Análisis:
Hablamos del GLP (gas licuado de petróleo), también llamado autogás, mezcla de butano y propano, usado por millones de automóviles en Europa, que pueden repostar en más de 33.000 estaciones de servicio, única alternativa a día de hoy a la gasolina y el gasóleo y que Chevrolet ofrece en las versiones GLP del Matiz 0.8, Aveo 1.2, Épica 2.0 y Captiva 2.4, con la misma garantía de tres años. A finales de 2009 se ampliará la gama con el Cruze GLP. En COCHEnet hemos probado la versión GLP del Aveo 1.2, que encarece el precio en 1.500 euros.
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La gama GLP de Chevrolet funciona indistintamente con gasolina o GLP mediante un botón situado en la consola central, duplicando el depósito de combustible (a costa de eliminar la rueda de repuesto) y los sistemas de alimentación e inyección, lo que representa un sobrepeso de 120 kg según los datos que figuran en la tarjeta técnica del Aveo 1.2 GLP de 5 puertas.
Como mantiene la misma tara máxima de 1.503 kg, la capacidad de carga disminuye de 473 kg a 353 kg. La potencia lo hace de 84 CV a 79 CV y según Chevrolet, las prestaciones no sufren variación en modo GLP y ofrece más par, del que no facilita datos. La autonomía aumenta gracias al depósito toroidal de GLP de unos 50 litros, que por seguridad sólo se puede llenar hasta un 80% de su capacidad pues lo almacena a presión en estado líquido; la eliminación de la rueda de respuesto se suple con el desaconsejable kit de reparación provisional de pinchazos.
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El uso del GLP ofrece ventajas ecológicas, mecánicas y económicas. Reduce las emisiones de CO2 aproximadamente en un 10% respecto de la gasolina en ciclo mixto, con 117 y 132 g/km respectivamente en el caso del Aveo 5 puertas 1.2 GLP, por lo que está exento del impuesto de matriculación.
Las ventajas mecánicas derivan de la eficiencia de la combustión gracias a que la mezcla de aire y carburante es completamente homogénea, con un funcionamiento más suave y silencioso y mayor duración del motor. También tiene más octanos que la gasolina de 95 octanos, el mejor antídoto contra la detonación, nada beneficiosa para la mecánica.
Y las ventajas económicas son dobles: por el precio del combustible y por las ayudas a la compra pero ojo, que ambas son temporales. La compra del coche está subvencionada por el IDAE a través de las comunidades autónomas con el 15% del coste de adquisición (sin impuestos) hasta un máximo de 2.000 euros: para el Aveo son 1.380,88 euros (15% de 9.205,85 euros), que compensan casi en su totalidad el sobreprecio de 1.500 euros de la versión GLP (cuesta 12.895 euros frente a 11.395 del 1.2 de gasolina). Y el litro de GLP cuesta 0,492 euros frente a 1,029 euros de la gasolina a fecha de la prueba, un 52% menos, diferencia que se justifica porque soporta menos impuesto especial de hidrocarburos, al menos hasta el año 2018.
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A cambio hay un notable incremento del consumo homologado (+31% de promedio): 9,4 l/100 km en ciclo urbano (7,2 en gasolina), 6,0 l/100 en ciclo extraurbano (4,6 en gasolina) y 7,2 l/100 en ciclo mixto (5,5 en gasolina). A pesar de eso, el precio por km es un 37,5% más barato que con gasolina: 0,0354 €/km y 0,0566 €/km respectivamente. Significa que para amortizar los 1.500 euros más que cuesta la versión GLP del Aveo, hay que recorrer 71.000 km considerando el consumo homologado en ciclo mixto; en el caso de conseguir la ayuda del IDAE, el sobreprecio se reduce a 119,12 euros y tardaremos sólo 5.600 km en amortizarlo.
Vamos con los inconvenientes de estas versiones GLP de Chevrolet: el más importante es ajeno a Chevrolet y es que en España hay poquísimas estaciones de servicio que dispongan de surtidores de GLP: son tan pocas (32, según la relación más fiable encontrada en Internet a fecha de la prueba), que carecen de interés salvo que alguna de ellas nos pille de paso habitualmente; y de ellas, sólo siete venden además gasolina, que también hay que repostarla.
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Otro inconveniente más es que el sistema de GLP no se instala en fábrica por Chevrolet. En el caso del Aveo de pruebas, el equipo era de la marca BRC Gas Equipment, comercializado en exclusiva en España por Ferrosite, que lo instala y hace el mantenimiento a través de talleres autorizados que no tienen por qué coincidir con los concesionarios de Chevrolet. Y el mantenimiento es diferente al del coche: necesita revisiones a los 1.000 km de haberlo instalado (gratuita), 10.000 km, 20.000 km y después cada 20.000 km, lo que encarece lógicamente el coste por km recorrido y alarga (o impide, dependiendo del precio) la amortización de las versiones GLP.
Sigamos con los inconvenientes: en algunos países o localidades puede estar prohibido estacionar en aparcamientos subterráneos (el GLP es más denso que el aire). Las bocas de carga pueden ser diferentes según los países de destino si salimos al extranjero, con tres boquereles o pistolas posibles: italiano, holandés y unificado europeo. También es un engorro que para repostar haya que enroscar un adaptador apropiado para la pistola: se puede perder, además de llevar una junta tórica en la rosca y tiene el agravante en el caso del Aveo de que hay riesgo de despellejarse los nudillos de la mano por culpa de un fleje situado en la trampilla de la boca de carga.
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En cuanto al ordenador de a bordo (que carece de indicación de consumo instantáneo y consumo medio), el dato de la autonomía sólo es válido en modo gasolina; cuando vamos en modo autogás, lo falsea pues va aumentando sin fin al interpretar que recorre km sin consumo de gasolina… Falta integración.
El funcionamiento ya hemos comentado que es indistinto con gasolina y GLP mediante un botón situado en la consola central, en una posición tan baja que de día dificulta ver los testigos luminosos que informan sobre el modo seleccionado y el modo de funcionamiento, que pueden ser diferentes. Hay cuatro diodos de color verde que reflejan el nivel del combustible (cada diodo representa 1/4 de capacidad) y otro diodo en la parte inferior del botón que señala el modo de funcionamiento, rojo para gasolina y verde para autogás; el color naranja indica que está cambiando de combustible. También suena una aguda y estridente señal acústica cada vez que pulsamos el botón.
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El arranque siempre es con gasolina, no sólo a temperaturas muy bajas, que pueden llegar a impedir la necesaria vaporización del GLP. Si está seleccionado el GLP (único modo en el que se encienden los diodos del nivel del depósito de combustible) arranca con gasolina y cambia de forma automática a GLP cuando las circunstancias son propicias. Arrancando de un día para otro, con una temperatura ambiente de 15º, ha tardado en pasar a autogás en tráfico urbano cuatro minutos y unos 1.200 metros, que es bastante para una temperatura tan suave (a 22º se redujo a 800 metros). En caliente cambia casi al instante y sin que se aprecien tirones en marcha al pasar de un combustible al otro; al ralentí se produce una leve y breve oscilación del régimen de giro del motor.
Las prestaciones son prácticamente idénticas con ambos combustibles, lo que no significa que la versión GLP mantenga las prestaciones de la versión de gasolina pues hay 120 kg de sobrepeso, equivalente a llevar siempre a dos personas adultas acompañando al conductor: a muy bajo régimen las recuperaciones son ligeramente favorables al GLP pero en 1.000 metros en 4ª desde 40 km/h cede casi un segundo. Y el sonido y suavidad del motor son muy parejos, tanto que en marcha (con bastante ruido de rodadura de fondo) no hemos sido capaces de apreciar diferencias entre ambos combustibles: en cualquier caso, es un motor bastante fino, con cadena de distribución y buenos bajos, agradable en tráfico urbano y semiurbano, que permite usar poco el cambio; en ciudad va en 4ª a cualquier sitio.
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El repostaje presenta algunos inconvenientes: hay que enroscar a tope el adaptador en la boca de carga, lo que requiere fuerza que dificulta luego su desenroscado, además de que se enfría muchísimo con el repostaje y tiene una junta tórica susceptible de dañarse y perderse. Y al desenganchar la pistola se escapa una pequeña cantidad de GLP (1 cm3 aproximadamente), en concreto el líquido a presión que se queda en el conducto del adaptador, que puede llegar a salpicarnos si estamos muy próximos; hay adaptadores más modernos que tienen unas válvulas de seguridad que evitan esa pérdida de combustible cuando se reposta con el boquerel unificado europeo.
P.S. Las versiones GLP han representado el 24% de las ventas de Chevrolet en Alemania durante los cinco primeros meses del año 2009, tanto como ninguna otra marca. Viendo la red de estaciones de servicio de GLP en ese país (unas 5.600) es fácil comprender el por qué de ese porcentaje. La pregunta es obligada: ¿por qué España es diferente?

Datos
técnicos:
| Motor
y transmisión |
| motor |
4 cilindros, 1.206 cm3 |
| alimentación/
combustible |
bifuel (gasolina-glp), inyección electrónica. |
| potencia
máxima gasolina/glp |
84 CV/79 a 6.000 rpm |
| par
máximo |
114 Nm de 3.800 a 4.400 |
| transmisión |
tracción delantera, cambio manual de 5 relaciones |
| Carrocería |
| Tipo |
berlina, 5 puertas |
| largo
x ancho x alto (mm.) |
3.920 x 1.680 x 1.505 |
| batalla/
vía delantera-trasera (mm) |
2.480 x 1.450 x 1.410 |
| peso
en vacío/ peso máximo (kg) |
gasolina: 1.030/ 1.503
GLP: 1.150/1.503 |
| depósito
combustible gasolina/ glp (litros) |
45/
50 (máximo 80%) |
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| Prestaciones,
emisiones y consumos homologados |
| velocidad
máxima gasolina/ glp |
170 km/h |
| Aceleración
0-100 Km/h gasolina/ glp |
12,8 s. |
| Norma
emisiones |
Euro 4 |
| Emisiones
de CO2 gasolina/GLP |
132/117 g/km |
| Consumo
urbano gasolina/GLP |
7,2/9,4 l/100 km |
| Consumo
extraurbano gasolina/GLP |
4,6/6,0 l/100 km |
| Consumo
mixto gasolina/GLP |
5,5/7,2 l/100 km |
| Mantenimiento |
| Revisiones gasolina |
15.000 km/ 1
año |
| Cambio
aceite |
15.000 km/ 1
año |
| Revisiones GLP |
1.000 km, 10.000 km, 20.000 km, después cada 20.000 km |
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Noviembre 2009 (España)
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