Al volante

- Mini Cooper S Cabrio. Duelo de titanes.

9.000 km después de haberlo conducido en la presentación nacional allá por el mes de marzo de 2009 hemos vuelto a sentarnos al volante del mismo Mini Cooper S Cabrio; este solicitado reencuentro se justificaba porque era la única unidad que montaba la opción del diferencial mecánico autoblocante al 30% (cuesta 203 euros y sólo está disponible con el cambio manual), un complemento muy deportivo para un motor tan potente además de servirnos para contrastar opiniones y sensaciones percibidas entonces y para comprobar cómo ha envejecido.

Precio: 28.800 euros (septiembre 2009). Garantía: 2 años. Internet: Mini


Análisis:

El laureado motor, completamente rodado y muy suelto, estaba en plenitud de facultades: es un motorazo por prestaciones y elasticidad, que supera con “abusidad” la prueba de subida al puerto de montaña. Sólo tiene dos aspectos criticables: que necesita gasolina de 98 octanos para rendir las prestaciones oficiales y que con el techo abierto, el sonido en baja entre unas 1.500 y 1.800 rpm, tanto dando gas como en retención (disminuyendo o aumentando la velocidad en función de la pendiente) coge un registro zumbón que puede llegar a ser francamente molesto.

El error del velocímetro es del 4,85% por exceso. El desarrollo en 6ª es corto.

Además de la prestación exuberante, el motor tiene un tacto muy fino por encima de 2.000 rpm y una sonoridad deportiva pero sin estridencias, con un bonito registro grave de escape directamente proporcional a la presión del acelerador y con el añadido del borboteo al cortar gas, audible incluso por encima de 4.000 rpm; tampoco falta un resoplido agudo cuando, recuperando con carga en baja, cortamos gas de repente, señal del estrangulamiento en el paso del aire por el colector de admisión.

El indicador de cambio de marcha del Mini Cooper S Cabrio quita la recomendación de reducir de marcha cuando recupera a plena carga a unas 2.000 rpm en 4ª, con un consumo instantáneo de 20,8 l/100 km; este régimen es superior al de par máximo pero aún así, el motor 1.6 turbo es muy elástico y recupera desde muy bajo régimen con solvencia.

La frenada tiene genes de BMW, con una estabilidad proverbial tanto en curva como en recta, a la que sólo se le puede criticar el movimiento parásito que provoca el ABS en el volante; para su corta batalla y suspensión tan firme, que pasa factura en apoyos en mal estado pues tiende a descolocarse un poco, ofrece un brillante resultado especialmente en las frenadas en alta en recta, en las que se puede soltar el pie sin miramientos sobre el pedal.

El comportamiento nos ha encandilado pues combina seguridad y diversión a partes iguales. La seguridad la garantiza el ajuste del control de estabilidad, que mantiene encarrilado al Mini Cooper S Cabrio en virajes cerrados en tracción, limitando lógicamente la velocidad de paso por curva.

Delante de la palanca del cambio están las teclas del programa sport (incide en la respuesta del acelerador, dirección y cambio automático), del sistema auto start&stop y del modo DSC OFF, que permite un mayor deslizamiento en curva.

Y la diversión aparece en cuanto pulsamos el botón DSC OFF, con un tarado más permisivo que le deja pasar mucho más rápido en curva cerrada hasta el extremo de que aparece el subviraje, que se puede corregir a base de girar más el volante (con sólo 2,35 vueltas entre topes), sin cortar gas. El resultado es embriagador pues hay potencia suficiente como para que una vez superado el límite mecánico autoblocante del diferencial del 30%, se produzca un patinado de la rueda delantera interior que deja tres secuelas, el ruido, el humo y el olor del caucho quemado. ¡Espectacular duelo de titanes entre el diferencial autoblocante y el motor! cuyo resultado se define muy bien con una palabra que solemos aplicar a los BMW: EQUILIBRIO.

El manejo nos ha parecido algo duro de dirección en maniobras y duro y poco progresivo por pedal de embrague, víctima quizá de una conducción sin miramientos a lo largo de esos 9.000 km, que también podría ser la causante del girar algo cuadrado de los neumáticos a poca velocidad. En el asiento del conductor echamos en falta el reglaje de inclinación de la banqueta para poder llevar los muslos bien apoyados; esta carencia se puede suplir en parte con el reglaje de altura pues es amplio y hay mucha distancia al techo, una de las virtudes de este Mini Cabrio, tanto en las plazas delanteras como en las traseras.

La capota de lona del Mini Cooper S Cabrio dispone de un vierteaguas para evitar la entrada de agua en el habitáculo al bajar las ventanillas delanteras o abrir las puertas. No protege las ventanillas traseras.

La capota, que cuenta con un pequeño vierteaguas para evitar la entrada del agua al bajar las ventanillas delanteras o abrir las puertas, ha soportado bien el paso de los km, con un ajuste muy bueno de las ventanillas sin marco que evitaba la aparición de silbidos en alta; desluce el acabado interior, sin un forro, dejando a la vista las barras transversales y la propia lona. La diferencia de velocidad máxima entre ir con techo abierto y cerrado es de 5 km/h.

El acabado interior del techo solar del nuevo Mini Cooper S Cabrio es somero: carece de forro interior, por lo que deja a la vista tanto las barras transversales como la propia lona; tampoco sale beneficiado el aislamiento acústico, mucho peor que con los techos duros retráctiles. La función de techo corredizo es muy práctica y ya existía en el anterior Mini Cabrio.

Respecto de la función de bajada parcial automática de las ventanillas al abrir las puertas para facilitar su posterior cierre, resaltamos que está bien configurada, es decir, sólo se baja unos milímetros la ventanilla de la puerta que se abre, a diferencia de lo que ocurre en modelos del Grupo VW. En cambio, el sensor de distancia trasero repite un defecto de modelos del Grupo VW, pues no se puede desactivar la señal acústica con una tecla; obliga a sacar la marcha atrás para silenciarlo.

Las críticas se pueden extender también al regulador de velocidad, que se desactiva al cambiar de marchas; a la asistencia electromecánica de la dirección, que sólo se mantiene para un leve giro de volante cuando la función auto start&stop apaga el motor en las paradas (Toyota resuelve mucho mejor este problema) y a la tecla del cierre centralizado, pues su funcionamiento secuencial puede llevar a desbloquear las puertas involuntariamente.

De izquierda a derecha están los mandos en la consola central del nuevo Mini Cooper S Cabrio de la calefacción eléctrica del asiento del conductor, del elevalunas de la puerta izquierda, de la tecla para accionar las ventanillas traseras o las cuatro al tiempo y la del cierre centralizado; la función secuencial de esta última (alterna bloqueo y desbloqueo presionando siempre hacia abajo o hacia arriba) y la ausencia de testigo que indique si el cierre está bloqueado dificultan su manejo.

Y toca hacer una matización sobre las ventanillas traseras: sí se pueden bajar independientemente de las delanteras (en contra de lo que afirmamos en su presentación) pero hay que descubrir cómo: mediante el interruptor situado en la consola central, si lo mantenemos pulsado bajan sólo las dos ventanillas traseras y si lo presionamos un instante, se bajan las cuatro ventanillas. Lo que no se puede hacer es bajar sólo una ventanilla trasera.

El control de la velocidad con el velocímetro analógico situado en el centro del salpicadero del nuevo Mini Cooper S Cabrio es muy complicado pues hay error de lectura y obliga a desviar en exceso la vista del frente; en la práctica, hay que controlarla con el indicador digital situado en el cuentarrevoluciones, encima de la columna de la dirección, a costa de no poder consultar el consumo instantáneo del ordenador de a bordo; en resumen, la instrumentación del Mini no está bien resuelta.

En suma, que al igual que ocurriera con la 2ª generación del Mini, la del Mini Cabrio aporta muchas mejoras respecto de su antecesor: carrocería más rígida torsionalmente (un 10%, que no evita que el conductor sienta un hormigueo en el respaldo del asiento cuando se circula por firmes cuarteados), maletero más amplio y funcional, mejor visibilidad gracias a unas ventanillas traseras más grandes, un arco antivuelco trasero retráctil y reposacabezas traseros regulables, mejor puesto de conducción, mejores cualidades dinámicas, más potencia y menores consumos. Estas ventajas al menos, que no son pocas.

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Datos técnicos:

Motor y transmisión
posición delantero transversal, 4cilindros
distribución doble árbol de levas en cabeza, cadena
alimentación/ combustible inyección directa, turbo, gasolina sin plomo 98 octanos
cilindrada 1.598 cm3
potencia máxima 175 CV (128 Kw) a 5.500 rpm
par máximo 240 Nm de 1.600 a 5.00 rpm (260 Nm con overboost)
transmisión tracción delantera
embrague monodisco en seco
caja de cambios Getrag, manual de 6 velocidades
desarrollo (km/h a 1.000 rpm)
con neumáticos de serie
1ª: 9,41 km/h
2ª: 14,62 km/h
3ª: 20,99 km/h
4ª: 27,33 km/h
5ª: 32,80 km/h
6ª: 38,15 km/h
Bastidor
suspensión delantera/trasera McPherson/ multibrazo
frenos delanteros/traseros discos ventilados/ discos
dirección cremallera, asistencia electromecánica
diámetro de giro/ vueltas volante 10,70 m/ 2,35 vueltas
neumáticos de serie 195/55 R16 87V run flat
Carrocería
Tipo cabrio, 2 puertas
largo x ancho x alto (mm.) 3.714 x 1.683 x 1.414
batalla/ vía delantera-trasera (mm) 2.467 x 1.465 x 1.473
peso en vacío/ peso máximo 1.230 kg/ 1.660 kg
reparto pesos eje delantero/ trasero 60,5% - 39,5%
nº asientos homologadas 4
maletero de 125 a 660 litros
depósito combustible 50 litros
Medidas interiores
anchura delante 128 cm
anchura trasera 96 cm
altura asiento delantero-techo 93 - 100 cm
altura asiento trasero-techo 96 cm
hueco acceso pies asiento trasero 17 cm
cota habitabilidad: pedales/ respaldo trasero 177 cm
Prestaciones, emisiones y consumos homologados
velocidad máxima 222 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 7,4 s.
Norma emisiones EU4
Emisiones de CO2 153 g/km
Consumo urbano 8,1 l/100 km
Consumo extraurbano 5,4 l/100 km
Consumo mixto 6,4 l/100 km
Mantenimiento según condiciones de uso con 11.000 km
Revisiones +50.000 km/ 4 años
Cambio aceite +20.000 km/ 2 años
Cambio bujías cada 2 cambios de aceite
Cambio pastillas frenos delanteros +32.000 km
Cambio pastillas frenos traseros +41.000 km
Cambio líquido frenos 2 años
Datos prueba
Km. inicio 10.663
Neumáticos delante - detrás 205/45 R17 84V Continental Conti Sport Contact3 SSR
Variación desarrollo -0,74%
Fecha matriculación 24.02.09

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