Al volante

- Ford Fiesta 1.6 TDCI Sport. Atrevido.

Menos grande sin detrimento de la seguridad pasiva, con una carrocería más ligera y rígida que beneficia el consumo y las cualidades dinámicas, con motores más eficientes con una útil función de anticalado, con un amplio equipamiento que incluye el acceso y arranque sin llave, el reconocimiento de voz o el airbag de rodilla para el conductor y con un cambio radical en el diseño exterior de sus carrocerías de cinco y tres puertas, esta última llamada Coupé y 500 euros más barata.

Precio: 15.760 euros (noviembre 2008). Garantía: 2 años. Internet: Ford


Análisis:

Es el nuevo Fiesta, que usa la misma base de su predecesor y que repite el planteamiento ya visto hace un año en el Mazda2, pues no en vano ambas marcas han cooperado en su desarrollo. Esa cooperación ha rendido idénticos frutos en el premio de “Coche del año”, con la 2ª posición del Mazda2 en la edición del año 2008 y del Ford Fiesta en la del 2009, este último a sólo ¡un punto! del ganador, el Opel Insignia.

El logo del nuevo Fiesta también sufre un cambio radical en el diseño, en el que no falta la nota de color rojo en el punto de la “i”.

Ford hace una decidida apuesta, además de por el diseño, por la calidad de conducción; para los más experimentados ha desarrollado una nueva versión denominada Sport con suspensión rebajada y las motorizaciones más potentes, el nuevo 1.6 Ti-VCT de 120 CV en gasolina y en diesel el 1.6 TDCI de 90 CV con filtro de partículas y cambio manual de 5 relaciones, que es la unidad que hemos probado y que está exenta del impuesto de matriculación.

La carrocería del nuevo Fiesta es aproximadamente un 10 por ciento más rígida a la torsión que su predecesor y unos 40 kg más ligera. También ha reducido su altura en 36 mm con relación al modelo previo. En el modo cinco asientos, el nuevo Fiesta tiene el espacio de carga mayor de su historia, con 295 litros por los 284 litros del modelo previo a costa de prescindir de la rueda de repuesto. En modo dos asientos alcanza 979 litros.

Esta versión Sport está hecha para “satisfacer los deseos de los amantes de la conducción” según afirma Ford, que añade que lo hará ”durante 240.000 km o 10 años, que es la vida mínima para la que ha sido diseñado, cumpliendo los mismos estándares que los modelos mayores Focus y Mondeo”.

EL pedalier del nuevo Ford Fiesta ha solucionado la carencia de reposapiés de su antecesor. Hay espacio de sobra para las rodillas gracias a una columna de la dirección perfectamente diseñada, de la que el Grupo VW podía tomar nota. Bajo la carcasa de la columna está la tapa del airbag de rodillas y entre ambas se ve el motor eléctrico de la dirección EPAS.

El nuevo Fiesta trae mejoras en el puesto de conducción, por fortuna: dispone de reposapiés, imprescindible para ofrecer el adecuado confort y sujeción al conductor; también cambia el asiento, que dispone de regulación de altura (antes sólo era de banqueta), es muy grande y está situado más bajo que en su antecesor; tiene un nuevo diseño del respaldo para ofrecer una adecuada protección contra latigazos cervicales sin necesidad de usar tecnología activa de sujeción de la cabeza, según afirma la marca. También cambia la posición del volante, más vertical y con reglaje de altura y profundidad (este último ausente en el Mazda2 y en el anterior Fiesta). El resultado es muy convincente ya que se dispone de espacio más que suficiente para las rodillas gracias a una columna de la dirección muy bien diseñada (el Grupo VW podía tomar nota).

Excelente el puesto de conducción del nuevo Fiesta, con hechuras de coche grande. La posición del asiento es 30 mm más baja, el panel de instrumentos está más alto y la posición de la palanca de cambios sube 20 mm en comparación con el anterior Fiesta. El asiento del conductor ahora tiene un ajuste en altura de 55 mm y ofrece una significativa mejora en el ajuste delante-atrás, con 286 mm. La nueva versión Sport cuenta con asientos deportivos más envolventes.

También hay mucho espacio para las piernas pues la parte baja de la consola central queda retranqueada y el reposabrazos de las puertas es corto y no interfiere con la pierna izquierda en conducción muy viva en zonas viradas; a cambio el conductor tendrá dificultades para manejar los mandos de los elevalunas, situados en el reposabrazos. La sensación final es la de estar sentado a los mandos de un coche grande y con cierto aire de monovolumen pues no falta un salpicadero profundo, un parabrisas bastante plano e inclinado y los triángulos fijos de cristal delante de las ventanillas (como en el nuevo Seat Ibiza).

El nuevo Fiesta cuida mucho el tacto de los mandos y palancas, que es muy consistente como el del conmutador de las luces, que queda completamente tapado por el radio izquierdo del volante (en la imagen está girado el volante a la izquierda) y la palanca de las luces. Otro buen detalle es que disponga de conmutadores independientes para los antinieblas delanteros y traseros. La tecla del reconocimiento de voz está en la palanca de las luces; hay mejores ubicaciones...

Hay lagunas como el inseguro seguro de la marcha atrás (común con el Mazda2), sólo operativo desde 5ª, con la que comparte pasillo: desde punto muerto es posible insertar marcha atrás mientras circulamos si en vez de desplazar la palanca hacia delante para meter 5ª, tiramos de ella hacia atrás. Tampoco convence la posición del conmutador de las luces y de los antiniebla delanteros y trasero (buen detalle que los mandos sean independientes), en el salpicadero, pues quedan completamente tapados por el radio izquierdo del volante y la palanca de las luces.

El nuevo Fiesta incorpora una versión del sistema HMI de información al conductor basado en las interfaces de los teléfonos móviles, con los mandos y una pantalla en la parte superior de la consola central, fáciles de accionar y con una mínima distracción al conducir según afirma la marca; no estamos nada de acuerdo con esta afirmación, pues entre otras cosas obliga a soltar la mano derecha del volante. Además contrasta el exquisito cuidado en el diseño (“los botones de control están inclinados a propósito para tener un aspecto elegante y remarcar la iluminación en rojo de los separadores de botones” según dice la marca) con la ausencia de iluminación de la tecla de los intermitentes de emergencia, situada en el vértice inferior de la consola, resultando imposible distinguirla a oscuras.

El ordenador de a bordo del nuevo Ford Fiesta se maneja con un botón desde la palanca de las luces; carece de indicación de consumo instantáneo pero en cambio cuenta con decimales en la indicación de la autonomía, dato completamente irrelevante y prescindible. Esta pantalla multifunción, situada en la parte superior del cuadro de instrumentos entre el velocímetro y cuentarrevoluciones, tiene una visibilidad mejorable y sufre muchos reflejos que dificultan su lectura, como por ejemplo el de la cara del conductor cuando le da el sol.

En el ordenador de a bordo, que se maneja con un botón situado en la palanca de las luces (desde la que también se activa el sistema de reconocimiento de voz) se echa en falta el indicador de consumo instantáneo y es irrelevante que la autonomía incluya decimales.

Al igual que sus hermanos mayores, incorpora de serie el sistema Easyfuel para evitar los errores de combustible al repostar pero a costa de muchos inconvenientes potenciales para el cliente pues Ford se ahorra el tapón (sustituido por un flap en el interior de la boca de carga) y el cierre de la trampilla de la boca de carga; esta última queda completamente desprotegida en caso de rotura de la trampilla o ante actos de vandalismo.

También obliga a guardar como oro en paño el embudo con el que viene equipado de serie, imprescindible para poder repostar combustible con un bidón; buscar este embudo se ha convertido en un acto reflejo en cuanto cogemos un coche de prensa de Ford equipado con este sistema.

El sistema Easyfuel del nuevo Fiesta probado no aparentaba tener un ajuste hermético del flap pues había rastro de combustible en la aleta trasera izquierda. La guantera del salpicadero del nuevo Ford Fiesta carece de luz y tiene una capacidad de ocho litros, capaz para guardar “desde CDs a latas de bebida y botellas”; también tiene cabida el embudo para repostar combustible con bidón, imprescindible para abrir el flap del sistema easyfuel que evita errores con el combustible al repostar.

Ni que decir tiene que cualquier desaprensivo que tenga un embudo como ese puede introducir lo que quiera (mientras quepa) en el depósito de combustible con absoluta facilidad y sin forzar nada, circunstancia que no cabe descartar que sea considerada legalmente como un atenuante.

Estamos convencidos de que Ford acabará cambiando el sistema easyfuel y adoptará el de otros fabricantes, que también evitan los errores pero sin los inconvenientes de renunciar al tapón y al cierre de la trampilla. Para más inri, en la unidad de pruebas había unos churretones en la chapa, señal inequívoca de que el cierre del flap no era estanco y dejaba escapar combustible.

Los asientos delanteros del nuevo Fiesta tienen función de entrada fácil con memoria. La plaza central carece de reposacabezas de serie. No dispone de asideros en el techo ni de luz de cortesía en las plazas traseras. El cinturón de la plaza central está integrado en el respaldo. Los cinturones laterales disponen de una ranura en el

Las plazas traseras son muy dignas por asiento, que tiene buen tamaño. No hay anchura para tres ocupantes ni tiene reposacabezas de serie en la plaza central pero a cambio esta última dispone de un cinturón de seguridad de tres puntos con el carrete integrado en el respaldo (igual que el Mazda2), solución más funcional y segura que si va colocado en el techo o el lateral. Son tres plazas plenamente utilizables, incluida la central, que no pierde altura y es suficientemente cómoda por asiento.

No defrauda la terminación del nuevo Fiesta, a diferencia de sus hermanos mayores: sirva como ejemplo la unión del imperial del techo con la luz de cortesía delantera, pues al presionarla no se separa y apenas se arruga (imagen de la izquierda), o el remate del plástico acolchado de la plancha superior del salpicadero con la tapa lateral izquierda, con muy poca holgura entre ambas piezas (foto de la derecha); el paletón de la llave de contacto encajado entre ambas piezas da fe del buen acolchado del plástico. No defrauda la terminación del nuevo Fiesta, a diferencia de sus hermanos mayores: sirva como ejemplo la unión del imperial del techo con la luz de cortesía delantera, pues al presionarla no se separa y apenas se arruga (imagen de la izquierda), o el remate del plástico acolchado de la plancha superior del salpicadero con la tapa lateral izquierda, con muy poca holgura entre ambas piezas (foto de la derecha); el paletón de la llave de contacto encajado entre ambas piezas da fe del buen acolchado del plástico.

Los acabados y la terminación nos han gustado más que en sus hermanos mayores (Focus o Mondeo) pues son equiparables a los de la competencia (o mejor en el caso de la terminación si lo comparamos con el Corsa) y no hay fallos garrafales: imperial bien rematado en la unión con la luz de cortesía delantera (la luz trasera “brilla” por su ausencia, igual que la de la guantera o los asideros del techo), tapa del piso y bandeja del maletero consistentes, salpicadero parcialmente forrado de un buen plástico acolchado, consola sobre el túnel dignamente fijada, botones de buen tacto o moqueta bien rematada entre el revestimiento lateral y la banqueta del asiento trasero, entre otros.

El acabado del maletero del nuevo Fiesta tampoco defrauda, con una tapa del piso consistente, igual que la bandeja. Dispone de luz y ganchos para colgar bolsas; bajo la tapa del piso está la rueda de repuesto.

Tiene además dobles juntas de goma en las puertas (igual que el Mazda2) para aislar el ruido de la carretera y el aerodinámico además del cristal totalmente encapsulado. La referencia del dossier de prensa al cristal encapsulado nos sirve de percha para contar un aspecto de las pruebas de COCHEnet: comprobamos si penetra ruido en el habitáculo a través de la junta del panel interior de la puerta del conductor con la ventanilla cuando se somete a deformación esa zona. Si entra ruido es señal inequívoca de un mal diseño, de un mal ajuste o de ambas cosas a la vez. Pues bien, el nuevo Fiesta no supera esta prueba instaurada por COCHEnet (el nuevo Seat Ibiza sí lo consigue) aunque en su descargo hay que decir que también sucumben coches de mucha más categoría.

La apertura del capó del motor del nuevo Fiesta se hace con una palanca desde el habitáculo, sistema que nos parece más ergonómico y seguro que el de sus hermanos mayores Focus y Mondeo mediante la llave de contacto y una cerradura situada en la parrilla frontal. Al levantarlo descubrimos que el conducto del aire de admisión estaba suelto (arriba y en el centro de la imagen); conviene descartar que sea un defecto de diseño para evitar posibles daños en el motor por entrada de agua de lluvia en marcha.

A diferencia de sus hermanos mayores, el capó del motor se abre desde el habitáculo en vez de con la llave de contacto desde la parrilla frontal; una vez levantado el capó nos hemos llevado una desagradable sorpresa al ver el conducto de la admisión del aire suelto, a la altura del radiador, quizá forzado por el cable para abrir el capó. Esto podría suponer un riesgo de entrada de agua de lluvia en marcha, por lo que habría que vigilar este aspecto para evitar males mayores.

El comportamiento responde al apellido Sport, con una velocidad de paso por curva muy alta y bien controlado en tracción por el ESP; también es muy ágil gracias a un eje trasero que tiene una tendencia moderada y progresiva a sobrevirar en apoyos muy fuertes en retención o en cambios de ritmo. Es un coche muy fácil de conducir y que puede resultar muy divertido en manos expertas pues se le puede provocar el deslizamiento del eje trasero incluso en tracción en virajes cerrados.

Está muy logrado y con el plus de unos apoyos muy sólidos gracias al firme tarado de la suspensión y sin que la suspensión resulte seca e incómoda en mal firme. Va un atrevido paso más allá del equilibrado chasis ágil del Seat Ibiza.

La dirección eléctrica EPAS del nuevo Fiesta reduce el consumo de combustible y las emisiones de CO2 y sustituye al tradicional sistema de asistencia hidráulica del Fiesta de la generación anterior, que requería un mayor esfuerzo en maniobras a baja velocidad como aparcar o conducir en ciudad. Tiene una función de compensación adicional de pull-drift, que ayuda a afrontar los cambios en el peralte de la carretera monitorizando  el estado de la dirección y la posición de las ruedas delanteras continuamente, controlando la deriva automáticamente y realizando ajustes continuos e imperceptibles a la fuerza sobre el volante. Se ha procurado conseguir una transición fina, casi imperceptible entre los niveles de asistencia bajos y el tacto directo que se obtiene en carretera.

Ayuda además la nueva dirección con sólo 2,6 vueltas entre topes con asistencia electromecánica EPAS, que reduce el consumo y ofrece un tacto que no desmerece frente a las de asistencia hidráulica: permite trazar con finura, no filtra en exceso las reacciones del eje delantero y cuenta con un retorno adecuado.

Los frenos nos han gustado algo menos por cierta falta de aplomo en curva media en frenadas progresivas pues descompensa un poco el apoyo de la trasera y provoca un leve serpenteo, menos acentuado que el del Opel Corsa. En cambio, en las frenadas de emergencia ese efecto desaparece y frena bien. En un coche con apellidos Coupé y Sport, unos frenos de tambor en el eje trasero no son una buena tarjeta de presentación.

Y menos aún nos ha gustado el motor 1.6 TDCI por el ruido, aunque el tacto tampoco está a salvo de críticas, con ligeras vibraciones en el volante entre unas 1.800 y 2.200 rpm, tanto en tracción como en retención. Vamos con el ruido, que se acaba haciendo insoportable en carretera en 5ª a velocidades de crucero entre 90 km/h (2.000 rpm) y 110 km/h (2.500 rpm), con un registro resonante, grave, ronco y zumbón que no se afina hasta unas 2.700 rpm (120 km/h); suena también en retención y se acompaña de una vibración en el salpicadero (basta apoyar la mano para apreciarla).

Ford afirma que en el nuevo Fiesta “el ruido de transmisión y motor a través de la estructura de la carrocería también se ha reducido gracias a la mejora de la absorción de sonidos, de la estructura de la carrocería y de una mampara secundaria que reduce la sonoridad en el habitáculo”. Añade además que “se dedicó particular atención al refinamiento de los modelos diesel Duratorq TDCi con un aislante denso especial bajo el capó para filtrar el sonido, una bandeja inferior de plástico en el vano motor para reducir la transmisión externa de sonidos hacia el habitáculo, material extra de amortiguación de sonido en la mampara, material extra de amortiguación de sonido en el tapizado del cuarto trasero y el pilar B y calibración optimizada de SQ&V de motor”. A pesar de todo no se ha conseguido eliminar una molesta resonancia del motor 1.6 TDCI entre 2.000 y 2.500 rpm ni parece que se haya cuidado el aislamiento de algunas zonas, como deja ver el corte de la moqueta del piso en el asiento del conductor, corte que sirve para sujetar las alfombrillas.

Es un ruido tan feo y molesto, con la peor zona sobre unos 105 km/h, que nos ha obligado a hacer tramos en 4ª para llevar el motor por encima de 2.700 rpm y descansar algo a pesar de tener más cantidad de ruido pero de mejor calidad y más consumo.

Desde 2.700 hasta 3.700 rpm se suaviza el ruido y por encima y hasta el corte de inyección vuelve a estropearse, pero ya más por cantidad que por calidad. Además hay que añadir otro sonido de fondo, un gemido agudo que aparece en cuanto se da gas, más apreciable en baja que en alta. También tiene un retumbe en retención entre 4.000 y 3.500 rpm y un feísimo claqueteo en frío al ralentí. Ford hace mención a mejoras en el tratamiento e insonorización del ruido del motor pero hay mucho camino por recorrer. No así en el ruido de rodadura, bastante contenido.

La palanca del cambio manual de 5 relaciones del nuevo Fiesta repite el defecto de sus hermanos mayores, con un incompleto seguro de marcha atrás que sólo está operativo desde 5ª. Es una palanca de buen tacto, suave, rápida y precisa.

La respuesta en baja es muy buena y además muy progresiva y consigue superar con absoluta solvencia la prueba de la subida al puerto de montaña en la relación más larga del cambio, que es 5ª y no necesita otra más. También sale con energía en arrancadas en fuertes pendientes evitando castigar el embrague y situaciones de riesgo y permite circular con el motor muy bajo de vueltas (desde 1.000 rpm) y con un mínimo uso del cambio.

El motor tiene una función anticalado que reduce el potencial de calar el vehículo al arrancar desde parado que, ¡cosas de la vida!, nos da la razón en la crítica que hemos hecho en COCHEnet a esta misma función en los Audi y VW. El sistema “prevé cuándo arrancará el conductor; cuando se acciona el embrague, el perfil del encendido del motor se altera para aumentar la cantidad de par disponible” según explica Ford en el dossier de prensa.

El nuevo Fiesta dispone de una función anticalado de sus motores, mejor configurada que la de los modelos del Grupo VW pues sólo actúa cuando detecta que se va a iniciar la marcha y se somete a sobrecarga al motor: en estos casos lo que hace es acelerar el motor hasta unas 1.000 rpm (imagen de la derecha). Embragando con suavidad se puede evitar que se active la función incluso cuesta arriba (imagen de la izquierda). En ambas imágenes el Fiesta 1.6 TDCI está en movimiento. El nuevo Fiesta dispone de una función anticalado de sus motores, mejor configurada que la de los modelos del Grupo VW pues sólo actúa cuando detecta que se va a iniciar la marcha y se somete a sobrecarga al motor: en estos casos lo que hace es acelerar el motor hasta unas 1.000 rpm (imagen de la derecha). Embragando con suavidad se puede evitar que se active la función incluso cuesta arriba (imagen de la izquierda). En ambas imágenes el Fiesta 1.6 TDCI está en movimiento.

Esto se traduce en que aumenta momentáneamente el régimen de giro hasta unas 1.000 rpm; que lo hace sólo cuando se va a iniciar la marcha (en el Grupo VW se activa por el mero hecho de pisar el pedal del embrague en punto muerto) y no siempre, pues si embragamos con suavidad incluso cuesta arriba podemos evitar el sobrerrégimen. Nos tenemos que quitar el sombrero ante Ford por una configuración tan racional de esta función, lo que no quita para decir que se puede mejorar su puesta a punto: el sobrerrégimen es algo elevado, las salidas son un poco bruscas y el motor tarda algo en estabilizar el ralentí si desembragamos de repente, abortando la salida. Estos defectos al menos.

La suspensión trasera del nuevo Fiesta carece de la más mínima concesión a la innovación tecnológica: eje torsional y frenos de tambor. La frenadas en curva aumentado progresivamente la deceleración no son especialmente estables. Según el dossier de prensa, todos los motores 1.6 TDCI del nuevo Fiesta equipan un “Filtro de Partículas Diesel cerámico sin mantenimiento (c-DPF) que se regenera automáticamente durante las condiciones de conducción normales”. El escape lleno de hollín es indiciario de la ausencia de filtro de partículas o de un mal funcionamiento del mismo.

El mejorado 1.6 TDCI reduce consumos en un 4,6% respecto del anterior motor según afirma Ford, con unos consumos homologados muy bajos, de sólo 3,6 l/100 km en ciclo extraurbano. El consumo en nuestro recorrido habitual ha quedado muy alejado del homologado en el ciclo mixto; suelen coincidir ambos décimas arriba o abajo en casi todos los vehículos que probamos pero ha necesitado 5,25 l/100 km cuando el mixto es de sólo 4,2 litros. Teóricamente este motor viene equipado de serie con filtro de partículas pero el estado del tubo de escape de la unidad probada (lleno de hollín) es indiciario de que carecía de él o de que no funcionaba correctamente.

En suma, el nuevo Fiesta es un coche que, como ya ha ocurrido con competidores como el Clio o Corsa, cuida mucho el puesto de conducción y el equipamiento y prestaciones de seguridad activa y pasiva; no es que tenga hechuras de coche más grande pues no tiene el andar del Focus pero está perfectamente capacitado para desenvolverse por cualquier tipo de carretera en toda circunstancia. Respecto de sus competidores tiene la ventaja de un tamaño más recortado, vital en tráfico urbano

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para ver el crash-test de Euro NCAP:

Choque frontal y lateral
5 estrellas5 estrellas5 estrellas5 estrellas5 estrellas
Protección niños
4 estrellas4 estrellas4 estrellas4 estrellas4 estrellas
Protección peatones
3 estrellas3 estrellas3 estrellas3 estrellas
Impacto trasero - efecto latigazo (máx. 4 puntos) 2,2 puntos

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Datos técnicos:

Motor y transmisión
posición delantero transversal
nº cilindros 4 en línea, 4 válvulas por cilindro
distribución 2 árboles de levas en cabeza, movidos por correa dentada y cadena
alimentación/ combustible inyección directa, conducto común, turbo, intercambiador, gasóleo
cilindrada 1.560 cm3
potencia máxima 90 CV (66 Kw) a 4.000 rpm
par máximo 204 Nm a 1.750 rpm
consumo máximo de aceite l / 1.000 km
relación de compresión 18,3:1
transmisión tracción delantera
embrague monodisco en seco
caja de cambios manual de 5 velocidades
desarrollo (km/h a 1.000 rpm)
con neumáticos de serie
1ª: 8,84 km/h
2ª: 16,41 km/h
3ª: 24,74 km/h
4ª: 33,33 km/h
5ª: 41,66 km/h
Bastidor
suspensión delantera McPherson, muelle helicoidal, estabilizadora
suspensión trasera Eje torsional, muelle helicoidal, estabilizadora
frenos delanteros discos ventilados 258 x 23 mm
frenos traseros tambores 200 mm Ø
dirección cremallera, asistencia eléctrica
diámetro de giro/ vueltas volante 10,2 m/ 2,6 vueltas
neumáticos de serie 175/65 R14 82T
neumático repuesto/ ubicación kit reparación provisional pinchazos (en opción rueda de emergencia 175/65 R14, 50 euros)
Carrocería
Tipo berlina, 3 puertas
largo x ancho x alto (mm.) 3.950 x 1.709 x 1.433 a 1.481
batalla/ vía delantera-trasera (mm) 2.489 x 1.473 x 1.460
peso en vacío/ peso máximo 1.022 kg/ 1.550 kg
nº asientos homologadas 5
maletero de 295 a 979 litros (con rueda de repuesto, de 281 a 965 litros)
depósito combustible litros
Datos prueba
Km. inicio 2.705 km
Neumáticos delante - detrás 195/45 R16 84V Continental Conti Premium Contact 2
Variación desarrollo -0,21%
Fecha matriculación 06.10.08
Medidas interiores
anchura delante 136 cm
anchura trasera 127 cm
altura asiento delantero-techo 95 - 102 cm
altura asiento trasero-techo: plaza lateral / central 90 cm / 90 cm
hueco pies: banqueta trasera-pilar central 24 cm
cota habitabilidad: pedales/ respaldo trasero 179 cm
Prestaciones, emisiones y consumos homologados
velocidad máxima 175 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 11,9 s.
Norma emisiones Euro 4
Emisiones de CO2 110 g/km
Consumo urbano 5,2 l/100 km
Consumo extraurbano 3,6 l/100 km
Consumo mixto 4,2 l/100 km
Mantenimiento
Revisiones 20.000 km/ 1 año
Cambio aceite 20.000 km/ 1 año
Cambio correa distribución n/d
Equipamiento de serie
climatizador
cierre centralizado/ mando distancia sí/sí
airbags frontales/ laterales/ cortina/rodilla conductor sí/sí/sí/sí
cinturones delanteros pretensor/ limitador sí/sí
ABS/ control tracción/ control estabilidad sí/sí/sí
regulación banqueta delantera altura/ inclinación sí/no
ordenador viaje
retrovisores eléctricos
regulación volante altura/ profundidad sí/sí
faros de xenón con lavafaros no
sensor de lluvia/luces no
filtro de partículas

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