Al volante

-BMW Z8 5.0 V8. ¡Mira, mira, mira!

Cabrio deportivo de pura raza, radical, genuino, incómodo. Motor V8 de 400 CV imponente por potencia y sonido. Precio: 138.600 euros. Garantía: 2 años sin límite de kilómetros.
Internet: BMW, BMW M ( Fotos: Yen Chen)

 

 


Análisis:

Cuando recibí la noticia de mi Director de que tenía a mi disposición un Z8, un deportivo de pura raza y recreación moderna del mítico 507, se me iluminaron los ojos y se me encendió la sonrisa, rápidamente apagada al añadir que me iba a acompañar Pepe durante la prueba.

El capó casi interminable del Z8, sus ruedas de grandes dimensiones y sus branquias laterales son herencia de su legendario antecesor, el 507.  De serie se ofrece el techo duro con luneta térmica.  Como buen roadster, tiene una zona  frontal larga y voladizos cortos, con una zaga dinámica y corta Del BMW 507 (1956) se fabricaron exactamente 252 unidades. Con un motor V8 de 3.200 cc y 150 CV conseguía superar la barrera de los 200 km/h (Foto cedida por el Departamento de Prensa de BMW España).  

Pepe es un compañero, conocido por su apelativo o alias de "machaca" ganado por su desmedido sentido criticón y por su afán, casi necesidad fisiológica diría yo, de aguar fiestas ajenas. A mi director se le ha ido la cabeza, pienso para mis adentros, ¿qué le he hecho yo para merecer este castigo, si un coche como el Z8, un automóvil de leyenda y más desde que BMW anunció que dejaba de fabricarlo se merece disfrutarlo a conciencia, plenamente, o sea, sin Pepe?

El primer contacto con el Z8 confirma los peores presagios, pues Pepe parece que ha hecho acopio de sus más exacerbadas dotes de observación, que las tiene y nadie puede negarlas, y parece traer la lista del "y no tiene de..." preparada de casa.

Bajo el capó del BMW Z8 se esconde un imponente motor V8 de 5 litros y 400 CV firmado por BMW M La zaga tiene una línea ligeramente descendente, con sus dos tubos de escape de acero pulido. La visibilidad no es un punto fuerte del BMW Z8

Y empieza con su retahíla: la luneta es de plástico y además no es térmica, como nos llueva no voy a ver nada, me dice (como si fuese a conducir él), por fuera tiene una mezcla del Jaguar E y del Porsche Boxster, añade (ahora me entero que ha hecho un cursillo de diseño). Una vez acomodados dentro (es un decir, en opinión de Pepe), continúa con la enumeración de faltas: falta el climatizador dual, y el sensor de aparcamiento, y el ordenador, y el sensor de lluvia (como nos llueva... insiste machaconamente Pepe), y luces automáticas, y muchos reglajes del asiento, y el de altura del volante. ¿Podrás sentarte bien al volante?, me pregunta, como ofreciéndose él a conducirlo. ¿No le añadirán todo esto en el próximo restyling?, me pregunta con sorna, como si no supiese que se ha dejado de fabricar, pienso en voz baja con cara de resignación. ¿Y qué lleva este coche?, me pregunta, sin desmayo, infatigable, perseverante. Un V8 de 400 caballos, le contesto. ¿a cuánto sale el caballo? Muy caro, le digo malhumorado...

Vista general del salpicadero, de material plástico que provoca infinidad de reflejos de las farolas y del sol y los proyecta sobre el parabrisas Las siglas del Z8 (en la tabica de separación del habitáculo y el maletero) sólo se pueden contemplar en toda su extensión desde el interior, sentado al volante, por su dueño u "okupa" (nuestro caso), a salvo de la mirada del resto de los mortales... El cuadro de instrumentos está en el centro del salpicadero y en la parte inferior de la consola, la pequeña pantalla del navegador. La climatización no es dual y se queda claramente escasa para combatir el frío en los ventosos días del otoño. A la izquierda de los mandos de la climatización (debajo del cuadro de instrumentos), está el botón de arranque del motor, tapado parcialmente por el aro del volante

Como no hay mejor defensa que un buen ataque, intento tomar la iniciativa y empiezo a desgranar virtudes: mira qué salpicadero, con un aire retro, y qué asiento tan anatómico, con la banqueta a sólo 15 cm. del piso, aunque le falta un poco de inclinación para recoger bien los muslos, y no cuesta demasiado entrar ni salir... Bueno, bueno, no te embales, me dice Pepe, que parece que BMW estaba en tiempos de crisis cuando diseñó el Z8, fíjate que no lleva mandos dobles de los elevalunas y que la capota no es completamente automática, hay que terminar de cerrarla a mano haciendo además bastante fuerza, y que abierto quedan a la vista todas las tripas, y que para que quede "gonito" tienes que cubrirlas con la funda que llevas en el maletero ¿algo de espacio robará, verdad? A estas alturas del repaso me pregunto si este hombre tiene algo en contra de los cabrio, del Z8 o de mí...

El Z8 se puede descapotar aprovechando cualquier parada, lo hace en sólo 9 segundos La ergonomía no es un punto fuerte de BMW y el Z8 no escapa a esta situación. En la foto se aprecian los mandos de los elevalunas y de los retrovisores, delante del tirador de la puerta, que los separa del reposabrazos. Para accionar los de un lado u otro hay que cambiar de posición la palanca que está entre ambos La capota se repliega en 8 segundos, pero el tramo final (en la foto) hay que cerrarlo a mano y requiere algo de fuerza y maña una vez apoyado contra el parabrisas mientras actúa el cierre eléctrico durante 3 segundos

Sí coincide conmigo en que los acabados son inmejorables (con ese precio..., añade, a modo de muletilla y golpeando con los nudillos la pieza de plástico que cubre todo el salpicadero...) y que la vista del morro es espectacular, con sus tres superficies cóncavas, la central y las de las aletas con los faros, aunque para verlo en toda su extensión y amplitud tengo que llevar el asiento demasiado alto, quedando mi cabeza por encima del marco de la ventanilla.

El morro del Z8 impresiona desde cualquier ángulo, con su ancha parrila ovoide y sus redondos faros de xenón protegidos por el cristal Al volante se va sentado a 15 cm del suelo. el asiento sujeta muy bien pero falta reglaje de inclinación de banqueta. El túnel central oficia las veces de reposabrazos (muy cómodo) pero  afecta al manejo de la palanca del cambio (muy incómodo) Detalle del faro

Enseguida se da cuenta de que al volante (que Pepe no va a manejar como que no me llamo Pepe), el túnel central queda demasiado alto y molesta para manejar la palanca del cambio, de tacto dudoso a motor parado y delicioso en marcha, muy firme, precisa y muy rápida, que permite hacer las reducciones a 2ª tirando de palanca hacia atrás sin contemplaciones y soltando el embrague de golpe sin el más mínimo tirón torsional, a cambio de pérdidas de motricidad en las ruedas traseras.

El diseño invade hasta el último rincón del Z8, como los pilotos traseros con luces de neón Igual que en los intermitentes laterales Al volante se disfruta de una espectacular vista del morro, con sus tres superficies curvas. En las maniobras, el morro "barre" de un lado a otro

El embrague es superprogresivo y no se hace pesado y el pedal del freno tiene ese tacto firme y dosificable de BMW, con poca fuerza, que resulta delicioso, al igual que el acelerador, de tabla y articulado abajo. El reposapiés es algo estrecho y obliga a llevar la pierna muy estirada, más que la derecha, pues no queda en línea el acelerador. Con la instrumentación en el centro del salpicadero (de un plástico de aspecto y tacto mejorable, como bien dice Pepe) e inclinado, de noche se producen unos molestísimos reflejos de toda farola que encontramos a nuestro paso, a modo de verbena de luces más propia de una discoteca. Acaba mareando esto, le reconozco muy a mi pesar y antes de que me diga nada.

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Prueba dinámica:

Como Pepe es algo miedoso, le dejo caer que la prueba la voy a hacer algo ligerito (no de ropa, que hace un frío pelón), a ver si se apea de motu propio, pero qué va, así que con la excusa de apreciar el sonido del motor desde el mismo instante de la primera arrancada le sugiero que guarde silencio, aunque sea por un rato.

La arrancada, con la llave en el frontal del salpicadero, delante del volante y un botón un poco más abajo y a la derecha ya anticipa el poderío del motor de 5 litros y 400 CV firmado por BMW M. Arranca con contundencia, tiene un ralentí ligeramente vibrante, para sentirlo lo justo, y permite iniciar la marcha en 3ª sin castigar el embrague. Ya a 1.000 vueltas y hasta 2.500 suena grave, profundo, como el viento en un estrecho cañón, algo resonante (en este coche una virtud, en otros sería un defecto), con el sonido de la aspiración del colector de admisión dominándolo todo a nada que demos algo de gas, y en ocasiones creo percibir hasta el ruido de cada pistonada del V8.

La admisión de aire se realiza a través de dos puntos simétricos y es guiado al colector de aire a través de silenciadores del ruido de aspiración. ¿Cómo sonaría el motor sin esos silenciadores? La firma y los colores  de BMW M lucen en todo el frente del colector de admisión

Entre 2.500 y 4.000 vueltas se afina, se hace más agudo, poquito eso sí, y de ahí hasta el corte de inyección a 7.000 rpm es una sinfonía de bramidos graves de amplio registro, más bien de tableteos perfectamente audibles. ¡Qué sinfonía! En retención también da la talla, y el colmo del refinamiento lo aportan los golpes de gas desde el ralentí, con una subida de vueltas instantánea y continua y el gorgojeo en el escape al caer de vueltas. Una delicia, le digo a Pepe sin opción a reparos ni objeciones.

Además del sonido, la respuesta del motor es demoledora, monumental, como no podía ser menos. Acelera como un poseso, de 0 a 100 en 4,7 segundos, pero siempre intentando evitar que actúe el control de tracción en el cambio a 2ª porque deja el motor sin respuesta durante unas interminables décimas de segundo, hundiéndote en el respaldo y perdiendo de vista al resto de los coches en los semáforos, que parece que se han quedado clavados. Responde con inmediatez, casi brutalidad, a los pisotones al acelerador en cualquier marcha y a cualquier régimen, y basta cortar gas para comprender lo que es el freno motor, pues parece que te vas a salir por el parabrisas... De velocidad punta sólo diremos que vimos la aguja del velocímetro superar la raya de los 260 km/h, y que la carretera se queda pequeña, se pierden las referencia de las distancias en comparación con otros coches.

El BMW Z8 más que avanzar por la carretera parece devorarla. Inclina muy poco y va muy duro de suspensión El BMW Z8 requiere mano firme para exprimir su potencial. En mojado (llovió durante la prueba y la sesión de fotos) no se hace delicado de conducir

Buscándole el más allá acústico, el Z8 nos regala el oído con dos pequeñas delicias sonoras: una, fruto de su capacidad de aceleración, ya que modulando adecuadamente la presión sobre el acelerador para tardar el mismo tiempo entre cambio y cambio y en el mismo margen de revoluciones, se repite el mismo registro sonoro, como si de un disco rayado se tratase y estuviésemos repitiendo la inserción de la misma marcha 6 veces, desde primera hasta sexta. Sencillamente magistral.

La segunda delicia sonora se consigue en recuperación, en zona de curvas a ser posible lentas de carretera de montaña para evitar el ruido del viento, pues permite negociarlas entre 2ª y 6ª, y según nuestro estado de ánimo elegiremos una banda sonora u otra, para deleite del oído con la sinfonía musical y de nuestro cuerpo sintiendo los "g", positivos o negativos en recta y centrífugos en curva.

Foto del BMW 507 cedida por el Departamento de Prensa de BMW España Visto desde cualquier ángulo, el Z8 tiene una bella figura

Supera, faltaría más, la subida a nuestro habitual puerto de montaña en 6ª (es tontería, no la hagas, me decía mi Director, pero yo erre que erre, que la gasolina de 98 octanos la paga él y cualquier excusa es buena con tal de no bajarme del Z8, aun con la presencia de Pepe), a pesar del largo desarrollo de esa marcha (alcanza la velocidad máxima a 5.640 rpm) y si nos decidimos a usar el cambio, adelanta con una facilidad insultante. Con 400 CV ya se puede, apostilla Pepe, que parecía haber mudado la color (como vulgarmente se dice), creo que de miedo, más que de satisfacción no reconocible, ante la exhibición de poderío del motor del Z8.

En un momento de ensimismamiento por mi parte, de intentar hacerme uña y carne con el Z8, Pepe ataca de nuevo por el lado del confort: durito de muelles, ¿no?, y hay que ver cómo entra el viento sin capota, cómo molesta en el oído izquierdo, a diferencia del derecho, que va algo más protegido por la ventanilla. Y la calefacción muy flojita, el caudal de aire no evita que se me queden los pies helados por los remolinos que se forman, fíjate que al parar de repente tenemos un calor espantoso (apenas luce el sol, con 9º de temperatura exterior y viento frío y racheado). Y con la capota puesta, a partir de 130 km/h los ruidos aerodinámicos tapan el precioso sonido de tu motor, me dice con guasa. Lo peor de todo es que no le falta razón al muy... machaca.

Vista trasera interior del BMW Z8 en curva El velocímetro, tarado hasta 260 km/h, se queda corto para la potencia del motor, a pesar del largo desarrollo en 6ª y de la velocidad máxima autolimitada a 250 km/h. Por su parte, el tacógrafo estira hasta 7.000 rpm. acompañado de un coro de 8 vigorosos vocalistas diispuestos en V, para aumentar el eco....

Y concluye Pepe con un contundente "el confort, un cerito, no te parece? Para viajar y rapidito no parece ser la mejor opción, lo suyo son las carreteritas comarcales, lentas y con buen firme, sentencia Pepe, con cara de satisfacción después del deber cumplido...

Me resigno, y procuro volver a los terrenos naturales del Z8, los dinámicos, los que agasajan los sentidos y producen sensaciones y fuertes emociones, los que satisfacen el ansia y las ganas de conducir y disfrutar al volante. El cambio ya he comentado que es delicioso, la dirección tirando a dura y con el retorno justo para tener que acompañar siempre con las manos las maniobras, y el volante tiene un tacto y vista sobre todo estupendo, forrado en cuero y con el resalte para apoyar los pulgares, aunque sólo tiene reglaje de profundidad, eso sí, eléctrico.

Con semejante caballería y par, el chasis, construido de aluminio y con un reparto de pesos del 50/50, está sujeto a una dura y constante prueba, auxiliado por el imprescindible control de estabilidad DSC, de acción súbita cuando buscamos el límite en curvas medias, sin que derive de ningún eje, excepto en curvas muy cerradas en retención, que llega a subvirar ligeramente.

La palanca del cambio manual de 6 velocidades tiene un tacto delicioso en marcha y los recorridos son de 47 mm.  Arriba, los mandos del programa Sport de gestión del motor, intermitentes de emergencia, bloqueo de puertas y de la capota Como es norma de la Casa BMW, los pedales no admiten ninguna crítica. El del embrague, a pesar del par a transmitir, resulta progresivo y relativamente suave. El del acelerador, de tabla y articulado abajo, es sencillamente perfecto e invita a pisar a fondo de continuo, a pesar del ligero golpe seco que produce... En el salpicadero y delante del volante (dando patadas a la ergonomía) está el mando de las luces (izquierda) y la llave de contacto (derecha). El botón de arranque no se ve, también tapado por el aro del volante. Las palancas de los limpias y de las luces son como las de antaño, finas y largas, al uso de otros automóviles de la época, como el Seat 600, por ejemplo...

El comportamiento es un cúmulo de sensaciones, con un límite altísimo y una velocidad de paso por curva que quita el hipo, con un eje trasero muy firme. Es muy eficaz pero muy rudo, y requiere de mucho arrojo, de mucho atrevimiento para explorar sus límites. Combina una gran agilidad con un terrible nerviosismo del eje delantero, incluso con buen firme y a alta velocidad. Cuesta mantener el coche en la trayectoria y la más mínima irregularidad del asfalto le afecta y requiere corregir constantemente con el volante, pero a cambio las sensaciones son inenarrables, con un constante subidón de adrenalina.

En mojado (tuve esa suerte, que Pepe no desaprovechó para cargarse de razón con el asunto de la luneta de plástico), el control de estabilidad nos deparó una sorpresa mayúscula, pues las curvas cerradas en propulsión en 2ª a fondo el Z8 las toma cruzado, en un sobreviraje mantenido, fijo, constante, que no requiere variar el giro del volante, sólo sangre fría y mantener el acelerador pisado....

La lluvia ofrece además un espectáculo añadido por los retrovisores exteriores, pues a la espectacular estampa de los pasos de rueda traseros, terriblemente pronunciados, se añade el de la cortina de agua, a medio metro de altura, que levantan los descomunales neumáticos traseros, como el chorro de un avión a reacción, a ras de suelo, a haces de la trasera, como si de un bloque sólido, alargado y opaco de agua nebulizada se tratase, que oculta el firme. Se aprecia a pesar de la luneta de plástico...

El sonido está a la altura del Z8, refleja su potencia sin resultar molesto en viajes largos y acentúa especialmente los tonos bajos, declarando la muerte a los "molestos" tonos agudos, según los ingenieros de BMW La potencia es mucha, la goma en contacto con el firme también, pero  a pesar de ello se pierde motricidad en asfalto en mojado recuperando a medio régimen en 2ª cuesta arriba y en 3ª cuesta abajo

En mal firme las cosas se complican algo por los rebotes, que hacen que el Z8 sobrevire en propulsión al perder adherencia los neumáticos y que en una ocasión el morro se quisiese ir a la cuneta en un tramo recto muy rizado y con mucho peralte. Pero el remedio para todos estos males es sencillamente concentración, decisión y mano firme con el volante, pues la dirección, como el tacto general del coche, es muy firme, que no duro, para realzar la condición de deportivo duro y puro de este maravilloso, genuino, sorpresivo Z8, pero además divertido y seguro.

Cuando de frenar se trata, el Z8 lo hace como todo lo demás, con contundencia. Bloca un poco al inicio cuando se da el patadón, con un tacto de pedal delicioso, lo que origina una reacción parásita en el volante y un ligero desplazamiento al exterior en curva, pero la estabilidad y aplomo son encomiables, así como la resistencia al calentamiento, que no es poca cosa para las aceleraciones del Z8, y a alta velocidad las sensaciones de la frenada son indescriptibles....

Después de unas maravillosas jornadas a lomos del Z8, a pesar de la compañía, llega la hora del comentario final, de la conclusión "concluyente", y Pepe sentencia su actuación magistral de destripaterrones con un "pues yo no me lo compraría ni harto de vino, este Z8 me parece un maltratador, de personas por el confort y de carteras por lo que cuesta, y si lo dejan de fabricar por algo será..."

Qué sabrá de coches este hombre, pienso para mis adentros, y le contesto que si yo pudiese sí me lo compraría. ¿Habrá algún Km. 0? Voy a preguntar... que me gusta oír por la calle el ¡mira, mira, mira! de admiración de la gente a su paso.

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En resumidas cuentas:

Lo mejor: carácter deportivo, motor, imagen
Lo peor: confort general (de suspensión, climático y aerodinámico), tren delantero nervioso, ausencia de rueda de repuesto

Apartados Nota Siglas de BMW M en el colector de admisión
BMW Z8 5.0 V8
Apartados Nota
Estabilidad 7,5 Confort 6
Motor 9,5 Acabado 9
Frenos 8 Consumo 8
Cambio 9 Prestaciones 9,5
 

Nuestra nota media: 8,5

 

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Datos técnicos:

Motor y transmisión
posición delantero longitudinal
nº cilindros V8, 4 válvulas por cilindro
distribución 4 árboles de levas en cabeza, movidos por cadena, sistema doble Vanos
alimentación/ combustible inyección electrónica MSS 52, gasolina sin plomo de 98 octanos
cilindrada 4.941 cm3
potencia máxima 400 CV ( 294 Kw) a 6.600 rpm
par máximo 500 Nm a 3.800 rpm
transmisión propulsión trasera
caja de cambios manual de 6 velocidades
velocidad a 1.000 rpm 5ª: 36,7 km/h - 6ª: 44,3 km/h
Bastidor
suspensión delantera Eje de doble articulación, brazo transversal y tirante, estabilizadora, muelle helicoidal
suspensión trasera Eje multibrazo, muelle helicoidal
frenos delanteros discos ventilados
frenos traseros discos ventilados
dirección cremallera, asistida
diámetro de giro/ vueltas volante 11,8 m/ 2,9 vueltas
neumáticos delante/ detrás / marca 245/45 R18 y 275/40 R18 / Bridgestone Potenza RE040 Run-flat
neumático repuesto/ ubicación No lleva. Neumáticos de seguridad, máx. 500 km pinchados, a 80 km/h máx,
Carrocería
Tipo cabrio, 2 puertas
largo x ancho x alto 4,40 m x 1,83 m x 1,32 m
batalla/ vía delantera/ vía trasera 2,51 m - 1,55 m - 1,57 m
peso en vacío/ peso máximo 1.660 kg/ 1.900 kg
nº plazas homologadas 2
maletero 195 litros
depósito combustible 73 litros
Medidas interiores
anchura delante 136 cm
altura banqueta-techo 90-96 cm
altura suelo-techo 107 cm
umbral puerta 37 cm
altura respaldo asiento 62 cm
longitud banqueta asiento 52 cm
Prestaciones, emisiones y consumos homologados
velocidad máxima 250 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 4,7 seg.
Emisiones de CO2 349 g/km
Consumo extraurbano l/100 km
Consumo urbano 21,1 l/100 km
Consumo extraurbano 10,6 l/100 km
Consumo mixto 14,5 l/100 km
Equipamiento de serie
Climatizador
cierre centralizado/ mando distancia sí/sí
airbags frontales/ laterales/ barras antivuelco sí/sí/sí
cinturones delanteros pretensor/ limitador no/no
Abs+CBC/ control tracción/ control estabilidad DSC III sí/sí/sí
regulación asiento altura/ inclinación sí/no
ordenador viaje no
retrovisores eléctricos
regulación volante altura/ profundidad no/sí
navegador
faros xenón
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