusor. ¿Se imaginan
el chorro y el sonido a alta velocidad? ¿Se imaginan ir al rebufo
de esa trasera?
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Delante
destaca el faldón delantero que llega casi hasta el suelo, con unos
flaps o pequeños deflectores para reducir las fuerzas ascendentes
y las grandes entradas de aire, necesarias para que el motor de altas
revoluciones pueda respirar. Todo muy racional, refinado y por que
no decirlo, elegante y deportivo, con función estética, aerodinámica
y mecánica. Muy logrado.
El subrayado.
Lateralmente, se distingue por el logo M6 en las aletas delanteras
(la del lado derecho se "despistó" durante la prueba), unos retrovisores
diferentes y los faldones inferiores, muy bajos y acentuados, que
sirven tanto para subrayar la nada despreciable longitud del coche
como para optimizar el guiado del aire en los bajos, que dicho sea
de paso están carenados y dejan oculta la mecánica.
¡Y
protegen!.
El remate más llamativo son las espectaculares llantas de diseño exclusivo,
de 19 pulgadas, de fundición de aluminio con cinco finos radios dobles
que permiten ver perfectamente los discos ventilados y las pinzas
del sistema de frenos. El diseño es "extremadamente deportivo y le
confiere a la silueta del BMW M6 una gran ligereza" al decir de la
marca.
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Y
ligeras también son las llantas, ya que pesan 1,8 kilogramos menos
que las de aleación ligera convencionales. Calza de serie unos neumáticos
especialmente desarrollados para este M6, de medida 255/40 ZR 19 delante
y 285/35 ZR 19 detrás. No son runflat pero han demostrado proteger
muy bien a las llantas de bordillazos y baches.
Pasen
y vean.
Pasemos al interior, del que no vamos a criticar que el salpicadero
no sea de plástico acolchado... porque va forrado en cuero, con las
costuras vistas por doquier, incluidas las de las dos capillas de
la instrumentación. Capillas que están juntas y desalineadas y nos
parece que es el único detalle criticable (y mucho) de un diseño interior
que nos parece exquisito, refinado y elegante. Del imperial del techo,
tapizado con Alcántara sólo nos parece criticable que queda muy a
trasmano para acariciar su suave tejido.
El
sujetador.
El puesto de conducción es el habitual de los BMW, con un pedalier
perfecto, un asiento que sujeta y recoge muy bien (con todo tipo de
reglajes eléctricos y neumáticos) y que se puede llevar muy bajo,
a sólo 15 cm del piso, una palanca del regulador de velocidad mal
situada en la columna de la dirección al alcance de la rodilla izquierda
y la famosa batería de teclas en la consola junto a la palanca del
cambio que sirve para ajustar las reacciones de este M6 a gusto de
cada uno: cómodo, suave y discreto o brutal y sonoro. Luego hablamos
de ellas.
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Mejorable
el reposacabezas, pues cuesta regular la altura, queda un poco alejado
y no permite llevarlo completamente pegado a la cabeza, a modo de
sujetador para soportar la brutal aceleración del M6. Mejorable el
ángulo de apertura de la puerta, realmente escaso y mejorable el sellado
de la ventanilla del conductor, que silbaba por encima de 110 km/h..
Menos
es nada.
Las plazas traseras son prácticamente simbólicas, sin apenas sitio
para las piernas, muy poco para los pies dependiendo de a qué altura
llevemos el asiento delantero, con un respaldo muy vertical y con
un túnel central con consola añadida que hace de muro a la hora de
cambiarse de lado. Insufribles y angustiosas para tallas de más
de 1,80m, pero ahí están para un caso de apuro. Como quien dice, menos
es nada.
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El
pulpo.
El maletero, que tiene buen tamaño y una boca de carga de razonable
tamaño, dijimos la primera vez que probamos el BMW Serie 6 que desmerece
por la terminación. Desmerece el guarnecido de las bisagras y desmerece
que para levantar la tapa reversible del piso haya que tirar de una
esquina, si es que conseguimos meter el dedo. Lleva unas argollas
que además de para sujetar la carga sirven para anclar la opcional
rueda de repuesto con un pulpo, a costa de condenar el maletero.
Las
teclas.
Turno para las teclas. Las hay de todos los tipos, que no colores.
La que regula la potencia del motor se llama Power y sirve para elegir
sólo 400 CV (P400) o la cuadra entera, los 507 CV pero con dos opciones:
P500 y P500 Sport. En el primero se garantiza el rendimiento máximo
y la reacción espontánea a los movimientos del acelerador y en el
segundo se añade además que esa respuesta es "especialmente espontánea
y deportiva sin concesiones".
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Salvando
las distancias, es como la tecla "Sportswitch" de Opel pero a lo bestia.
Basta pulsarla por ejemplo en un repecho con algo de carga para sentir
cómo se acelera y aumenta el rugido del motor.
Descomunal.
Motor con una descomunal respuesta, pero no sólo en alta. A pesar
del largo desarrollo, recupera en 7ª sin problemas desde unas 800
rpm, que es lo máximo que se le puede dejar caer sin que el cambio
SMG reduzca y sobre las 6.000 rpm suelta una coz demoledora, anticipando
el excitante tramo final, hasta unas increíbles 8.400 rpm en secuencial.
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Contrastes.
Otra es la que regula la dureza de la amortiguación (EDC se llama)
de forma electrónica, como el sistema IDS+ de Opel. Tiene tres modos,
confort, normal y sport. Razonable en el modo confort, permite salir
de paseo sin que la compañía se queje. Y decididamente dura y rebotona
en el modo sport, muy incómoda pero adecuada para devorar curvas.
Tenemos
que decir que en un tramo rizado de nuestro recorrido de prueba y
en el modo confort no se aprecia oscilación vertical de la carrocería,
lo que demuestra su magnífica capacidad de amortiguación. Por comparar
digamos que en el Lexus IS 220d el cabeceo era notable, igual que
en el Peugeot
207 o el nuevo Renault
Clio.
A secas.
Otra se llama DSC a secas, sinónimo de control de estabilidad para
BMW. Tiene una opción llamada M Dynamic Mode (MDM) que se programa
con el iDrive y se activa con el botón "M" en el radio derecho del
volante que permite explorar los límites de la física en curva cuando
se negocian dando gas y convertir al dócil pero muy rápido M6 en una
máquina de sobrevirar aunque muy progresiva. Ideal para hacer manos
y divertirse si disponemos de una pista cerrada al tráfico, claro.
Con
el DSC conectado (que es el consejo que da BMW en el manual de instrucciones)
el M6 tiene siempre una ligera tendencia a subvirar, a irse de morro
en apoyos bruscos, sean en retención o dando gas. Es más ágil
que el M5; también es más ligero y con un centro de gravedad más bajo
para lo que llega a recurrir a un techo de fibra de carbono pero es
tan fácil de conducir al límite gracias a la electrónica que ese suave
subviraje nos parece una innecesaria pérdida de agilidad. Pero la
seguridad ante todo y buena prueba es que en curvas medias en tracción
el DSC no le deja abrir.
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Las
coces.
Y otra opción es el Launch Control, con el que no nos hemos vuelto
a entender del todo bien, igual que con el M5. Sirve para hacer unas
salidas a fondo descomunalmente fulgurantes (a nivel de competición,
dice BMW) para lo que hay que empezar desconectando el control de
estabilidad. Sólo recomendable en buen firme y mejor en ligera cuesta
arriba por si hay que abortar la salida, inicia la marcha con el motor
revolucionándose, patinando las ruedas traseras y cruzándose ligeramente
para sin solución de continuidad salir disparado con un ligero culeo
y soltar dos patadas seguidas, como dos coces, una cuando llega a
6.000 rpm y otra en el cambio a 2ª.
Son
dos coces tan demoledoras para la musculatura del cuello (¡ese reposacabezas!)
como para la mecánica, ya que BMW advierte que provoca un desgaste
prematuro de componentes. Sólo vuelve a estar disponible transcurrido
cierto tiempo.
Diferentes.
Otra más es la de la función Drivelogic del cambio M secuencial SMG
III de siete relaciones, con hasta un total de once programas diferentes
para regular la rapidez de su respuesta. Son cinco en automático Drive,
desde relajado 1 hasta muy dinámico 5 y seis en secuencial, desde
equilibradamente dinámico 1 hasta purista deportivo 6, este último
sólo disponible con el DSC desconectado.
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Es
un cambio robotizado un 20% más rápido que el anterior, con levas
en el volante, con embrague pero sin pedal, algo lento en el modo
más relajado en Drive y sin que falte el característico cabeceo pero
que en el modo más rápido engancha. Engancha por la rapidez, por el
tirón, por el sonido sordo y seco de la admisión y la transmisión
y es un complemento ideal para exprimir a fondo la imponente respuesta
del motor: muy efectivo y rápido pero brusco, lejos de las inserciones
sedosas e igual de rápidas del nuevo cambio automático Steptronic
que hemos probado en el nuevo Coupé
335i biturbo de 306 CV. ¡Qué dos cambios tan excepcionales
y diferentes a la vez tiene BMW!
El golpe de gas.
Y engancha el cambio SMG por el golpe de gas en las reducciones, golpe
de gas que derrite los sentidos, especialmente el del oído, eso sí,
con permiso del ruido de rodadura, demasiado audible aunque puede
servir como excusa que los neumáticos traseros estaban bastante castigados
por no decir maltratados: es breve, instantáneo, casi inaudible a
bajo régimen y como un contundente y sonoro estornudo a alto régimen
o como el sonido que produce aspirar aire por la boca entreabierta,
como si sorbiésemos, acompañado de la vertiginosa escalada de la aguja
del cuentavueltas hasta alcanzar la división de las 8.000 rpm, por
encima del régimen de potencia máxima. En el dossier de prensa BMW
reproduce los términos utilizados por un experto en la materia que
lo describe como «breve y rugiente».
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El
sonido.
Turno para el sonido del motor V10 (no confundir con los decibelios
a 60, a 140 km/h o a la velocidad que sea...), que se diferencia del
M5 por ser más ronco y deportivo según afirma BMW.
Así
es, para bien y para mal. Para bien porque se aprecia más el sonido
del escape, que sigue siendo un increíble, penetrante y cautivador
aullido metálico a medio régimen, entre unas 2.600 y 4.500 rpm, algo
desgarrado, un poco afónico, sin que sea necesario bajar la ventanilla
para escucharlo. También para bien al ralentí, porque tapa algo al
del motor, que sigue sin ser una maravilla, sigue sonando a taqués,
y a roce de correas, a gripado.
 |
Y
para menos bien porque en baja el soplido grave y profundo del escape
coge un registro algo resonante, retumbante y le hace perder un poco
de calidad. Pero hay soluciones, cambiar de marcha o dar menos gas,
pues es un sonido que se administra perfectamente con la presión que
hagamos sobre la deliciosa tabla del acelerador, igual que el consumo
de gasolina, de 98 octanos, por supuesto, aunque bajar de 11 l/100
km en autopista a velocidades legales es misión casi imposible.
Estrangulado.
Y con el motor frío hemos tenido la oportunidad de escuchar de nuevo
el increíble silbido de la estrangulación del aire de la admisión
en las diez toberas, cada una con su mariposa independiente. Dura
sólo unos pocos cientos de metros o unas decenas de segundo y suena
como dejásemos escapar el aire de un neumático por la válvula, y se
añade al del escape aullando a medio régimen, ambos perfectamente
audibles. Espectacular, digno de ser escuchado también a pie, con
el capó del motor abierto. Sin prisas, con deleite. La pena es que
guardado en un aparcamiento, no basta dejarlo enfriar unas pocas horas
para volver a escucharlo.
La
decepción.
Y para terminar con este coupé camaleónico, turno para la frenada,
que ha supuesto una pequeña decepción porque en curva le falta el
aplomo y estabilidad característicos de los BMW. En las frenadas suaves
tiene una pequeña tendencia a guiñar y en las de emergencia el ABS
actúa de manera descompensada sobre las ruedas delanteras, provocando
un ligero zigzagueo acompañado de un vaivén del volante en los metros
finales. No llega a actuar el control de estabilidad ni hay que corregir
trayectorias pero afea la frenada. En cambio, el tacto del pedal,
la deceleración y la resistencia, excelentes.

En
resumidas cuentas:
Lo
mejor: programable (motor, suspensión,
comportamiento, cambio) rendimiento del motor, acústica (motor,
escape, golpes de gas en reducciones...), acabados, comportamiento,
cambio robotizado.
Lo peor: embrague sin arrastre en maniobras, ángulo
apertura puertas escaso, ruido de rodadura, silbidos aerodinámicos
en ventanilla conductor, ABS irregular en curva, cabeceos del cambio
SMG, sin antinieblas delanteros, ventanillas traseras fijas.
| Apartados |
Nota |

BMW
M6 Coupé |
Apartados |
Nota |
| Estabilidad |
9,5 |
Confort |
7,5 |
| Motor |
10,0 |
Acabado |
8,5 |
| Frenos |
7,5 |
Consumo |
7,5 |
| Cambio |
9,5 |
Prestaciones |
10,0 |
| |
Nuestra nota media: 9,0
|
|

Datos
técnicos:
| Motor
y transmisión |
| posición |
delantero
longitudinal |
| nº
cilindros |
V10 a 90º, 4 válvulas por cilindro |
| distribución |
2
árboles de levas en cabeza por bancada, movidos
por cadena |
| alimentación/
combustible |
inyección
electrónica, gasolina sin plomo 98 octanos |
| cilindrada |
4.999 cm3 |
| potencia
máxima |
507 CV (373 Kw) a 7.750 rpm |
| par
máximo |
520 Nm a 6.100 rpm |
| consumo
máximo de aceite |
n/d |
| relación
de compresión |
12,0:1 |
| régimen
de ralentí en caliente |
n/d |
| transmisión |
propulsión
trasera |
| embrague |
monodisco
en seco |
| caja
de cambios |
secuencial robotizado SMG III Drivelogic, 7 velocidades |
desarrollo
(km/h a 1.000 rpm)
con neumáticos de serie |
1ª:
8,70 km/h
2ª: 13,00 km/h
3ª: 19,09 km/h
4ª: 24,77 km/h
5ª: 29,75 km/h
6ª: 34,48 km/h
7ª. 41,39 km/h |
| Bastidor |
| suspensión
delantera |
McPherson,
muelle helicoidal, estabilizadora, amortiguador con control
electrónico EDC |
| suspensión
trasera |
Multibrazo,
muelle helicoidal, amortiguador con control electrónico
EDC |
| frenos
delanteros |
discos
ventilados y perforados 374 mm Ø |
| frenos
traseros |
discos
ventilados y perforados 370 mm Ø |
| dirección |
cremallera,
Servotronic |
| diámetro
de giro/ vueltas volante |
n.d. / 2,4 vueltas |
| neumáticos
de serie |
255/40
ZR19 delante y 285/35 ZR19 detrás
opción 245/45 R18 M+S |
| neumático
repuesto/ ubicación |
kit
reparación pinchazos |
| Carrocería |
| Tipo |
coupé,
2 puertas |
| largo
x ancho x alto (mm.) |
4.871 x 1.855 x 1.372 |
| batalla/
vía delantera-trasera (mm) |
2.780 x 1.580 x 1.594 |
| peso
en vacío/ peso máximo |
1.785 kg/ 2.200 kg |
| distribución
peso sobre eje trasero |
46% |
| nº
plazas homologadas |
4 |
| maletero |
450 litros |
| depósito
combustible |
70 litros |
| Datos
prueba |
| Km.
inicio |
4.061 |
| Neumáticos
delante - detrás |
255/40
ZR19 - 285/35 ZR19 Michelin Pilot Sport |
| Variación
desarrollo |
+0,0% |
|
| Medidas
interiores |
| anchura
delante |
145 cm |
| anchura
trasera |
107 cm |
| altura
asiento delantero-techo |
91
- 98 cm |
| altura
asiento trasero-techo |
90 cm |
| hueco
acceso pies al asiento trasero |
28
cm |
| cota
habitabilidad: pedales/ respaldo trasero |
177
cm |
| Prestaciones,
emisiones y consumos homologados |
| velocidad
máxima autolimitada |
250 km/h |
| Aceleración
0-100 Km/h |
4,6
s. |
| Norma
emisiones |
Euro
4 |
| Emisiones
de CO2 |
357 g/km |
| Consumo
urbano |
22,7 l/100 km |
| Consumo
extraurbano |
10,2 l/100 km |
| Consumo
mixto |
14,8 l/100 km |
| Mantenimiento
(según condiciones de uso, con 4.061 km) |
| Revisiones |
60.000
km |
| Cambio
aceite |
+23.000
km |
| Cambio
líquido de frenos |
2
años |
| Cambio
pastillas freno delanteros |
+40.000
km |
| Cambio
pastillas freno traseras |
+44.000
km |
| Cambio
bujías |
+60.000
km |
| Chequeo
vehículo |
+60.000
km |
| Equipamiento
de serie |
| climatizador
dual |
sí |
| cierre
centralizado/ mando distancia |
sí/sí |
| airbags
frontales/ laterales/ cortina |
sí/sí/sí |
| cinturones
delanteros pretensor |
sí |
| ABS/
control tracción/ control estabilidad |
sí/sí/sí |
| regulación
banqueta delantera altura/ inclinación |
sí/sí |
| ordenador
viaje |
sí |
| retrovisores
eléctricos plegables |
sí |
| regulación
volante altura/ profundidad |
sí/sí |
| faros
de xenón con lavafaros |
sí |
| sensor
de lluvia |
sí |
| sensor
de luces |
sí |
| navegador |
opción |
|
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2006 (España)

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