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-BMW X5 3.0d AdaptiveDrive y BMW X5 3.0si con dirección activa. Agotador. |
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Análisis del BMW X5 3.0d Adaptive Drive: Si añadimos que dispone de dos programas confort y sport y que para el buen gobierno de ambos sistemas el X5 estrena por primera vez en un coche el sistema de transmisión de datos a alta velocidad llamado FlexRay (proyecto que lidera BMW y en el que participan otras marcas), pues entonces podemos empezar a calibrar lo que puede dar de sí en el X5 y más con las puestas a punto que sabe hacer BMW: mucho.
Mucho por el confort, pues en el modo normal la sensación que se percibe recuerda a la de las suspensiones hidroneumáticas de Citroën: más que flotar parece que el X5 te mece. Y si vamos a practicar una conducción muy dinámica basta activar el modo Sport, que es bastante más firme pero sin llegar a resultar incómodo; supera con brillantez los tramos rizados, sin oscilaciones verticales cuando la generalidad de los coches que probamos oscilan en mayor o menor medida, llegando a moverse los mofletes de quien conduce. Pues en el modo Sport ni te enteras.
Y mucho por el comportamiento y eso que el nuevo X5 ya había mejorado respecto del anterior modelo. No llega a girar tan plano en curva como el Serie 5 con estabilizadoras activas pues el centro de gravedad más elevado y el mayor peso impiden limitar tanto la inclinación para evitar reacciones muy bruscas cuando se pierde la adherencia pero el resultado es sorprendente, como era previsible esperar. En virajes cerrados en retención gira con mucha más agilidad que las versiones sin este sistema que hemos probado (el 3.0d, el 4.8i y el 3.0si, este último con dirección activa) y se pueden hacer apoyos muy bruscos sin que aparezca más que un leve subviraje. En tracción llega a sorprender cómo responde al giro del volante, pasando absolutamente controlado y rápido aunque modifiquemos el apoyo.
En curvas medias el X5 se resiente del peso y el centro de gravedad y tomándolas dando gas a fondo presenta algo de subviraje. Vamos, que a pesar de tanta regulación sería una temeridad afirmar que este X5 se comporta como una berlina así que nos vamos a abstener de decir semejante imbecilidad.
Para quien haya conducido coches con regulación de la amortiguación como los Opel con el sistema IDS Plus, no les sorprenderá el paso a ritmo ligero por badenes y bañeras: el X5 apenas levanta y cae mansa y rápidamente, dejando en evidencia al Serie 5 con estabilizadoras activas, que en esos mismos obstáculos levantaba con generosidad y obligaba a actuar al control de estabilidad, en plan preventivo eso sí.
A las prestaciones les pasa un poco lo mismo que a la dirección: que el chasis admite más y puede dar la sensación de quedarse escaso, agravado por la poca sensación de velocidad que transmite. A cambio este motor 3.0d de seis cilindros en línea tiene una sonoridad que en el habitáculo no aparenta ser diesel y que desde el exterior, al ralentí y desde atrás presenta dos registros que encandilan: el soplido de ambos escapes, similar al de un motor de gasolina y el silbido agudo y metálico proveniente del silencioso transversal trasero. Es digno de agacharse para escucharlo y así lo hemos hecho.
Y nos queda por decir cómo se porta este X5 AdaptiveDrive en campo, con el cambio automático Steptronic de seis relaciones: no duele pasar a moco tendido por caminos rotos en el modo confort y cuando se trata de superar obstáculos muestra unas aptitudes sorprendentes con los neumáticos Bridgestone Dueler H/P Sport 255/50 R19 de la unidad de pruebas, por supuesto que runflat: en nuestro circuito off road mejora por ejemplo al Freelander II con el sistema Terrain Response y humilla al Lexus RX400h con neumáticos de asfalto, con su transmisión híbrida y tracción a las cuatro ruedas, eléctrica en el caso del eje trasero.
Hablando de neumáticos runflat, no es necesario decir que aportan un plus de seguridad tan importante en caso de pinchazo o reventón (estamos hablando de la vida de las personas…) que es imprescindible mantenerlos cuando llegue el turno de reponerlos. Afirmar lo contrario es una irresponsabilidad si se trata de un medio especializado: es jugar con la vida de los demás.
La frenada es espectacularmente estable, potente y aplomada, pues entre que inclina poco y que la amortiguación no le deja hundir el morro y apenas hay transferencia de pesos al eje delantero, pues lo dicho: espectacular, tanto en recta como en curva o en alta.
El otro defecto de importancia es que con la opción de las siete plazas no lleva rueda de repuesto pues los runflat que monta de serie permiten seguir rodando en caso de pinchazo o reventón (pérdida repentina de aire) pero en uso campo a través, un neumático se puede rajar por un flanco y entonces puede que tengamos dificultades para asegurar la movilidad y volver a terreno transitable para que nos recoja una grúa. En concreto, los que montaba la unidad de pruebas eran unos Dueler HP Sport, diseñados para rodar en carretera principalmente (90% carretera y 10% campo). Son neumáticos que si el terreno tiene piedra suelta y rodadas profundas tienen un riesgo alto de sufrir cortes.
¿Cuál es la jugada que se ve venir de lejos, conociendo los criterios con los que desarrolla BMW sus sistemas, que tienen vocación universal, compatibles con cualquier mecánica, transmisión y carrocería? Pues que se ha hecho con un quinteto mortal de necesidad: estabilizadoras activas, dirección activa, amortiguación electrónica y sistema FlexRay por un lado (el hardware) y AdaptiveDrive por otro (el software), quinteto que puede combinar como quiera y en los modelos que quiera porque técnicamente es posible, dependiendo la decisión de los estrategas de la marca.
Con la dirección activa se gana maniobrabilidad y agilidad pero a costa de cierta brusquedad en los apoyos si no giramos con mucho tiento y mesura el volante, acrecentado en el caso de la unidad probada por la exagerada anchura de los neumáticos, unos 275 delante y 315 detrás que pasan factura (leve) en confort (razonablemente incómodo) y (más acusada) en ruido de rodadura. Debe mejorar el ruido aerodinámico, demasiado audible a velocidades legales y más con el fuerte viento racheado que sopló durante los días de la prueba.
A cambio solventa los defectos del 3.0d de las salidas mortecinas y el de la acusada vibración de los reposabrazos de las puertas al ralentí. Lo dicho, este 3.0si está indicado para los amantes del buen sonido, el refinamiento mecánico y para los alérgicos al gasóleo aunque sea un motor de seis cilindros en línea y firmado por BMW.
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