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- Mercedes E 350 CGI Coupé. |
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Mide 4.698 mm de largo y es 46 milímetros más largo y 46 milímetros más ancho que el modelo antecesor. Respecto del actual Clase E berlina, la batalla se reduce en 114 mm, con 2.760 mm (la misma del Clase C) y la longitud lo hace en 183 mm, quedándose muy cerca de dos coupés que teóricamente pertenecen a un segmento más pequeño, como son el BMW Serie 3 Coupé con 4.580 mm de largo y el Audi A5, con sus 4.625 mm de largo; todos ellos con dos puertas sin marco en las ventanillas, sin montante central y con cuatro plazas homologadas.
Las ventanillas de las puertas delanteras tienen la función de bajada parcial automática bien configurada, como en BMW: se bajan sólo si se abre la puerta, no por el mero hecho de desbloquear el seguro con el mando a distancia, como ocurre en Audi.
La altura total en vacío se reduce nada menos que 88 mm respecto de la berlina, con sólo 1.397 mm, dos milímetros mayor que la del Serie 3 Coupé y 25 mm mayor que la del A5; es un coupé muy bajo, con lo que eso supone de dificultad de acceso y salida y de limitada altura interior y más en esta versión equipada con el opcional techo panorámico corredizo de cristal.
En gasolina estrena dos nuevos motores de inyección directa, ambos con tecnología Blueefficiency: el 250 CGI de cuatro cilindros y 1.8 litros de cilindrada con turbo en vez de compresor de 204 CV y el 350 CGI, un V6 atmosférico de 3.498 cm3 y 292 CV a 6.400 rpm con inyectores piezoeléctricos que ofrece 20 CV más que el anterior motor de gasolina V6 y precisa 14% menos combustible. Completa la gama un V8 de 5.461 cm3 y 388 CV. En diesel ofrece el 250 CDI probado en la berlina y el 350 CDI, ambos Blueefficiency.
El nuevo coupé ostenta todas las innovaciones técnicas de la nueva Clase E: el equipamiento incluye una regulación de los amortiguadores en función de la situación, sistema de alerta por cansancio (funciona por encima de 80 km/h y detecta mediante sensores si el conductor está cansado), protección preventiva de los ocupantes PRE-SAFE (tensa los cinturones de seguridad y cierra parcialmente el techo solar y las ventanillas si hay riesgo de colisión) y capó activo para protección de peatones.
El asistente de aparcamiento funciona con unos sensores laterales de ultrasonido que miden durante la marcha los huecos disponibles para aparcar. Funciona a menos de 30 km/h y al igual que en el Opel Insignia, indica las maniobras a realizar pero no realiza la más importante de todas, que es mover el volante.
El puesto de conducción, con el opcional techo solar, puede llegar a ser agobiante por la falta de espacio al techo; en nuestro caso, no podíamos ladearnos lo más mínimo hacia la puerta, pues rozábamos con el imperial del techo, incluso con el asiento en la posición más baja. El espacio para las rodillas está muy bien resuelto, tipo BMW, y nos sigue produciendo horror observar cómo la alfombrilla cubre parcialmente el reposapiés.
De las plazas traseras llama la atención la falta de altura al techo, insuficiente para personas de talla alta y que el respaldo sea abatible por secciones 1/3 – 2/3 pero que carezca de reposabrazos central escamoteable. El maletero ha ganado capacidad y aloja una rueda de emergencia bajo la tapa del piso; y para no variar pues se está convirtiendo en una horrenda costumbre, el dossier de prensa afirma que con los respaldos abatidos queda "una superficie de carga prácticamente plana"; nada más lejos de la realidad.
Los acabados están muy bien en el habitáculo, con un plástico acolchado en el salpicadero incluso en la tapa de la guantera y parte inferior del puesto de conducción, igual que en las contrapuertas (guanteras incluidas) pero resultan pobres en el maletero, sin un mal resbalón para sujetar la tapa (si el maletero está vacío golpea al pasar por resaltes), ni un enganche para mantenerla levantada cuando queremos acceder a la rueda de repuesto, y con unas bisagras que además de invadir la boca de carga, están recubiertas por unos revestimientos laterales bastante mal rematados, de una calidad manifiestamente mejorable y que dejan los muelles a la vista.
El nuevo motor V6 de inyección directa de gasolina de 95 octanos, con cadena e inyectores piezoeléctricos es una delicia por tacto y sonoridad: pasa desapercibido a punta de gas y regala un precioso bramidito cuando trabaja con carga, con un sonido muy uniforme a alto régimen; al ralentí apenas se le oye y no transmite ni la más mínima vibración al volante; el arranque con llave tiene control automático y tiene una leve vibración, mayor que al apagar el motor; es quizá el aspecto menos refinado de este excelente propulsor, a sumar a la levísima vibración en el volante (es un hormigueo) en baja, entre unas 1.100 rpm y 1.500 rpm.
El cambio automático 7G-Tronic no le rinde los debidos honores pues de serie carece de modo manual (es una opción). En su ausencia, lo único que permite es limitar las marchas acoplables moviendo secuencialmente la palanca del cambio: por ejemplo en D5 no pasa de 5ª pero no se puede evitar que reduzca si la gestión electrónica lo considera oportuno.
Tampoco es un prodigio de rapidez subiendo marchas, por ejemplo pasando de D2 a D6, maniobra en la que va insertando todas las marchas intermedias, como es norma en los cambios automáticos. En las reducciones tampoco termina de convencer, por ejemplo pasando de 7ª en D a 2ª en D, no realiza la reducción de forma directa sino que inserta alguna marcha intermedia y no siempre obedece la selección marcada con la palanca del cambio.
Lo que sí tiene es una curiosa configuración del sistema Hold (que mantiene los frenos accionados aunque soltemos el pedal del freno), función disponible generalmente en coches con freno de estacionamiento eléctrico pero que en el Clase E Coupé se activa voluntariamente con el pedal del freno: para ello basta con pisar fuertemente el pedal (mucho, quizá demasiado para personas de constitución frágil) una vez que se ha detenido y soltarlo; si lo pisamos suavemente, sólo se activa el asistente de salida en pendiente, que actúa durante unos dos segundos una vez que soltamos el pie del pedal del freno; no resulta del todo fiable en la práctica pues no siempre se activa por mucho que pisemos el pedal del freno. Otro aspecto importante a considerar de la unidad probada es que con los neumáticos que montaba, unos 235/45 R17 en las cuatro ruedas, este coupé tributa en el impuesto de matriculación al 14,75% en vez del 9,75% aplicable con neumáticos 205/60 R16, que también están disponibles según la documentación de Mercedes.
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