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- Mini Cooper S Cabrio. Duelo de titanes. |
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El laureado motor, completamente rodado y muy suelto, estaba en plenitud de facultades: es un motorazo por prestaciones y elasticidad, que supera con “abusidad” la prueba de subida al puerto de montaña. Sólo tiene dos aspectos criticables: que necesita gasolina de 98 octanos para rendir las prestaciones oficiales y que con el techo abierto, el sonido en baja entre unas 1.500 y 1.800 rpm, tanto dando gas como en retención (disminuyendo o aumentando la velocidad en función de la pendiente) coge un registro zumbón que puede llegar a ser francamente molesto.
Además de la prestación exuberante, el motor tiene un tacto muy fino por encima de 2.000 rpm y una sonoridad deportiva pero sin estridencias, con un bonito registro grave de escape directamente proporcional a la presión del acelerador y con el añadido del borboteo al cortar gas, audible incluso por encima de 4.000 rpm; tampoco falta un resoplido agudo cuando, recuperando con carga en baja, cortamos gas de repente, señal del estrangulamiento en el paso del aire por el colector de admisión.
La frenada tiene genes de BMW, con una estabilidad proverbial tanto en curva como en recta, a la que sólo se le puede criticar el movimiento parásito que provoca el ABS en el volante; para su corta batalla y suspensión tan firme, que pasa factura en apoyos en mal estado pues tiende a descolocarse un poco, ofrece un brillante resultado especialmente en las frenadas en alta en recta, en las que se puede soltar el pie sin miramientos sobre el pedal.
Y la diversión aparece en cuanto pulsamos el botón DSC OFF, con un tarado más permisivo que le deja pasar mucho más rápido en curva cerrada hasta el extremo de que aparece el subviraje, que se puede corregir a base de girar más el volante (con sólo 2,35 vueltas entre topes), sin cortar gas. El resultado es embriagador pues hay potencia suficiente como para que una vez superado el límite mecánico autoblocante del diferencial del 30%, se produzca un patinado de la rueda delantera interior que deja tres secuelas, el ruido, el humo y el olor del caucho quemado. ¡Espectacular duelo de titanes entre el diferencial autoblocante y el motor! cuyo resultado se define muy bien con una palabra que solemos aplicar a los BMW: EQUILIBRIO.
La capota, que cuenta con un pequeño vierteaguas para evitar la entrada del agua al bajar las ventanillas delanteras o abrir las puertas, ha soportado bien el paso de los km, con un ajuste muy bueno de las ventanillas sin marco que evitaba la aparición de silbidos en alta; desluce el acabado interior, sin un forro, dejando a la vista las barras transversales y la propia lona. La diferencia de velocidad máxima entre ir con techo abierto y cerrado es de 5 km/h.
Respecto de la función de bajada parcial automática de las ventanillas al abrir las puertas para facilitar su posterior cierre, resaltamos que está bien configurada, es decir, sólo se baja unos milímetros la ventanilla de la puerta que se abre, a diferencia de lo que ocurre en modelos del Grupo VW. En cambio, el sensor de distancia trasero repite un defecto de modelos del Grupo VW, pues no se puede desactivar la señal acústica con una tecla; obliga a sacar la marcha atrás para silenciarlo.
Y toca hacer una matización sobre las ventanillas traseras: sí se pueden bajar independientemente de las delanteras (en contra de lo que afirmamos en su presentación) pero hay que descubrir cómo: mediante el interruptor situado en la consola central, si lo mantenemos pulsado bajan sólo las dos ventanillas traseras y si lo presionamos un instante, se bajan las cuatro ventanillas. Lo que no se puede hacer es bajar sólo una ventanilla trasera.
En suma, que al igual que ocurriera con la 2ª generación del Mini, la del Mini Cabrio aporta muchas mejoras respecto de su antecesor: carrocería más rígida torsionalmente (un 10%, que no evita que el conductor sienta un hormigueo en el respaldo del asiento cuando se circula por firmes cuarteados), maletero más amplio y funcional, mejor visibilidad gracias a unas ventanillas traseras más grandes, un arco antivuelco trasero retráctil y reposacabezas traseros regulables, mejor puesto de conducción, mejores cualidades dinámicas, más potencia y menores consumos. Estas ventajas al menos, que no son pocas.
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