Análisis:
Hay que ver el enorme esfuerzo que dedica Ford a explicar qué es el
S-Max: que si está entre el Mondeo familiar y el nuevo monovolumen
Galaxy, que si sus siete plazas son realmente 5+2 a diferencia de
las siete-siete del Galaxy (o sea, siete plazas para siete adultos)
de aquel; que si el enfoque es más deportivo por línea, comportamiento
y motores que el Galaxy; que sí...
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Menudo
lío y más cuando descubres que tanto esfuerzo de marketing no ha contemplado
hacer un manual de uso diferente para ambos modelos. Sin comentarios.
Puede que esto se deba a que como afirma Ford, el S-Max comparte "gran
parte de la nueva tecnología y arquitectura del nuevo Galaxy pero
con una identidad única, un apellido propio y su objetivo sería un
cliente completamente distinto".
Y
todo porque por tamaño apenas hay diferencias entre ambos: el S-Max
es sólo 50 mm más corto, una nimiedad para sus 4.768 mm de largo y
eso sí, 69 mm más bajo, con 1.607 mm contra 1.676 del nuevo Galaxy,
que por si acaso recordamos que se trata de un desarrollo nuevo de
Ford, a diferencia del anterior, compartido con el Seat Alhambra y
el Volkswagen Sharan.
Para nosotros, el S-Max es como el Mitsubishi
Grandis: un monovolumen con menos altura de la habitual y
cierto aire deportivo por la curvatura del techo, curvatura que también
tienen otros modelos como el
Mazda5 o del Audi
Q7, por ejemplo.
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La
menor altura del S-Max afecta a la habitabilidad de las dos plazas
escamoteables de la 3ª fila pues no hay más remedio que recurrir a
un asiento situado muy bajo si queremos espacio al techo. Y eso se
paga en confort, pues se va sentado muy bajo y con las rodillas en
alto, casi en cuclillas. Son plazas pensadas según Ford para un "uso
ocasional y para acomodar pasajeros de una altura de hasta 1,80 metros".
Y hasta aquí las diferencias entre uno y otro, las que se derivan
de la forma de la carrocería y más concretamente de la altura, porque
las que afectan al equipamiento, motorizaciones y acabados son tan
temporales como decida la marca, y a día de hoy ha decidido darle
un barniz de coche más convencional y confortable al Galaxy. Y sobre
el pretendido carácter deportivo que según Ford atesora el S-Max (S
de Sport, según Ford) hablaremos más adelante, aunque podemos anticipar
que se refiere más al diseño que al comportamiento.
El
Ford S-MAX se puede pedir con dos o con tres filas de asientos con
el nuevo sistema de Ford Fold Flat System FFS (Plegado Plano) que
también comparte con el Galaxy y que ofrece configuraciones de 5 asientos
o 5+2. Un mundo, a mejor, entre este sistema y el del Focus
C-Max: permite abatir los cinco traseros sin riesgos físicos,
con relativa facilidad y sin necesidad de desmontarlos, como es ya
norma en este tipo de vehículos. Y queda un piso de carga plano y
continuo.
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En
lugar de la tercera fila de asientos se puede optar por una plataforma
de carga deslizante opcional, que facilita la carga del maletero pues
la plataforma puede extraerse 48 cm. Una vez se ha terminado de cargar,
vuelve a deslizarse hacia el interior del vehículo con un sistema
de movimiento tipo cajón.
El primer inconveniente del sistema FFS afecta a la seguridad, pues
el S-Max no dispone de rueda de repuesto, sustituida por el desaconsejable
kit de reparación provisional de pinchazos. Una alternativa es recurrir
a los opcionales y recomendables neumáticos runflat.
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El
segundo inconveniente es que con los asientos de la 3ª fila desplegados
no hay sitio para guardar la cortina enrollable, a diferencia de lo
que ocurre en el nuevo Opel
Zafira o el Toyota
Corolla Verso Además es muy larga y engorrosa de colocar en
su soporte tras los asientos de la 2ª fila.
Hay un tercer inconveniente, aunque no es inherente al sistema FFS
sino a los responsables de la marca y es que la red divisoria, imprescindible
por cuestiones de seguridad pasiva en un vehículo de este tipo, no
es de serie pero como se trata de un accesorio, pues ya se sabe: regalito
del concesionario. O sea, nadie debe llevarse su S-Max nuevecito del
concesionario sin su red y sin sobrecoste.
Y un cuarto inconveniente, tampoco inherente al sistema FFS, es que
el S-Max, como la mayoría de los monovolumenes, carece de pasillo
central al menos entre los asientos delanteros. Y no es ninguna tontería
tener pasillo central en estas carrocerías, al estilo del Chrysler
Voyager, por ejemplo.
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Distintivo
del sistema FFS es que con los cinco asientos traseros abatidos queda
un piso de carga plano y continuo gracias a un curioso sistema con
unas tapas abatibles situadas en los respaldos de la 3ª fila que además
sirven para proteger los asientos pero que son algo latosas de mover
y sobre todo de fijar cuando desplegamos los asientos de la 3ª fila,
con unos tetones que no son nada fáciles de encajar.
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La
operación para desplegar los asientos de la 3ª fila es algo engorrosa
precisamente por la presencia de las tapas: primero hay que voltearlas
hacia atrás; después levantar el respaldo metiendo la mano en una
empuñadora y por último darle la vuelta a la banqueta. Esto se puede
hacer desde el maletero aunque no es cómodo y lo más probable es que
nos manchemos la ropa al apoyarnos contra el paragolpes. Y escamotearlos
no se puede hacer desde la puerta trasera pues para abatir el respaldo
hay que tirar de un lazo situado detrás del respaldo y abajo.
Tampoco
abatir los asientos de la segunda fila está exento de dificultades:
hay que usar ambas manos en algunas operaciones y requiere de cierta
fuerza para deslizarlos y enclavar el respaldo en posición horizontal.
En cualquier caso, es un sistema razonable comparado con el del Focus
C-Max.
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El
acceso en general está muy bien resuelto, con los umbrales de las
puertas y del maletero bastante bajos, especialmente este último,
a sólo 59 cm. La altura interior es notable en las dos primeras filas
y la segunda fila tiene tres asientos individuales y del mismo tamaño,
deslizantes y con respaldos reclinables. Si añadimos que apenas hay
túnel central y que la anchura es notable, tenemos tres plazas en
esa fila de lo más confortables.
Vamos con el puesto de conducción, con un asiento cómodo pero situado
muy alto y una posición al volante poco deportiva. La sensación de
amplitud es enorme pero hay puntos a mejorar: la visibilidad a izquierdas
es mala por el tamaño e inclinación del montante del parabrisas, el
reposapiés es estrecho por arriba, el pedal del embrague está mal
diseñado y el manejo de la palanca del cambio es bastante deficiente,
además de quedar algo alejada del volante.
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Tiene
mucho mérito lo mal que ha resuelto Ford la posición de la palanca
del cambio y la culpa es de la consola central, que hace una curva
desde el salpicadero hasta el túnel, al estilo del Alfa
159 pero peor: encajona la pierna derecha del conductor, dificulta
mucho cambiarse de lado y afecta al manejo de la palanca del cambio,
pues para evitar que tropiece con la consola los recorridos son en
un plano bastante inclinado (como el C-MAX) en vez de horizontal y
la verdad es que se maneja mal.
También
están muy mal colocados los mandos de los elevalunas en el reposabrazos
de la puerta del conductor, medio tapados por el agarrador de la puerta,
que dificulta mucho su accionamiento, sobre todo los traseros.
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Los
acabados y los remates afortunadamente no tienen nada que ver con
los del Focus, paradigma de lo que no debe ser un modelo ni aunque
sea generalista y aunque hay algunos detalles mejorables, como el
imperial del techo, al menos es muy consistente y está bien rematado.
Contrapuertas bien fijadas y bien rematadas con las ventanillas, reposabrazos
que apenas se mueven, uniones de la consola con el salpicadero bien
resueltas, salpicadero de una sola pieza incluida la capilla de la
instrumentación y con un plástico de buen acolchado son aspectos reseñables,
incluso tiene un detalle estupendo que cuesta unos pocos céntimos
pero que es de agradecer, y es un burlete en el borde de la consola
y el túnel para que la pierna derecha del conductor golpee en blando
si practica una conducción viva en zona de curvas.
Pincha aquí
para ver el crash-test
de Euro
NCAP:
| Choque
frontal y lateral |
|
| Protección
peatones |
|
| Protección
niños |
|

Prueba dinámica:
Del S-Max lo primero que llama la atención nada más ponernos en marcha
es la falta de tracción que tiene, al menos en la unidad de pruebas,
que era de preserie y sin control de tracción ni estabilidad. Basta
un poco de arenilla en el asfalto para que patine en recta en marchas
cortas dando gas con suavidad y sobre todo pierde tracción en curvas
lentas y medias con una facilidad pasmosa, ayudado por un motor de
respuesta muy brusca a medio régimen.
 |
Tenemos
que referirnos a la fuerza a una curva del recorrido de pruebas, de
radio medio y bastante larga que permite jugar muy bien con el apoyo
y la trazada: ha sido el único coche de todos los que han pasado por
nuestras manos que ha perdido motricidad. Es la misma curva en la
que el nuevo Passat se marcó un subviraje más que notable, con unas
ayudas electrónicas que parecían estar de vacaciones y en la que el
Alfa 159, con un reguero de arenilla en sentido transversal, pasó
por ella como si nada.
Si
añadimos que el eje trasero ha perdido toda tendencia direccional
en las curvas, el comportamiento peca de una falta de agilidad notable,
a años luz del Focus C-Max, que sí se puede tachar de deportivo por
la tendencia sobreviradora, y por tanto delicado de conducir al límite
al menos sin ayudas electrónicas.
Otra
cosa es que la suspensión sea firme, que lo es, o que haya mucha potencia
pero eso no significa que el carácter sea deportivo, significa lisa
y llanamente suspensión menos confortable y altas prestaciones. También
hay un poco de ruido de rodadura aunque no se hace molesto y algún
que otro ruido en baches en la trasera, proveniente del sistema FFS.
Dicho
esto, también tenemos que decir que el carácter subvirador del S-Max
nos parece el adecuado para un coche familiar, aunque en este caso
se puede criticar que es algo exagerado tal y como atestigua el desgaste
de los hombros de los neumáticos delanteros, a diferencia de los traseros,
impecables.
Sí hay que reconocer que la conducción es muy placentera al menos
mientras no forcemos pues el coche gira muy plano y la sensación que
transmite es que se inscribe muy bien en curva, ayudado por la dirección,
con muy buen tacto y sólo 2,6 vueltas de volante entre topes. Frena
muy bien, tanto en recta como en curva y sólo se agradecería un pedal
que no se hundiera tanto en frenadas de emergencia según va actuando
el ABS, que también provoca un movimiento parásito en el volante.
El motor es bastante fino de tacto y con un sonido que no molesta
excepto por encima de 4.000 rpm. Apenas retiembla al arrancarlo o
apagarlo, casi no cambia de sonido al pisar a fondo y transmite una
pequeña vibración al volante a plenos gases entre 1.200 y 1.600 rpm.
El tirón fuerte lo da sobre las 2.000 rpm, con otro postrero sobre
las 2.500 rpm aunque empieza a empujar tibiamente sobre las 1.600
rpm.
Ya hemos comentado que no tiene una respuesta progresiva (culpa en
parte del sistema de sobrepresión Overboost) y además se aprecia cierta
lentitud en la respuesta incluso en la zona buena de par si antes
de dar gas a fondo levantamos el pie del acelerador. No supera la
subida a nuestro habitual puerto de montaña en la relación más larga,
la 6ª, aunque sí lo hace en 5ª. En resumen, mucho par a medio régimen
pero falta progresividad y respuesta en baja, lo que obliga a usar
la antipática palanca del cambio.

En resumidas cuentas:
Lo
mejor: anchura, confort, 2ª fila (amplitud, asientos independientes
e iguales), frenada
Lo peor: pérdidas de motricidad, sin esp de serie, motor
brusco, sin red divisoria de serie, sin rueda de repuesto ni gato,
sin pasillo central, kit reparación provisional de pinchazos,
accionamiento de la palanca del cambio
| Apartados |
Nota |

Fors
S-Max 2.0 TDCi |
Apartados |
Nota |
| Estabilidad |
7,0 |
Confort |
8,0 |
| Motor |
7,5 |
Acabado |
8,0 |
| Frenos |
8,5 |
Consumo |
7,5 |
| Cambio |
7,5 |
Prestaciones |
8,0 |
| |
Nuestra nota media: 7,75 |
|

Datos
técnicos:
| Motor
y transmisión |
| posición |
delantero
tranversal |
| nº
cilindros |
4 en línea, 4 válvulas por cilindro |
| distribución |
doble
árbol de levas en cabeza, movido por correa dentada
del cigüeñal al árbol de levas de admisión
y por cadena del árbol de admisión al de
escape |
| alimentación/
combustible |
inyección
directa, conducto común, turbo geometría
variable, intercambiador, función Overboost - gasóleo |
| cilindrada |
1.997 cm3 |
| potencia
máxima |
140 CV (103 Kw) a 4.000 rpm |
| par
máximo |
320 Nm de 1.750 a 2.500 rpm (340 Nm con aumento de par
transitorio) |
| consumo
máximo de aceite |
n/d |
| relación
de compresión |
17,9:1 |
| régimen
de ralentí en caliente |
800 rpm |
| transmisión |
tración
delantera |
| embrague |
monodisco
en seco |
| caja
de cambios |
manual de 6 velocidades |
desarrollo
(km/h a 1.000 rpm)
con neumáticos de serie |
1ª:
8,35 km/h
2ª: 15,33 km/h
3ª: 24,11 km/h
4ª: 34,48 km/h
5ª: 43,63 km/h
6ª: 52,15 km/h |
| Bastidor |
| suspensión
delantera |
McPherson,
muelle helicoidal, estabilizadora |
| suspensión
trasera |
Multibrazo,
muelle helicoidal, estabilizadora |
| frenos
delanteros |
discos
ventilados 300x28 mm |
| frenos
traseros |
discos
macizos 302x11 mm |
| dirección |
cremallera,
electrohidráulica |
| diámetro
de giro entre paredes/ vueltas volante |
11,90 m/ 2,6 vueltas |
| neumáticos
de serie |
215/60
R16 93H |
| neumático
repuesto/ ubicación |
kit
reparación provisional pinchazos |
| Carrocería |
| Tipo |
monovolumen,
5 puertas |
| largo
x ancho x alto (mm.) |
4.768 x 1.884 x 1.658 |
| batalla/
vía delantera-trasera (mm) |
2.850 x 1.578 x 1.600 |
| peso
en vacío |
1.661 kg |
| nº
plazas homologadas |
5 y 7 |
| maletero |
de 285 a 2.000 litros |
| depósito
combustible |
70 litros |
| Datos
prueba |
| Km.
inicio |
6.975 |
| Neumáticos
delante - detrás |
235/45
ZR18 Continental Sport Contact 2 |
| Variación
desarrollo |
+0,65
% |
|
| Medidas
interiores |
| anchura
delante |
151 cm |
| anchura
trasera 2ª/ 3ª fila |
151 / 120 cm |
| altura
asiento delantero-techo |
97
- 105 cm |
| altura
asiento trasero-techo: plaza lateral - central 2ª
fila / 3ª fila |
97 - 97 cm / 88 cm |
| cota
habitabilidad: pedales/ respaldo trasero 2ª fila |
193
cm |
| Prestaciones,
emisiones y consumos homologados |
| velocidad
máxima |
196 km/h |
| Aceleración
0-100 Km/h |
10,2
s. |
| Norma
emisiones |
Euro
4 |
| Emisiones
de CO2 |
169 g/km |
| Consumo
urbano |
8,1 l/100 km |
| Consumo
extraurbano |
5,4 l/100 km |
| Consumo
mixto |
6,4 l/100 km |
| Mantenimiento |
| Revisiones |
20.000
km/ 1 año |
| Cambio
aceite |
20.000
km/ 1 año |
| Intercambio
neumáticos |
entre
5.000 y 10.000 km |
| Cambio
correa distribución |
n/d |
| Equipamiento
de serie |
| climatizador
dual |
sí |
| cierre
centralizado/ mando distancia |
sí/sí |
| airbags
frontales/ laterales/ cortina / rodilla conductor |
sí/sí/sí/sí |
| cinturones
delanteros pretensor/ limitador |
sí/no |
| ABS/
control estabilidad ESP y de tracción |
sí/opción |
| regulación
banqueta delantera altura/ inclinación |
sí/no |
| ordenador
viaje |
sí |
| retrovisores
eléctricos |
sí |
| regulación
volante altura/ profundidad |
sí/sí |
| faros
de xenón con lavafaros |
opción |
| sensor
de lluvia |
sí |
| sensor
de luces |
sí |
| suspensión
trasera autonivelante |
opción |
| sistema
isofix asientos laterales 2ª fila |
sí |
| faros
adaptativos halógenos |
opción |
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