Al volante

- Mini Cooper y Cooper S. El repasito

Parece el mismo de antes pero basta sentarse al volante del nuevo Mini Cooper y Cooper S para darse cuenta de que hay muchos cambios y casi todos a mejor. Pulsar el botón de arranque permite descubrir los que afectan a los aspectos dinámicos y sobre todo a los nuevos motores, con mención especial al del Cooper S, que ha ganado el codiciado galardón de "Motor internacional del año 2007" en su categoría.
Precio. Mini Cooper: 19.350 euros. Mini Cooper S: 24.400 euros (mayo 2007). Garantía: 2 años. Internet: Mini


Análisis:

Ha sido modificado en muchísimos detalles (más de los que figuran en el dossier de prensa), hasta el extremo de que la marca afirma que todo es nuevo pero que sigue siendo un Mini típico, con un diseño evolutivo muy logrado. Nosotros nos atreveríamos a decir que es más Mini por sus cualidades intrínsecas, que no por el aumento de longitud en 64 mm por cuestiones de seguridad.

Vista ¾ delantera del nuevo Mini Cooper.

Son nuevos los motores, la caja de cambios, el chasis, la dirección, los frenos y los sistemas de seguridad, y se ha remodelado el habitáculo íntegramente aunque con moderación. El resultado visual apenas se aprecia pero basta sentarse a los mandos del nuevo Mini para darse cuenta que la marca ha hecho un trabajo que nos atrevemos a calificar de brillante. Hablando en plata, le han dado un repasito que lo han dejado como nuevo, “niquelado”, mejorando muchos detalles que enturbiaban el disfrute y manejo del modelo anterior.

Cómo ha cambiado y a mejor el pedalier del nuevo Mini Cooper. Mejora sobre la que no hay la más mínima referencia en el dossier de prensa, como si la marca no quisiese reconocer con ello que el anterior no estaba bien diseñado. Hay más espacio para accionar el acelerador y el reposapiés ofrece mejor apoyo. También ha cambiado la columna de la dirección del nuevo Mini Cooper, a mejor afortunadamente. Se ha desplazado la palanca de reglaje del volante (ahora también lo tiene de profundidad) al lateral de la columna de la dirección desde la cara delantera que ocupaba antes. El efecto es que se gana un espacio vital para las rodillas. Así se mejora un modelo, puliendo detalles como este. ¡Bien por Mini!

Ha mejorado y mucho el puesto de conducción, aunque la modificación no afecta sólo al tamaño de la consola central (más estrecha y con más espacio para las piernas), única referencia que encontramos en el dossier de prensa: también ha mejorado el pedalier, con más espacio para el acelerador, pues al pisarlo a fondo ya no tropieza la puntera del zapato con una carcasa de plástico; y con un reposapiés plano que ofrece mejor apoyo.

Se ha ganado espacio para las rodillas del conductor al cambiar la posición de la palanca de reglaje del volante, que pasa de la cara delantera de la columna de la dirección al lateral izquierdo. Incluso se ha cuidado un detalle que demuestra que en esa marca (cómo se nota la mano de BMW…) entienden de automóviles y los aman: en los altavoces de las puertas se usan rejillas flexibles para que la pierna izquierda del conductor golpee en blando cuando se anima en zona de curvas. Lo dicho, la mejora es muy notable, mucho más de lo que se deduce del dossier de prensa.

También ha mejorado el manejo del nuevo Mini, ahora más suave de dirección, palanca del cambio y pedal de embrague. No llega a tener el manejo tan suave de los VW o Seat pero ahora es admisible, no requiere de exceso de fuerza ni se hace antipático en el denso tráfico urbano, excepto el pedal del embrague del Cooper S, que sigue siendo algo duro. Sigue siendo espectacular la rapidez y precisión de la palanca del cambio, especialmente apreciable en las reducciones a 2ª, que es la maniobra crítica. ¡Qué delicia!

Ha mejorado la posición de algunos mandos, por ejemplo el botón para desconectar el control de estabilidad DSC, antes junto a los mandos de los elevalunas, en la consola central, demasiado expuesto a desconectarlo por error y ahora delante de la palanca del cambio. También han mejorado los botones, ahora secuenciales. Se accionan en ambos sentidos, facilitando su manejo: elevalunas, cierre centralizado, antinieblas y como novedad, los situados en el techo, junto al retrovisor interior, los de las luces de cortesía. Mejora de la ergonomía, muy de agradecer.

Ha mejorado el sistema de acceso al asiento trasero, con una palanca en el respaldo de los asientos delanteros que permite abatirlos y adelantarlos con facilidad. En cambio sigue siendo igual de incómodo alcanzar el cinturón delantero, sin un gancho que lo deje más próximo antes de sentarse.

Los asientos delanteros del nuevo Mini Cooper y Cooper S también han mejorado notablemente, con cambios en las palancas de reglaje del respaldo y el sistema para acceder detrás. Mucho más ergonómico que antes. Las plazas traseras son aptas sólo para gente menuda. Los asideros de estas plazas son fijos y rígidos, nos parecen impropios por calidad para tratarse de un Mini Cooper y Cooper S y por seguridad, pues son una fuente de lesiones y golpes en la cabeza. Mejorable el remate del imperial del techo con el techo solar disponible en el Cooper S.

En el apartado de las ruedas hay dos cambios muy importantes: uno, la incorporación de neumáticos run flat de serie a partir de llantas de 16 pulgadas, que aportan una mejora sustancial de la seguridad en caso de pinchazo o reventón. Y el otro, la incorporación de rueda de repuesto, aunque es opcional. Situada debajo del maletero, obliga a pasar la batería al vano motor. No queremos soñar pensando que BMW cambia su estrategia de eliminar la rueda de repuesto en sus modelos equipados con neumáticos run flat, pero al menos en el Mini no es así.

El capítulo de la evolución se extiende también a los materiales y la terminación. Hay una mejora palpable y notable, que se palpa y se nota, que incluye mejores acabados y sujeciones más firmes, por ejemplo de la consola central o del alerón trasero del Cooper S, que añade una sujeción en el centro a las dos de los extremos del modelo anterior.

Pero este Mini también cumple el axioma de “peor calidad detrás que delante y arriba que abajo” y para el precio que tiene desmerece algo, especialmente en el caso del Cooper S, más caro y con idénticos acabados que el Cooper.

Poco o nada ha mejorado el guarnecido del imperial del techo en el nuevo Mini Cooper, tanto la calidad como su remate. Se arruga en la unión con las luces de cortesía delantera si lo presionamos.

Por ejemplo, es peor el plástico del lateral de las plazas traseras, rígido (incluido el reposabrazos) que el de las puertas delanteras (acolchado), al igual que sucede en un Astra GTC, por ejemplo. Son peores los asideros del techo de las plazas traseras, fijos y con riesgo de causar lesiones en la cabeza en caso de un accidente o simplemente al entrar o salir que el del acompañante, plegable pero a base de un muelle, nada de amortiguador... Y el imperial del techo sigue siendo muy flojito, tanto el material como su remate, sobre todo en las uniones con las luces de cortesía delantera y traseras (cruje y se arruga si lo presionamos) y más en el caso del techo solar del Cooper S; incluso la cortina interior deslizaba con cierta dificultad.

Hay aspectos que no tienen arreglo aparente y otros que han empeorado en nuestra modesta opinión. No tiene arreglo aparente la instrumentación, con mala lectura, especialmente en el caso del velocímetro, que es doble: el analógico, en la consola central, de enorme tamaño (casi desproporcionado) tiene un apreciable error de lectura pues hay que mirarlo con un pronunciado ángulo y el digital situado en el cuentarrevoluciones, encima del volante, es muy pequeño y obliga a desviar en exceso la vista del frente. Y empeora desde nuestro punto de vista la consola central, con un diseño barroco, algo recargado y unos mandos de la climatización que quedan muy bajos, son pequeños y difíciles de accionar.

Detalle del puesto de conducción del nuevo Mini Cooper, sin cambios importantes en la disposición de la instrumentación, que no por ser más grande resulta más fácil de leer. Habría que rehacerla entera. ¿le llegará el turno en la tercera generación del Mini? Esperemos que sí.

Y hay un desliz casi imperdonable a la vista del ejemplar trabajo de mejora, de pulido y niquelado que ha hecho la marca con el nuevo Mini: la palanca del cambio y por partida doble. Primer desliz, el pomo, que ha dejado de ser redondo por un rebaje por arriba que origina una arista que molesta en la palma de la mano al empuñarlo con fuerza y que es un foco de acumulación de suciedad. Y segundo desliz: la propia palanca (sigue siendo muy larga...), que en punto muerto y por tanto en 3ª y 4ª no queda vertical, tiene una leve caída a la derecha.

Y cómo no, también ha mejorado la seguridad pasiva según las pruebas de choque de EuroNCAP. Consigue las preciadas cinco estrellas frente a las cuatro del modelo anterior, mejorando la protección en la colisión frontal, con 13 puntos sobre 16 posibles, frente a los 10 puntos del anterior Mini.

Pincha aquí para ver el crash-test de Euro NCAP:

Choque frontal y lateral
5 estrellas5 estrellas5 estrellas5 estrellas5 estrellas
Protección peatones
2 estrellas2 estrellas 2 estrellas2 estrellas
Protección niños
3 estrellas3 estrellas3 estrellas3 estrellas3 estrellas

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Prueba dinámica:

Si el puesto de conducción ha experimentado una mejora tan notable como lógica y deseable, en el apartado mecánico y dinámico este nuevo Mini también mejora pero sin perder su carácter. Es más Mini y más BMW.

Es más BMW por la mecánica, un moderno y novedoso motor 1.6 fruto de la asociación de la marca bávara con la francesa PSA Peugeot Citroën, con dos versiones: la “pobre” podríamos decir, la de 120 CV del Cooper, un motor atmosférico que inyecta el combustible en los colectores y la “rica” y premiada como “Motor internacional del año 2007” en la categoría de 1,4 a 1,8 litros, un portento de 175 CV (parecen más), turbo e inyección directa de gasolina, eso sí, de 98 octanos del que también hay una versión de 150 CV que equipa el Peugeot 207 GT.

Una forma muy rápida de distinguir al nuevo Mini del viejo es fijándose en el intermitente lateral, situado en la aleta delantera. Es más grande y se prolonga hasta la junta con el capó del motor.

BMW aporta a esta motorización su tecnología y sistemas ya implantados en sus motorizaciones de cuatro y seis cilindros en línea, como la bomba de aceite de caudal regulado y la del circuito de refrigeración eléctrica o el sistema Valvetronic pero con una particularidad, que no se elimina la mariposa de admisión aunque sólo se utiliza en el modo de emergencia.

El 1.6 de 120 CV del Cooper destaca por el rendimiento y por la considerable reducción de consumos respecto del motor anterior más que por el carácter en baja, algo soso. El sonido es algo elevado, siempre de motor, con un registro algo ronco y grave, que coge la mejor sonoridad en torno a las 3.000 rpm, con un bramidito resultón y que por encima de 5.800 rpm se vuelve más ruidoso y se estropea algo. Con carga tiene además un molesto retumbe por debajo de 1.300 rpm y no se afina el sonido y tacto hasta 1.600 rpm. Si somos sinceros, esperábamos algo más de finura y de calidad sonora en este propulsor con genes BMW. Entre el sonido del motor, el del aire y algo de rodadura, el confort acústico no es del todo bueno en carretera e invita a bajar la ventanilla.

No supera la subida a nuestro habitual puerto de montaña en 6ª, con un desarrollo muy largo pero sí lo hace y con mucha soltura en 5ª (con un desarrollo casi neutro), ayudado por un comportamiento que en la versión probada, con la opcional suspensión deportiva, nos parece mejorado, más Mini y más BMW al tiempo. Da gusto cómo toma las curvas este Cooper, con el mismo tacto de kart del predecesor pero más asentado, con un eje trasero más firme y con una destacable capacidad de bacheo y de filtrado.

Va muy firme de suspensión pero no sacude, no maltrata, y es aquí donde se aprecia el saber hacer de BMW en la puesta a punto de las suspensiones. Muy neutro en retención y con un leve carácter subvirador en tracción a fondo que se corrige a base de cerrar algo más la dirección sin que la intervención de las ayudas electrónicas le limiten la velocidad de paso. Rápido, seguro y divertido, a dosis iguales.

Con la frenada del Mini Cooper ocurre tres cuartos de lo mismo. Es impecable, estable y aplomada incluso en curva, tanto en las frenadas suaves (sin tendencia a guiñar) como en las de emergencia. Igual que la dirección, de buen tacto y rápida, con sólo 2,4 vueltas entre topes.

La versión de 175 CV del Cooper S aporta no sólo unas prestaciones descomunales, sino un tacto más sedoso que el 1.6 de 120 CV del Cooper, como afirma la marca en el dossier de prensa. Tiene unos bajos demoledores, con un turbo que deja sentir su efecto a sólo 1.100 rpm, aunque el mayor empuje lo tiene más arriba. Supera con insultante facilidad la subida en la marcha más larga del cambio a nuestro habitual puerto de montaña, hasta el extremo de que hay que ir cortando gas constantemente para evitar que se embale y sin despeinarse en las curvas. Eso sí, en aceleración en marchas cortas hay que estar atento para corregir con el volante, pues se aligera algo del eje delantero.

El Mini Cooper S dispone de un velocímetro digital en el cuentarrevoluciones, situado encima del volante. Marca un 3,5 por ciento por exceso aproximadamente. El desarrollo en 6ª es corto si nos atenemos al régimen al que obtiene la potencia máxima, que es de 5.500 rpm.

Espectacular prestación, que se acompaña de un sonido y tacto mejorados respecto del 1.6 de 120 CV y sobre todo respecto del Peugeot 207 GT de 150 CV, aunque sigue sin ser óptimo. Comparte con el Peugeot 207 GT el feo sonido al ralentí, un claqueteo que se podría achacar a los taqués si no fuesen hidráulicos… También tiene ese feo sonido a lata, ese retumbe desde unas 900 rpm hasta 1.200 rpm cuando se da gas aunque afortunadamente desaparece la potencialmente dañina vibración de la columna de la dirección del 207 GT. Ambos sonidos, el del taqué y la lata harán pensar en un mal estado mecánico a cualquiera que se fije en el Cooper S en la calle, por ejemplo en una salida en un semáforo; incluso por detrás del coche se oye el claqueteo al ralentí en vez del bonito soplido del escape, que damos fe de que existe.

El escape doble del Mini Cooper S, situado en el centro del parachoques trasero obliga a renunciar a la rueda de repuesto de emergencia, una opción que sí está disponible en el Mini Cooper.

En el resto de la zona de uso, que es enorme, hasta 6.600 rpm, destacar que incluso a alta velocidad se deja oír el poderoso y contundente sonido del motor en el habitáculo, y eso que el Cooper S no escatima en ruidos aerodinámicos: el registro sonoro es grave y metálico, modulable con el gas, que denota poderío y carácter pero que no se hace molesto. Mucho más armonioso y melodioso que en el 207 GT, que fue el primero de estos tres coches que probamos y que nos dejó francamente decepcionados por el tacto y sonido del motor y con el temor añadido de que en el Mini fuese igual... Soberbio motor por rendimiento, prestaciones y consumos (sólo consume 3 décimas más que la versión de 120 CV en el recorrido por carretera y autopista a velocidades legales), merecedor del galardón conseguido pero que le falta un punto de finura para los genes BMW que tiene.

En los apartados dinámicos, este Cooper S pierde una parte del equilibrio que tiene el Cooper: podríamos decir que le cuesta digerir tal aluvión de potencia; vamos, que los 175 CV pueden con el bastidor. Pierde algo del carácter neutro del Cooper en curva cerrada en tracción, con más tendencia a subvirar y sin que admita tanto jugar con el giro del volante para corregir. Pierde sobre todo equilibrio en la frenada suave en curva, sin actuar el ABS, con tendencia a guiñar al tiempo que descompensa un poco el apoyo del eje trasero y obliga a actuar al control de estabilidad; es preferible frenar con energía en caso necesario, pues al intervenir el ABS desaparece ese efecto.

El Mini Cooper S ha demostrado tener una frenada menos estable que el Cooper. Apenas hay diferencia de peso y del reparto entre ejes entre ambos y al margen de los tarados específicos de la suspensión, la mayor diferencia entre ambos radicaba en la monta de neumáticos, unos 205/45 R17 en el Mini Cooper S frente a los 195/55 R16 del Mini Cooper. La toma de aire sobre el capó del Mini Cooper S es falsa, no cumple ninguna función.

En suma, que muestra menos aplomo que el Cooper, con un carácter un poco nervioso y saltarín. En cualquier caso estamos hablando de un coche con una facilidad de conducción sobresaliente para el enorme potencial del motor, que permite practicar y disfrutar de la conducción a fondo, cosa que con el Peugeot 207 GT de 150 CV no se consigue. Sin ánimo de ofender, este Cooper S demuestra lo que vale un producto premium frente a un generalista. Y sin resultar incómodo por suspensión y eso que era la deportiva, una opción que cuesta 201 euros.

Un par de apuntes más sobre detalles a mejorar: la vibración del motor del Cooper al apagarlo y la iluminación de los faros halógenos en largas, con un haz muy desigual, con muchas aguas. Las de xenón, impecables.

Brillante panorama el del nuevo Mini Cooper y Mini Cooper S, mejorados en todos los sentidos. Más Mini, más BMW. Buena simbiosis.

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En resumidas cuentas:

Lo mejor Cooper: puesto de conducción, comportamiento, neumáticos runflat, con rueda de repuesto, rendimiento motor y consumos.
Lo peor Cooper: detalles de acabado, tacto y sonido motor mejorable, gasolina de 98 octanos, iluminación con luces largas halógenas, confort acústico en carretera, seguro marcha atrás, ESP opcional.

Apartados Nota Emblema del Mini Cooper en el portón trasero
Mini Cooper
Apartados Nota
Estabilidad 9,0 Confort 7,0
Motor 7,0 Acabado 7,5
Frenos 8,0 Consumo 8,5
Transmisión 9,0 Prestaciones 8,5
 

Nuestra nota media: 8,0

 


Lo mejor Cooper S: motor (rendimiento, prestaciones, sonido), neumáticos runflat, posición de conducción, tacto deportivo.
Lo peor Cooper S:
sonido al ralentí, retumbe en baja, detalles de acabado, frenadas suaves en curva, seguro marcha atrás, sin rueda de repuesto, carácter más nervioso que el Cooper

Apartados Nota Logo del Mini Cooper S
Mini Cooper S
Apartados Nota
Estabilidad 8,5 Confort 7,5
Motor 9,0 Acabado 7,5
Frenos 7,0 Consumo 8,5
Transmisión 8,5 Prestaciones 9,5
 

Nuestra nota media: 8,25

 

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Datos técnicos:

Motor y transmisión
posición delantero transversal
nº cilindros 4 en línea, 4 válvulas por cilindro
distribución doble árbol de levas en cabeza, movido por cadena
alimentación/ combustible Cooper: inyección electrónica, gasolina sin plomo 98 octanos
Cooper S: inyección directa, turbo, gasolina sin plomo 98 octanos
cilindrada 1.598 cm3
potencia máxima Cooper: 120 CV (88 Kw) a 6.000 rpm
Cooper S: 175 CV (128 Kw) a 5.500 rpm
par máximo Cooper: 160 Nm a 4.250 rpm
Cooper S: 240 Nm a 1.600 rpm (260 Nm con overboost)
consumo máximo de aceite n/d
relación de compresión Cooper: 11,0:1
Cooper S: 10,5:1
régimen de ralentí en caliente n/d
transmisión tracción delantera
embrague monodisco en seco
caja de cambios manual de 6 velocidades
desarrollo (km/h a 1.000 rpm)
con neumáticos de serie Cooper / Cooper S
1ª: 7,96 - 9,41 km/h
2ª: 14,29 - 14,62 km/h
3ª: 21,44 - 20,99 km/h
4ª: 28,01 - 27,33 km/h
5ª: 32,65 - 32,80 km/h
6ª: 37,48 - 38,15 km/h
Bastidor
suspensión delantera McPherson, muelle helicoidal, estabilizadora
suspensión trasera Multibrazo, muelle helicoidal, estabilizadora
frenos delanteros Cooper: discos ventilados 280 x 22 mm
Cooper S: 294 x 22 mm
frenos traseros discos 259 x 10 mm
dirección cremallera, asistida eléctrica variable
diámetro de giro/ vueltas volante 10,70 m/ 2,40 vueltas
neumáticos de serie Cooper: 175/65 R15 84H
Cooper S: 195/55 R16 87V
neumático repuesto/ ubicación Cooper: de emergencia, exterior, debajo del maletero.
Cooper S: no disponible
Carrocería
Tipo berlina, 3 puertas
largo x ancho x alto (mm.) Cooper: 3.699 x 1.683 x 1.407
Cooper S: 3.714 x 1.683 x 1.407
batalla/ vía delantera-trasera (mm) 2.467 x 1.459 x 1.467
peso en vacío/ peso máximo Cooper: 1.065 kg/ 1.515 kg
Cooper S: 1.130 kg/ 1.580 kg
distribución peso sobre eje trasero Cooper: 38,7%
Cooper S: 37,8%
nº plazas homologadas 4
maletero de 160 a 680 litros
depósito combustible Cooper: 40 litros
Cooper S: 50 litros
Datos prueba
Km. inicio Cooper: 7.160 km
Cooper S: 5.107 km
Neumáticos delante - detrás Cooper: 195/55 R16 87H Goodyear Excellence Runflat RSC
Cooper S: 205/45 R17 Dunlop SP sport01 DSST Runflat
Variación desarrollo Cooper: +2,04%
Cooper S: -0,74%
Medidas interiores
anchura delante 127 cm
anchura trasera 104 cm
altura asiento delantero-techo 94 - 100 cm
altura asiento trasero-techo 89 cm
hueco pies: banqueta trasera-pilar central 19 cm
cota habitabilidad: pedales/ respaldo trasero 177 cm
Prestaciones, emisiones y consumos homologados
velocidad máxima Cooper / Cooper S 203 - 225 km/h
Aceleración 0-100 Km/h Cooper / Cooper S 9,1 - 7,1 s
Norma emisiones Euro 4
Emisiones de CO2 Cooper / Cooper S 139 - 164 g/km
Consumo urbano Cooper / Cooper S 7,8 - 8,9 l/100 km
Consumo extraurbano Cooper / Cooper S 4,6 - 5,7 l/100 km
Consumo mixto Cooper / Cooper S 5,8 - 6,9 l/100 km
Mantenimiento según condiciones de uso (Cooper con 7.160 km y Cooper S con 5.107 km)
Revisiones Cooper / Cooper S +28.000 km / +31.000 km
Cambio aceite Cooper / Cooper S +28.000 km/ +31.000 km
Equipamiento de serie
aire acondicionado/ climatizador Cooper: sí/ opción 339 euros
Cooper S: sí/sí
cierre centralizado/ mando distancia sí/sí
airbags frontales/ laterales/ cortina sí/sí/sí
cinturones delanteros pretensor/ limitador sí/sí
ABS/ control tracción/ control estabilidad sí/sí/sí (opción en Cooper 361 euros)
regulación banqueta delantera altura/ inclinación sí/no
ordenador viaje
retrovisores eléctricos
regulación volante altura/ profundidad sí/sí
faros de xenón con lavafaros opción, 689 euros
sensor de lluvia y de luces opción, 117 euros
sensor de luces no
suspensión deportiva sí, opción, 201 euros
rueda de repuesto de emergencia opción (Cooper), 64 euros
acceso de confort y arranque con botón opción, 530 euros
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