Al volante

- Citroën Grand C4 Picasso 2.0 HDI 7 plazas. ¡Qué ideas!

Un volante que te puede partir un dedo o un reposapiés que te puede agujerear la suela del zapato o una ayuda al aparcamiento que te indica huecos en los que no es posible aparcar son algunas de las sorpresas que depara el Grand C4 Picasso, un monovolumen de siete plazas plagado de interesantes propuestas y muchas ideas que te invitamos a descubrir. El viaje es apasionante.
Precio: de 25.780 a 28.880 euros (enero 2007). Garantía: 2 años. Internet: Citroën


Análisis:

Grandes superficies acristaladas con un novedoso parabrisas panorámico y un habitáculo amplio y modulable que la marca bautiza como Visiospace, además de siete asientos individuales en tres filas son algunas de las características del nuevo monovolumen compacto de Citroën, el Grand C4 Picasso.

EL Citroën Grand C4 Picasso luce el logo del modelo C4 en el portón trasero, que cuenta con apertura independiente de la luneta. La firma del Picasso está en las aletas delanteras del Citroën Grand C4 Picasso de siete plazas. La vista del parabrisas, con el largo soporte longitudinal de los dos retrovisores (el interior y el de vigilancia de los niños) será característica.

Con sus 4,59 m de largo es más largo que el Xsara Picasso de cinco plazas y que el novísimo C4 Picasso, también con cinco plazas y más corto que el C8 de siete plazas, el monovolumen grande de Citroën. Muy diferente según Citroën en estilo y prestaciones al Xsara Picasso, hereda del veterano modelo los tres asientos iguales en la 2ª fila.

Vista ¾ delantera del Citroën Grand C4 Picasso de 7 plazas.

La oferta mecánica incluye el filtro de partículas de serie en los dos motores diesel, el 1.6 HDI de 110 CV y el 2.0 HDI de 138 CV, un interesantísimo cambio manual pilotado CMP de seis velocidades, ya estrenado en el C4 y una exclusiva suspensión trasera neumática de altura constante (no recurre a la hidráulica del C5 y C6...) que mejora el confort de marcha y que se puede bajar para facilitar la carga del maletero pero que supone renunciar a la opcional rueda de repuesto. Además cuenta con un equipamiento de seguridad activa y pasiva más que notable, con ESP de serie (como tiene que ser) y el aval de las “cinco estrellas “ EuroNCAP.

En el lateral izquierdo del maletero del Citroën Grand C4 Picasso están las teclas para subir o bajar la altura de la suspensión neumática trasera. Mientras efectúa esta operación a coche parado que tarda unos 25 segundos suena una chicharra. La altura del umbral del maletero puede variar en 140 mm, desde 50 a 64 cm, pero en la posición normal, de marcha, está a 57 cm de altura. La más elevada es para desmontar una rueda. De serie dispone de un kit de reparación provisional de pinchazos, absolutamente desaconsejable. En opción se puede disponer de una rueda de repuesto de emergencia pero es incompatible con la suspensión neumática. La posición más baja de la suspensión trasera neumática del Citroën Grand C4 Picasso sólo se mantiene si circulamos a menos de 10 km/h. En cuanto se supera, automáticamente restablece la altura normal.

También dispone de ayudas a la conducción como el freno de estacionamiento eléctrico automático (de serie), medidor lateral de espacio en aparcamiento, ayuda al estacionamiento delantero y trasero, alerta de cambio involuntario de carril, faros bi-xenón autodireccionables, limitador voluntario y regulador de velocidad (de serie) y detector de neumáticos poco inflados, entre otros. Muchas ayudas pero con prestaciones discutibles en algunos casos y fallos endémicos en otras.

Vista del interior del Citroën Grand C4 Picasso desde el maletero. Se aprecia que la superficie acristalada es enorme. Detalle del parabrisas panorámico del Citroën Grand C4 Picasso y del techo solar, que es fijo.  Se aprecian los parasoles, con el del lado derecho adelantado y el del lado del conductor retrasado. Encima del retrovisor interior hay uno más pequeño y panorámico para vigilar  a los niños en los asientos traseros.

Lo más llamativo de la carrocería del Grand C4 Picasso es el parabrisas panorámico de serie, que se prolonga hacia atrás unos 30 cm. Proporciona una enorme visibilidad y luminosidad, graduable gracias a unos innovadores parasoles deslizantes con unos estores incorporados, a modo de toldillos para protegerse del sol. También puede disponer de un techo panorámico tintado fijo, dotado de una cortina eléctrica.

Se apunta a la tendencia imperante en los modelos más recientes del mercado, como el Ford S-Max, elegido "Coche del año 2007" en Europa (el Grand C4 Picasso ha quedado tercero, separado por muy pocos puntos del ganador), con una configuración de siete asientos individuales en tres filas (2+3+2) y con los cinco asientos traseros escamoteables. Incorpora alguna función que la marca califica de original pero ya vista en otros automóviles. Por ejemplo, para facilitar el acceso a la tercera fila, las banquetas de los asientos laterales de la 2ª fila suben hacia el respaldo, como un asiento de cine, solución ya usada por Honda, y después se desplazan hacia delante.

Los asientos de la 2ª fila del Citroën Grand C4 Picasso tienen una posición de confort, con el respaldo más reclinado y la banqueta algo más baja. Entre medias no hay ninguna posición más. No hay túnel central en esas plazas y las ventanillas descienden hasta quedar completamente ocultas. El hueco de acceso es enorme, nada menos que 111 cm de altura. Para facilitar el acceso a la tercera fila, los asientos situados junto a las puertas traseras del Citroën Grand C4 Picasso se adelantan subiendo primero la banqueta hacia el respaldo y después deslizando el asiento hacia delante. Fácil y cómodo, basta accionar la palanca situada en el extremo superior del respaldo. Para hacer esta operación no es necesario bajar los reposacabezas.

Otras funciones de estos asientos son que deslizan 13 cm, son plegables y tienen una posición de confort, más tumbada. Aunque apenas requiere esfuerzo transformarlos, son maniobras poco intuitivas, pues no se sabe bien de qué cincha tirar o qué palanca accionar: en total, cuatro mandos diferentes incluido el del reglaje longitudinal. Y los respaldos tienen sólo dos posiciones fijas de inclinación, la normal y la de confort.

Vista del reposabrazos de la puerta trasera izquierda del Citroën Grand C4 Picasso. Está muy mal resuelto y no ofrece un buen soporte para el brazo, que no encuentra acomodo: queda alto y adelantado, es estrecho y tiene caída hacia el interior.

Otro defecto, bastante molesto, es que los reposabrazos de las puertas están muy mal resueltos: quedan muy altos y son estrechos, con lo que el brazo acaba molestando pues no sabemos dónde colocarlo.

Otros detalles a resaltar de la 2ª fila es que los tres asientos son iguales (miden 45 cm de ancho y hay nada menos que 139 cm de anchura a la altura de los reposabrazos), los tres llevan enganches Isofix, no hay túnel central, las grandes ventanillas descienden hasta quedar completamente ocultas y la suspensión trasera neumática por aire inutiliza el hueco bajo los pies del asiento izquierdo. En opción disponen de regulación independiente de la climatización.

La suspensión neumática del eje trasero del Citroën Grand C4 Picasso inutiliza el hueco portaobjetos izquierdo del piso de los asientos de la 2º fila.

La tercera fila cumple dignamente, con unos asientos que permiten acomodar con relativa comodidad a un adulto siempre y cuando adelantemos los asientos de la 2ª fila; en la posición más retrasada sólo hay 59 cm entre los respaldos. El respaldo tiene suficiente inclinación como para acomodarse de tal forma que se gane algo de espacio al techo.

Estos asientos de la 3ª fila se despliegan tirando hacia atrás de una cincha situada en el respaldo pero previamente hay que retirar unas tapas que los cubren. Antes de sentarse hay que levantar, no sin dificultad, el reposacabezas. Para escamotearlos en el piso lo primero que hay que hacer es bajar los reposacabezas (no se pliegan de forma automática como en otros modelos), después tirar de una cincha en la base de la banqueta, que queda oculta por las tapas y después extender estas para cubrir los asientos. En resumen, mejorable la cinemática, sobre todo tirar de la escurridiza y poco accesible cincha (o lazo) para escamotear los asientos.

El maletero se puede ampliar a voluntad abatiendo los cinco asientos traseros y queda un piso de carga continuo pero no completamente plano (en contra de la afirmación de Citroën en el dossier de prensa) gracias al uso de unas tapas que cubren el hueco entre los asientos de la 2ª y de la 3ª fila, tapas situadas en la trasera de los respaldos de la 2ª fila y de consistencia dudosa, pues ya estaban ligeramente abarquilladas.

La cortina enrollable del Citroën Grand C4 Picasso de 7 plazas se puede guardar detrás de los asientos de la 3ª fila, en transversal. Cuesta muchísimo meterla y sacarla, y más aún con los asientos desplegados.

Citroën ha habilitado un alojamiento para guardar la cortina enrollable, en sentido transversal, detrás de los asientos de la 3ª fila y encima del piso. Cuesta un potosí meterla y sacarla y más aún sí los asientos están desplegados. Y viceversa, con la cortina encajada en ese hueco es imposible escamotear los asientos de la 3ª fila. Buena idea pero muy mal resuelta, y no es la única de este Grand C4 Picasso.

Ofrece aunque no de serie una red divisoria que puede ser instalada en la parte trasera de los asientos de la segunda fila o de la primera, sobre toda la altura entre los asientos plegados y el techo. Y en la configuración de siete plazas, con la cortina enrollable situada detrás de la tercera fila de asientos, se puede desplegar en sentido vertical, lo que permite aislar el maletero del habitáculo y de la visión exterior. Además cuenta en opción con la luneta practicable, que facilita la carga hasta el techo y el acceso al maletero cuando el vehículo está aparcado en un sitio que dificulta la apertura del portón.

Detalle del pasillo entre los asientos delanteros del Citroën Grand C4 Picasso. Se aprecia la bandeja en el suelo, que dificulta pasar, y los reposabrazos centrales, que roban unos preciosos centímetros de anchura.

Si pasamos a las plazas delanteras tenemos la opción de hacerlo por las puertas delanteras o por el pasillo que queda entre esos asientos, más bien hueco, pues no es un pasillo propiamente dicho aunque tiene un ancho de 24 cm que se reduce a 11 con los reposabrazos. Y es una pena, pues Citroën coloca sobre el piso una consola de nueve centímetros de altura con el encendedor, el bote-cenicero, una toma de corriente y el inevitable portavasos. Se nos antoja muy poco práctica pues tiene muy poca altura y queda muy baja, es decir, incómoda y peligrosa de usar en marcha por el conductor y eso que partimos de la base de que mientras se conduce ni se bebe ni se fuma.

Vista del salpicadero del Citroën Grand C4 Picasso. Cuenta con cuatro guanteras, dos de ellas en la plancha superior del salpicadero. El ajuste de las cuatro tapas es mejorable, cerradas tiene holguras y provocan ruidos. En caso de que se estropeen los cierres, las tapas de las guanteras quedan levantadas limitando la visibilidad. De noche y con los parasoles retrasados, el conductor aprecia en el parabrisas el reflejo del cuadro de instrumentos. Y la pantalla de la climatización se refleja en la ventanilla, justo en la línea de visión del conductor cuando mira por el retrovisor exterior.

Aún así y con cierta incomodidad, es posible transitar por este pseudo pasillo pues elementos como las palancas del cambio (en el caso del pilotado y el automático) y el freno de mano cambian de sitio o desaparecen. La del freno de mano desaparece, sustituida por un freno eléctrico. Y la del cambio pilotado con levas en el volante pasa al volante, como el C6, en una posición que ya tuvo en el Tiburón, a la derecha y arriba. Una pena que Citroën no haya rematado con fortuna este pasillo, que es infinitamente mejor que el inexistente del Ford S-Max, y que nos parece imprescindible en vehículos de este tipo. Buena idea pero mal rematada.

El volante es el ya conocido del C4, con la parte central fija pero empeorado, ¡tiene mérito!, pues los dos radios se han convertido en dos radios dobles, con una estrecha franja de separación entre ellos en la que cabe un dedo, con el riesgo de que se nos enganche o de que un golpe repentino de volante nos lo fracture. La idea de este volante es brillante pero está muy mal desarrollada en cuanto a la seguridad. También en cuanto a la ergonomía, porque accionar cualquiera de los múltiples mandos que hay en el centro fijo obliga a mover la mano o incluso a soltarla del aro como es el caso de la bocina. La dificultad de manejo se acrecienta de noche a pesar de estar iluminados.

Detalle del radio doble del volante del Citroën C4 Picasso. Entre ambos radios hay  suficiente separación como para meter un dedo. Un golpe de volante nos lo podría fracturar. Invitamos a Citroën a modificar urgentemente este volante.

Nos parece sangrante que Citroën no sólo no haya arreglado los defectos del volante original sino que los haya aumentado y nos plantea la duda de si en esa marca entienden de automóviles y los aman.

Inaudito el pedalier del Citroën Grand C4 Picasso de 7 plazas. Del reposapiés sobresale la rosca de un tornillo, eso sí, primorosamente pintado. Y encima del pedal del freno hay una pieza de hierro que soporta el interruptor de las luces de pare. Ambos, tornillo y hierro, pueden causar lesiones y suponen una dificultad en el uso del coche: el tornillo porque molesta al apoyar el pie y el hierro porque el zapato puede llegar a tropezar con él. Detalle del tornillo en el piso del pedalier del Citroën Grand C4 Picasso. Hay dos iguales, uno de ellos en el reposapiés y otro a su derecha (en la imagen).

Esta duda, que puede parece exagerada, se ve acrecentada cuando contemplamos el pedalier, con la rosca de un tornillo de 13 mm de largo asomando por la parte superior del reposapiés. Tornillo que molesta con el pie apoyado (hablamos de seguridad activa...) y podría causar lesiones (hablamos de seguridad pasiva...), igual que el soporte del interruptor de las luces de pare, situado encima del pedal del freno. Nos parece inaudito este pedalier, paradigma de lo que no se debe hacer y pedimos a Citroën que lo arregle y con urgencia, igual que el volante.

En esta imagen del parasol del puesto de conducción del Citroën Grand C4 Picasso en su posición más retrasada se aprecia que queda un poco descolgado respecto del techo y se pierden cinco centímetros de altura.

El resto bien, con algunos matices, pues la gran novedad del parabrisas panorámico, con los estores y los parasoles deslizantes, tampoco está bien resuelta. Al correr el estor hacia atrás para ganar visibilidad, el parasol (de un plástico de calidad mediocre) queda justo encima de la cabeza del conductor y hace perder cinco centímetros de espacio al techo. No es que falte altura pero al ajustar el asiento hay que tener esto en cuenta, y con un feo detalle añadido, y es que el parasol tiende a oscilar en vertical, a abanicar, poco pero lo hace. Tiene otro molesto defecto, y es que tiene facilidad para salirse de su enganche junto al retrovisor, como pasaba con el extinto Xantia, por lo que hay que deslizarlo siempre evitando tirar de él.

Es una buena idea, otra más de este Grand C4 Picasso pero mal desarrollada. A su favor hay que decir que en las frenadas de emergencia, el estor no se desplaza hacia delante. Si somos sinceros, teníamos nuestras dudas al respecto.

Impresiona ver la extrema delgadez de los montantes del parabrisas panorámico del Citroën Grand C4 Picasso. Mejoran la visibilidad en curvas, habitual punto flaco de este tipo de carrocerías. Junto al volante, a su derecha, se aprecia la palanca del cambio manual pilotado. La del cambio automático de 4 relaciones también ocupa esa posición, no así la del cambio manual. Los asientos delanteros del Citroën Grand C4 Picasso son cómodos y recogen bien el cuerpo. Todos los mandos de regulación del asiento están en el lado interior, pues entre el asiento y la puerta no hay espacio.

Muy bien la visibilidad, especialmente en curvas gracias a los montantes delanteros dobles tan finos. Impresiona un poco ver tanto cristal y tan poca chapa. Y bien la posición al volante, elevada, con un asiento que aunque no tiene reglaje de inclinación de banqueta recoge bien los muslos y con un respaldo que no sujeta demasiado en curvas.

Turno para la ergonomía. Casi nada queda a mano, empezando por las numerosísimas teclas del volante y continuando por la climatización bizona, con los mandos delanteros dispuestos en los extremos del salpicadero. Nada ergonómico en contra de lo que afirma Citroën y vamos a poner un ejemplo: si el conductor quiere modificar la temperatura del lado del acompañante, por ejemplo de 21,5º a 23º, tiene que pasar del modo bizona al normal, ajustar la temperatura a 23º, pasar al modo bizona y ajustar el lado izquierdo de nuevo a 21,5º. Si estuviesen en el centro del salpicadero esto no sería necesario además de que impide que el acompañante pueda efectuar labores de copiloto. Otro efecto perverso de la pantalla izquierda, que queda muy baja y obliga al conductor a desviar en exceso la vista del frente para manejarla, es que de noche se refleja en la ventanilla, pero justo en la línea de visión del conductor cuando mira por el retrovisor exterior. ¡Qué puntería la de Citroën! Y no nos parece una eximente el que se pueda apagar.

Detalle de la pantalla de la climatización situada en el extremo izquierdo del salpicadero del Citroën Grand C4 Picasso. Obliga al conductor a desviar en exceso la vista del frente e impide que el acompañante haga labores de copiloto. Debajo de ella, aún más ocultas e inaccesibles, están las teclas de la alerta de cambio involuntario de carril, sensor de aparcamiento y apertura de la tapa del depósito de combustible.

De los diferentes sistemas y ayudas a la conducción, el de presión de neumáticos ha vuelto a fallar, como es norma en los Citroën y Peugeot que probamos. Además del fallo de funcionamiento del sistema, nos parece mejorable el mensaje del fallo, pues la pantalla en la que muestra qué neumático falla apenas se visualiza durante un par de segundos. O tienes buenos reflejos o te quedas in albis, pues aunque es cierto que la alerta queda registrada en la memoria del sistema y se puede acceder a ella a través del menú principal, no registra en qué rueda se ha producido la anomalía.

Como es habitual cada vez que probamos un Peugeot o un Citroën, en el Grand C4 Picasso también saltó el aviso (falso) de presión insuficiente en un neumático. En este caso, el delantero izquierdo. El aviso que muestra en qué neumático se ha producido la anomalía apenas dura un par de segundos. Si no nos da tiempo a verlo, podemos consultar el diario de alertas pero en este caso ya no nos indica qué neumático es el que tiene problemas (imagen de la derecha). El aviso que muestra en qué neumático del Citroën Grand C4 Picasso se ha producido la anomalía apenas dura un par de segundos (imagen de la izquierda). Si no nos da tiempo a verlo, podemos consultar el diario de alertas pero en este caso no indica qué neumático es el que tiene problemas.

El de alerta de cambio involuntario de carril mantiene el defecto de avisar cuando ya hemos pisado la línea de pintura que delimita el carril o la calzada, además de que después de usar los intermitentes se desactiva durante unos 20 segundos. No nos parece acertada la puesta a punto de este sistema, a diferencia del sistema de BMW. Es más de lo mismo, una buena idea mal desarrollada. Y el cuentavueltas supone rizar un rizo, pues es doble, por segmentos y digital, pero sigue sin dar una lectura fiable o útil. El digital sólo marca los múltiplos de 250 rpm y el de segmentos es ilegible.

La lectura del cuentavueltas doble del Citroën Grand C4 Picasso es poco menos que simbólica. El digital sólo muestra los múltiplos de 250 rpm, que tiene su correspondencia con los segmentos luminosos del segundo indicador.

Vamos con otra de las ayudas a la conducción, el medidor lateral de espacio en aparcamiento, que ayuda al conductor en su búsqueda de una plaza de aparcamiento. Según el dossier de prensa, le informa de si la plaza localizada “es adecuada o no a la medida de su vehículo, precisando además el grado de dificultad de la maniobra a efectuar”. Añade el dossier que la medición de los huecos, que se acaba cuando el vehículo sobrepasa la eventual plaza de aparcamiento y que se efectúa con dos captadores ultrasónicos implantados en el paragolpes delantero a ambos extremos del mismo, no tiene en cuenta “los espacios por debajo de los 4 metros o por encima de los 7 m”.

El Citroën C4 Picasso cuenta con un medidor lateral de espacio en aparcamiento. Basta con avanzar a lo largo de la fila de vehículos aparcados, a una velocidad que no supere los 20 km/h. La medición se acaba cuando el vehículo sobrepasa la eventual plaza de parking. Los espacios por debajo de los 4 metros o por encima de los 7 metros  no se tienen en cuenta. Entonces, un mensaje acompañado de un bip sonoro se enciende sobre la pantalla multifunción  para informar al conductor del resultado: estacionamiento posible, difícil o no aconsejado. Curiosa puesta a punto de este sistema, teniendo en cuenta que el Grand C4 Picasso mide más de 4 metros y Citroën sólo habla de aparcamiento en fila, no en batería, aunque el sistema no discrimina y detecta ambos huecos.

Pues no lo entendemos: si el Grand C4 Picasso mide 4,59 metros, para qué diablos sirve que nos avise de que ha localizado un hueco de 4,10 metros, por ejemplo. Y menos aún entendemos que el mensaje que muestra diga “estacionamiento desaconsejado”. ¡Si no cabe el coche!

Turno para los acabados y la terminación, que en la versión más lujosa Exclusive ofrecen demasiado contraste. Bien la tapicería y los plásticos acolchados del salpicadero, o la textura de las superficies, muy cuidadas al estilo del maestro en estas lides como es Renault, o el suave deslizar de las ventanillas, pero mal las tapas de las guanteras inferiores del salpicadero, o las palancas de reglaje de los asientos delanteros, de plástico malillo y hueco (parecen moldes para hacer figuritas con la arena) o el cierre de las tapas de las cuatro guanteras, con notables holguras que son una fuente de ruidos. Mención especial merece la tapa del equipo de audio, en el centro del salpicadero, de cuidadísima textura pero que cede lo suficiente al apretarla como para entrar en contacto con el botón de encendido y ¡milagro!, de repente suena la radio... Al menos en nuestra unidad de pruebas y con el equipo de audio que montaba.

Pincha aquí para ver el crash-test de Euro NCAP:

Choque frontal y lateral
5 estrellas5 estrellas5 estrellas5 estrellas5 estrellas
Protección peatones
2 estrellas2 estrellas 2 estrellas2 estrellas
Protección niños
3 estrellas3 estrellas3 estrellas3 estrellas3 estrellas

volver

Prueba dinámica:

Destacable es el confort de marcha, con muy poco ruido de rodadura y aerodinámico y una suspensión muy cómoda a costa de cierta tendencia del eje delantero a cabecear, por ejemplo callejeando en 1ª y con cambios de ritmo. También en las frenadas este Grand C4 Picasso tiende a clavar bastante el morro, aunque la estabilidad es buena incluso en las frenadas de emergencia en curva, en las que no descompensa el apoyo ni balancea.

Detalle de la suspensión trasera neumática del Citroën Grand C4 Picasso. Junto a la rueda se aprecia el cojín neumático y detrás y a la derecha, el amortiguador, algo inclinado para no robar espacio en el maletero. El eje trasero es torsional con estabilizadora incorporada, al estilo del Opel Corsa. Con esta suspensión neumático se mantiene constante la altura del eje trasero en marcha, independientemente de la carga. A coche parado se puede bajar la altura para facilitar la carga y descarga de objetos pesados.

Tiene un rodar cómodo, con una buena pisada, como ya la tenía el Xsara Picasso, que en la versión 1.6 HDI que probamos nos dejó muy buen sabor de boca; el Xsara tiene a su favor que es bastante más ligero, más bajo, más corto pero con una batalla mayor.

La conducción de este Grand C4 Picasso es fácil, pues tiene buena agilidad, con un eje trasero muy firme que no desliza. Es un carácter adecuado para un coche familiar de siete plazas. En tracción va totalmente controlado por las ayudas electrónicas (ESP y control de tracción son de serie, como tiene que ser) y en apoyos muy bruscos luce una buena agilidad, con una ligera tendencia a subvirar. Eso sí, lejos de la agilidad proverbial del C6.

Vista ¾ trasera del Citroën Grand C4 Picasso de siete plazas.

Y gracias a las ayudas electrónicas, este Grand C4 Picasso se ha mostrado mucho más dúctil y dócil a las órdenes del conductor que el indómito S-Max sin ESP (que no es de serie...) y su poco progresivo motor, que comparte con el C4 Picasso aunque hay diferencias en el par máximo. Más seguro, que es de lo que se trata, aunque se agradecería un ajuste más firme del eje delantero. No transmite la solidez de la pisada del S-Max pero no desmerece frente a él.

El motor nos ha parecido muy progresivo y con un sonido uniforme. Desluce un poco al ralentí en caliente, pues coge un registro algo hueco y por encima de 4.000 rpm, que aumenta algo el ruido y pierde calidad. Pero en términos generales, muy bien. Además tiene una zona de uso muy amplia que el cambio manual pilotado CMP ayuda a explotar.

En el lado derecho del volante del Citoën Grand C4 Picasso se acumulan muchos mandos: leva del cambio, palanca de los limpiaparabrisas, llave de contacto y palanca del cambio. No es infrecuente accionar los limpias y lavaparabrisas por error. La palanca del cambio y las levas en el volante son de una calidad y tacto manifiestamente mejorables.

Es un cambio clásico con piñones y embrague pero pilotado, igual que el cambio Sensodrive del Citroën C3. Tiene modo automático y manual de los de verdad, de los que llegan al corte de inyección a 5.000 rpm y no cambian a marcha superior. Tampoco reduce si pisamos el sobregás cuando vamos a medio régimen, con un tacto de acelerador mejorable, eso sí.

Realiza los cambios con suficiente rapidez (no pone de los nervios cuando se va con prisa), empleando 750 milisegundos en automático y 650 milisegundos en manual y los hace con suficiente suavidad. Aunque hay algo de cabeceo está bastante atenuado y no invita a cambiar en manual y cortando gas para suavizar las transiciones. Responde muy bien en una maniobra clásica en manual, con una conducción dinámica, viajando por carretera, a medio régimen en 6ª y a punta de gas, simulando un adelantamiento; aceleramos de repente, a medio gas y acto seguido reducimos a 5ª para mejorar la salida. Pues bien, efectúa la maniobra con rapidez y suavidad. En automático estira hasta 4.500 rpm y se consiguen hacer reducciones al mismo régimen.

Además tiene una salida a fondo razonablemente rápida incluso en fortísimas pendientes, mejorando a los cambios automáticos por el resbalamiento del convertidor hidráulico. No faltan las imprescindibles levas en el volante, la derecha para subir de marchas y la izquierda para reducir, siempre operativas aunque vayamos en modo automático.

El mayor defecto es que al ralentí no tiene función de avance muy lento, como la define Toyota en sus cambios M-MT, o de arrastre como lo llama Opel en su Easytronic. Es decir, cuando se suelta el pedal del freno no embraga para tener un ligero avance, como si fuese un cambio automático; hay que dar gas para que embrague e inicie la marcha, con lo que supone de dificultad en las maniobras. Esta carencia también la tiene el Sensodrive en el Citroën C3.

Hemos hecho una probatina para comprobar a qué velocidad embraga pero sin dar gas, dejándolo caer por una cuesta, con el cambio en automático y con la 1ª insertada. Dejándole rodar hacia adelante empieza a embragar a 8 km/h. ¿Y dejándolo caer hacia atrás? Pues también embraga, para asombro nuestro: a 8 km/h empieza la maniobra de embragado y a frenarle y antes de calar el motor desembraga de repente con brusquedad y un golpe seco en la transmisión. Curiosa puesta a punto la de este Cambio Manual Pilotado CMP.

volverVolver arriba

En resumidas cuentas:

Lo mejor: confort, amplitud, asientos 2ª fila iguales, equipamiento de seguridad activa y pasiva
Lo peor: cambio CMP sin arrastre al ralentí, rueda de repuesto opcional e incompatible con la suspensión neumática, cabeceos tren delantero, reposabrazos puertas traseras, alojamiento cortina enrollable, ergonomía del volante, reposapiés con tornillo.

Apartados Nota logo del Citroën Grand C4 Picasso en el portón trasero
Citroën Grand C4 Picasso
2.0 HDI CMP
Apartados Nota
Estabilidad 7,5 Confort 8,5
Motor 8,0 Acabado 8,0
Frenos 8,0 Consumo 8,5
Cambio 7,5 Prestaciones 7,5
 

Nuestra nota media: 8,0

 
volver Volver arriba

Datos técnicos:

Motor y transmisión
posición delantero transversal
nº cilindros 4 en línea, 4 válvulas por cilindro
distribución doble árbol de levas en cabeza, movido por correa dentada del cigüeñal al árbol de levas de admisión y por cadena del árbol de admisión al de escape
alimentación/ combustible inyección directa, conducto común, turbo variable, gasóleo
cilindrada 1.997 cm3
potencia máxima 138 CV (100 Kw) a 4.00 rpm
par máximo 270 Nm a 2.000 rpm con overboost
consumo máximo de aceite n/d
relación de compresión 17,6:1
régimen de ralentí en caliente n/d
transmisión tracción delantera
embrague monodisco en seco
caja de cambios CMP cambio manual pilotado de 6 velocidades
desarrollo (km/h a 1.000 rpm)
con neumáticos de serie
1ª: 7,95 km/h
2ª: 14,65 km/h
3ª: 21,27 km/h
4ª: 28,85 km/h
5ª: 36,97 km/h
6ª: 47,18 km/h
Bastidor
suspensión delantera McPherson, brazo inferior triangular, muelle helicoidal, estabilizadora
suspensión trasera Eje torsional con estabilizadora, muelle helicoidal, estabilizadora
frenos delanteros discos ventilados 302x26 mm
frenos traseros discos 268x12 mm
dirección cremallera, asistencia variable
diámetro de giro/ vueltas volante 11,35 m/ 2,77 vueltas
neumáticos de serie 215/55 R16 93V
neumático repuesto/ ubicación kit reparación provisional pinchazos. Rueda de repuesto de emergencia opcional (no disponible con suspensión neumática).
Carrocería
Tipo monovolumen, 5 puertas
largo x ancho x alto (mm.) 4.585 x 1.829 x 1.700
batalla/ vía delantera-trasera (mm) 2.728 x 1.506 x 1.539
peso en vacío/ peso máximo 1.695 kg/ 2.320 kg
nº plazas homologadas 5
maletero de 576 a 1.951 litros
depósito combustible 60 litros
Datos prueba
Km. inicio 2.418 km
Neumáticos delante - detrás 215/50 R17 Michelin Primacy HP
Variación desarrollo +0,61%
Medidas interiores
anchura delante 147 cm
anchura trasera 144 cm
altura asiento delantero-techo 95 - 100 cm
altura asiento trasero-techo:
plaza lateral / central 2ª fila
3ª fila
97 cm / 97 cm
87 cm
hueco pies 2ª - 3ª fila 32 cm - 19 cm
cota habitabilidad: pedales/ respaldo trasero 2ª fila 189 cm
Prestaciones, emisiones y consumos homologados
velocidad máxima 195 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 12,5 s.
Norma emisiones Euro 4
Emisiones de CO2 159 g/km
Consumo urbano 7,9 l/100 km
Consumo extraurbano 5,1 l/100 km
Consumo mixto 6,1 l/100 km
Mantenimiento (según indicador de intervalos
Revisiones +27.400 km
Cambio aceite 30.000 km
Cambio correa distribución n/d
Equipamiento de serie
climatizador cuadrizona
cierre centralizado/ mando distancia sí/sí
airbags frontales/ laterales/ cortina/ rodilla conductor sí/sí/sí/sí
cinturones delanteros pretensor/ limitador sí/sí
ABS/ control tracción/ control estabilidad sí/sí/sí
regulación banqueta delantera altura/ inclinación sí/no
ordenador viaje si
retrovisores eléctricos
regulación volante altura/ profundidad sí/sí
faros bixenon activos
sensor de lluvia
sensor de luces
suspensión trasera neumática
limitador y regulador de velocidad
navegador opción, 2.250 euros
control presión neumáticos
alerta cambio involuntario carril opción
Cristales laterales laminados y sobretintados opción, 400 euros
techo acristalado y barras opción, 850 euros
© www.cochenet.com 2007 (España)
Optimizado para Internet Explorer a una resolución de 800x600
Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización

volverVolver arriba