Análisis:
Ha sido modificado en muchísimos detalles (más de los que figuran en el dossier de prensa), hasta el extremo de que la marca afirma que todo es nuevo pero que sigue siendo un Mini típico, con un diseño evolutivo muy logrado. Nosotros nos atreveríamos a decir que es más Mini por sus cualidades intrínsecas, que no por el aumento de longitud en 64 mm por cuestiones de seguridad.
Son nuevos los motores, la caja de cambios, el chasis, la dirección, los frenos y los sistemas de seguridad, y se ha remodelado el habitáculo íntegramente aunque con moderación. El resultado visual apenas se aprecia pero basta sentarse a los mandos del nuevo Mini para darse cuenta que la marca ha hecho un trabajo que nos atrevemos a calificar de brillante. Hablando en plata, le han dado un repasito que lo han dejado como nuevo, “niquelado”, mejorando muchos detalles que enturbiaban el disfrute y manejo del modelo anterior.
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Ha mejorado y mucho el puesto de conducción, aunque la modificación no afecta sólo al tamaño de la consola central (más estrecha y con más espacio para las piernas), única referencia que encontramos en el dossier de prensa: también ha mejorado el pedalier, con más espacio para el acelerador, pues al pisarlo a fondo ya no tropieza la puntera del zapato con una carcasa de plástico; y con un reposapiés plano que ofrece mejor apoyo.
Se ha ganado espacio para las rodillas del conductor al cambiar la posición de la palanca de reglaje del volante, que pasa de la cara delantera de la columna de la dirección al lateral izquierdo. Incluso se ha cuidado un detalle que demuestra que en esa marca (cómo se nota la mano de BMW…) entienden de automóviles y los aman: en los altavoces de las puertas se usan rejillas flexibles para que la pierna izquierda del conductor golpee en blando cuando se anima en zona de curvas. Lo dicho, la mejora es muy notable, mucho más de lo que se deduce del dossier de prensa.
También ha mejorado el manejo del nuevo Mini, ahora más suave de dirección, palanca del cambio y pedal de embrague. No llega a tener el manejo tan suave de los VW o Seat pero ahora es admisible, no requiere de exceso de fuerza ni se hace antipático en el denso tráfico urbano, excepto el pedal del embrague del Cooper S, que sigue siendo algo duro. Sigue siendo espectacular la rapidez y precisión de la palanca del cambio, especialmente apreciable en las reducciones a 2ª, que es la maniobra crítica. ¡Qué delicia!
Ha mejorado la posición de algunos mandos, por ejemplo el botón para desconectar el control de estabilidad DSC, antes junto a los mandos de los elevalunas, en la consola central, demasiado expuesto a desconectarlo por error y ahora delante de la palanca del cambio. También han mejorado los botones, ahora secuenciales. Se accionan en ambos sentidos, facilitando su manejo: elevalunas, cierre centralizado, antinieblas y como novedad, los situados en el techo, junto al retrovisor interior, los de las luces de cortesía. Mejora de la ergonomía, muy de agradecer.
Ha mejorado el sistema de acceso al asiento trasero, con una palanca en el respaldo de los asientos delanteros que permite abatirlos y adelantarlos con facilidad. En cambio sigue siendo igual de incómodo alcanzar el cinturón delantero, sin un gancho que lo deje más próximo antes de sentarse.
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En el apartado de las ruedas hay dos cambios muy importantes: uno, la incorporación de neumáticos run flat de serie a partir de llantas de 16 pulgadas, que aportan una mejora sustancial de la seguridad en caso de pinchazo o reventón. Y el otro, la incorporación de rueda de repuesto, aunque es opcional. Situada debajo del maletero, obliga a pasar la batería al vano motor. No queremos soñar pensando que BMW cambia su estrategia de eliminar la rueda de repuesto en sus modelos equipados con neumáticos run flat, pero al menos en el Mini no es así.
El capítulo de la evolución se extiende también a los materiales y la terminación. Hay una mejora palpable y notable, que se palpa y se nota, que incluye mejores acabados y sujeciones más firmes, por ejemplo de la consola central o del alerón trasero del Cooper S, que añade una sujeción en el centro a las dos de los extremos del modelo anterior.
Pero este Mini también cumple el axioma de “peor calidad detrás que delante y arriba que abajo” y para el precio que tiene desmerece algo, especialmente en el caso del Cooper S, más caro y con idénticos acabados que el Cooper.
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Por ejemplo, es peor el plástico del lateral de las plazas traseras, rígido (incluido el reposabrazos) que el de las puertas delanteras (acolchado), al igual que sucede en un Astra GTC, por ejemplo. Son peores los asideros del techo de las plazas traseras, fijos y con riesgo de causar lesiones en la cabeza en caso de un accidente o simplemente al entrar o salir que el del acompañante, plegable pero a base de un muelle, nada de amortiguador... Y el imperial del techo sigue siendo muy flojito, tanto el material como su remate, sobre todo en las uniones con las luces de cortesía delantera y traseras (cruje y se arruga si lo presionamos) y más en el caso del techo solar del Cooper S; incluso la cortina interior deslizaba con cierta dificultad.
Hay aspectos que no tienen arreglo aparente y otros que han empeorado en nuestra modesta opinión. No tiene arreglo aparente la instrumentación, con mala lectura, especialmente en el caso del velocímetro, que es doble: el analógico, en la consola central, de enorme tamaño (casi desproporcionado) tiene un apreciable error de lectura pues hay que mirarlo con un pronunciado ángulo y el digital situado en el cuentarrevoluciones, encima del volante, es muy pequeño y obliga a desviar en exceso la vista del frente. Y empeora desde nuestro punto de vista la consola central, con un diseño barroco, algo recargado y unos mandos de la climatización que quedan muy bajos, son pequeños y difíciles de accionar.
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Y hay un desliz casi imperdonable a la vista del ejemplar trabajo de mejora, de pulido y niquelado que ha hecho la marca con el nuevo Mini: la palanca del cambio y por partida doble. Primer desliz, el pomo, que ha dejado de ser redondo por un rebaje por arriba que origina una arista que molesta en la palma de la mano al empuñarlo con fuerza y que es un foco de acumulación de suciedad. Y segundo desliz: la propia palanca (sigue siendo muy larga...), que en punto muerto y por tanto en 3ª y 4ª no queda vertical, tiene una leve caída a la derecha.
Y cómo no, también ha mejorado la seguridad pasiva según las pruebas de choque de EuroNCAP. Consigue las preciadas cinco estrellas frente a las cuatro del modelo anterior, mejorando la protección en la colisión frontal, con 13 puntos sobre 16 posibles, frente a los 10 puntos del anterior Mini.
Pincha aquí para ver el crash-test de Euro NCAP:
| Choque
frontal y lateral |
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| Protección
peatones |
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| Protección
niños |
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Prueba dinámica:
Si el puesto de conducción ha experimentado una mejora tan notable como lógica y deseable, en el apartado mecánico y dinámico este nuevo Mini también mejora pero sin perder su carácter. Es más Mini y más BMW.
Es más BMW por la mecánica, un moderno y novedoso motor 1.6 fruto de la asociación de la marca bávara con la francesa PSA Peugeot Citroën, con dos versiones: la “pobre” podríamos decir, la de 120 CV del Cooper, un motor atmosférico que inyecta el combustible en los colectores y la “rica” y premiada como “Motor internacional del año 2007” en la categoría de 1,4 a 1,8 litros, un portento de 175 CV (parecen más), turbo e inyección directa de gasolina, eso sí, de 98 octanos del que también hay una versión de 150 CV que equipa el Peugeot 207 GT.
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BMW aporta a esta motorización su tecnología y sistemas ya implantados en sus motorizaciones de cuatro y seis cilindros en línea, como la bomba de aceite de caudal regulado y la del circuito de refrigeración eléctrica o el sistema Valvetronic pero con una particularidad, que no se elimina la mariposa de admisión aunque sólo se utiliza en el modo de emergencia.
El 1.6 de 120 CV del Cooper destaca por el rendimiento y por la considerable reducción de consumos respecto del motor anterior más que por el carácter en baja, algo soso. El sonido es algo elevado, siempre de motor, con un registro algo ronco y grave, que coge la mejor sonoridad en torno a las 3.000 rpm, con un bramidito resultón y que por encima de 5.800 rpm se vuelve más ruidoso y se estropea algo. Con carga tiene además un molesto retumbe por debajo de 1.300 rpm y no se afina el sonido y tacto hasta 1.600 rpm. Si somos sinceros, esperábamos algo más de finura y de calidad sonora en este propulsor con genes BMW. Entre el sonido del motor, el del aire y algo de rodadura, el confort acústico no es del todo bueno en carretera e invita a bajar la ventanilla.
No supera la subida a nuestro habitual puerto de montaña en 6ª, con un desarrollo muy largo pero sí lo hace y con mucha soltura en 5ª (con un desarrollo casi neutro), ayudado por un comportamiento que en la versión probada, con la opcional suspensión deportiva, nos parece mejorado, más Mini y más BMW al tiempo. Da gusto cómo toma las curvas este Cooper, con el mismo tacto de kart del predecesor pero más asentado, con un eje trasero más firme y con una destacable capacidad de bacheo y de filtrado.
Va muy firme de suspensión pero no sacude, no maltrata, y es aquí donde se aprecia el saber hacer de BMW en la puesta a punto de las suspensiones. Muy neutro en retención y con un leve carácter subvirador en tracción a fondo que se corrige a base de cerrar algo más la dirección sin que la intervención de las ayudas electrónicas le limiten la velocidad de paso. Rápido, seguro y divertido, a dosis iguales.
Con la frenada del Mini Cooper ocurre tres cuartos de lo mismo. Es impecable, estable y aplomada incluso en curva, tanto en las frenadas suaves (sin tendencia a guiñar) como en las de emergencia. Igual que la dirección, de buen tacto y rápida, con sólo 2,4 vueltas entre topes.
La versión de 175 CV del Cooper S aporta no sólo unas prestaciones descomunales, sino un tacto más sedoso que el 1.6 de 120 CV del Cooper, como afirma la marca en el dossier de prensa. Tiene unos bajos demoledores, con un turbo que deja sentir su efecto a sólo 1.100 rpm, aunque el mayor empuje lo tiene más arriba. Supera con insultante facilidad la subida en la marcha más larga del cambio a nuestro habitual puerto de montaña, hasta el extremo de que hay que ir cortando gas constantemente para evitar que se embale y sin despeinarse en las curvas. Eso sí, en aceleración en marchas cortas hay que estar atento para corregir con el volante, pues se aligera algo del eje delantero.
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Espectacular prestación, que se acompaña de un sonido y tacto mejorados respecto del 1.6 de 120 CV y sobre todo respecto del Peugeot 207 GT de 150 CV, aunque sigue sin ser óptimo. Comparte con el Peugeot 207 GT el feo sonido al ralentí, un claqueteo que se podría achacar a los taqués si no fuesen hidráulicos… También tiene ese feo sonido a lata, ese retumbe desde unas 900 rpm hasta 1.200 rpm cuando se da gas aunque afortunadamente desaparece la potencialmente dañina vibración de la columna de la dirección del 207 GT. Ambos sonidos, el del taqué y la lata harán pensar en un mal estado mecánico a cualquiera que se fije en el Cooper S en la calle, por ejemplo en una salida en un semáforo; incluso por detrás del coche se oye el claqueteo al ralentí en vez del bonito soplido del escape, que damos fe de que existe.
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En el resto de la zona de uso, que es enorme, hasta 6.600 rpm, destacar que incluso a alta velocidad se deja oír el poderoso y contundente sonido del motor en el habitáculo, y eso que el Cooper S no escatima en ruidos aerodinámicos: el registro sonoro es grave y metálico, modulable con el gas, que denota poderío y carácter pero que no se hace molesto. Mucho más armonioso y melodioso que en el 207 GT, que fue el primero de estos tres coches que probamos y que nos dejó francamente decepcionados por el tacto y sonido del motor y con el temor añadido de que en el Mini fuese igual... Soberbio motor por rendimiento, prestaciones y consumos (sólo consume 3 décimas más que la versión de 120 CV en el recorrido por carretera y autopista a velocidades legales), merecedor del galardón conseguido pero que le falta un punto de finura para los genes BMW que tiene.
En los apartados dinámicos, este Cooper S pierde una parte del equilibrio que tiene el Cooper: podríamos decir que le cuesta digerir tal aluvión de potencia; vamos, que los 175 CV pueden con el bastidor. Pierde algo del carácter neutro del Cooper en curva cerrada en tracción, con más tendencia a subvirar y sin que admita tanto jugar con el giro del volante para corregir. Pierde sobre todo equilibrio en la frenada suave en curva, sin actuar el ABS, con tendencia a guiñar al tiempo que descompensa un poco el apoyo del eje trasero y obliga a actuar al control de estabilidad; es preferible frenar con energía en caso necesario, pues al intervenir el ABS desaparece ese efecto.
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En suma, que muestra menos aplomo que el Cooper, con un carácter un poco nervioso y saltarín. En cualquier caso estamos hablando de un coche con una facilidad de conducción sobresaliente para el enorme potencial del motor, que permite practicar y disfrutar de la conducción a fondo, cosa que con el Peugeot 207 GT de 150 CV no se consigue. Sin ánimo de ofender, este Cooper S demuestra lo que vale un producto premium frente a un generalista. Y sin resultar incómodo por suspensión y eso que era la deportiva, una opción que cuesta 201 euros.
Un par de apuntes más sobre detalles a mejorar: la vibración del motor del Cooper al apagarlo y la iluminación de los faros halógenos en largas, con un haz muy desigual, con muchas aguas. Las de xenón, impecables.
Brillante panorama el del nuevo Mini Cooper y Mini Cooper S, mejorados en todos los sentidos. Más Mini, más BMW. Buena simbiosis.

En resumidas cuentas:
Lo
mejor Cooper: puesto de conducción, comportamiento, neumáticos runflat, con rueda de repuesto, rendimiento motor y consumos.
Lo peor Cooper: detalles de acabado, tacto y sonido motor mejorable, gasolina de 98 octanos, iluminación con luces largas halógenas, confort acústico en carretera, seguro marcha atrás, ESP opcional.
| Apartados |
Nota |

Mini Cooper |
Apartados |
Nota |
| Estabilidad |
9,0 |
Confort |
7,0 |
| Motor |
7,0 |
Acabado |
7,5 |
| Frenos |
8,0 |
Consumo |
8,5 |
| Transmisión |
9,0 |
Prestaciones |
8,5 |
| |
Nuestra nota media: 8,0 |
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Lo
mejor Cooper S: motor (rendimiento, prestaciones, sonido), neumáticos runflat, posición de conducción, tacto deportivo.
Lo peor Cooper S: sonido al ralentí, retumbe en baja, detalles de acabado, frenadas suaves en curva, seguro marcha atrás, sin rueda de repuesto, carácter más nervioso que el Cooper
| Apartados |
Nota |

Mini Cooper S |
Apartados |
Nota |
| Estabilidad |
8,5 |
Confort |
7,5 |
| Motor |
9,0 |
Acabado |
7,5 |
| Frenos |
7,0 |
Consumo |
8,5 |
| Transmisión |
8,5 |
Prestaciones |
9,5 |
| |
Nuestra nota media: 8,25 |
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Datos
técnicos:
| Motor
y transmisión |
| posición |
delantero transversal |
| nº
cilindros |
4 en línea, 4 válvulas por cilindro |
| distribución |
doble árbol
de levas en cabeza, movido por cadena |
| alimentación/
combustible |
Cooper: inyección electrónica, gasolina sin plomo 98 octanos
Cooper S: inyección directa, turbo, gasolina sin plomo 98 octanos |
| cilindrada |
1.598 cm3 |
| potencia
máxima |
Cooper: 120 CV (88 Kw) a 6.000 rpm
Cooper S: 175 CV (128 Kw) a 5.500 rpm |
| par
máximo |
Cooper: 160 Nm a 4.250 rpm
Cooper S: 240 Nm a 1.600 rpm (260 Nm con overboost) |
| consumo
máximo de aceite |
n/d |
| relación
de compresión |
Cooper: 11,0:1
Cooper S: 10,5:1 |
| régimen
de ralentí en caliente |
n/d |
| transmisión |
tracción delantera |
| embrague |
monodisco en seco |
| caja
de cambios |
manual de 6 velocidades |
desarrollo
(km/h a 1.000 rpm)
con neumáticos de serie Cooper / Cooper S |
1ª: 7,96 - 9,41 km/h
2ª: 14,29 - 14,62 km/h
3ª: 21,44 - 20,99 km/h
4ª: 28,01 - 27,33 km/h
5ª: 32,65 - 32,80 km/h
6ª: 37,48 - 38,15 km/h |
| Bastidor |
| suspensión
delantera |
McPherson,
muelle helicoidal, estabilizadora |
| suspensión
trasera |
Multibrazo, muelle helicoidal, estabilizadora |
| frenos
delanteros |
Cooper: discos ventilados 280
x 22 mm
Cooper S: 294 x 22 mm |
| frenos
traseros |
discos
259 x 10 mm |
| dirección |
cremallera, asistida eléctrica variable |
| diámetro
de giro/ vueltas volante |
10,70 m/ 2,40 vueltas |
| neumáticos
de serie |
Cooper: 175/65 R15 84H
Cooper S: 195/55 R16 87V |
| neumático
repuesto/ ubicación |
Cooper: de emergencia, exterior, debajo del maletero.
Cooper S: no disponible |
| Carrocería |
| Tipo |
berlina, 3 puertas |
| largo
x ancho x alto (mm.) |
Cooper: 3.699 x 1.683 x 1.407
Cooper S: 3.714 x 1.683 x 1.407 |
| batalla/
vía delantera-trasera (mm) |
2.467 x 1.459 x 1.467 |
| peso
en vacío/ peso máximo |
Cooper: 1.065 kg/ 1.515 kg
Cooper S: 1.130 kg/ 1.580 kg |
| distribución peso sobre eje trasero |
Cooper: 38,7%
Cooper S: 37,8% |
| nº
plazas homologadas |
4 |
| maletero |
de 160 a 680 litros |
| depósito
combustible |
Cooper: 40 litros
Cooper S: 50 litros |
| Datos
prueba |
| Km.
inicio |
Cooper: 7.160 km
Cooper S: 5.107 km |
| Neumáticos
delante - detrás |
Cooper: 195/55 R16 87H Goodyear Excellence Runflat RSC
Cooper S: 205/45 R17 Dunlop SP sport01 DSST Runflat |
| Variación
desarrollo |
Cooper: +2,04%
Cooper S: -0,74% |
|
| Medidas
interiores |
| anchura
delante |
127 cm |
| anchura
trasera |
104 cm |
| altura
asiento delantero-techo |
94 -
100 cm |
| altura
asiento trasero-techo |
89 cm |
| hueco
pies: banqueta trasera-pilar central |
19 cm |
| cota
habitabilidad: pedales/ respaldo trasero |
177 cm |
| Prestaciones,
emisiones y consumos homologados |
| velocidad
máxima Cooper / Cooper S |
203 - 225 km/h |
| Aceleración
0-100 Km/h Cooper / Cooper S |
9,1 - 7,1 s |
| Norma
emisiones |
Euro 4 |
| Emisiones
de CO2 Cooper / Cooper S |
139 - 164 g/km |
| Consumo
urbano Cooper / Cooper S |
7,8 - 8,9 l/100 km |
| Consumo
extraurbano Cooper / Cooper S |
4,6 - 5,7 l/100 km |
| Consumo
mixto Cooper / Cooper S |
5,8 - 6,9 l/100 km |
| Mantenimiento según condiciones de uso (Cooper con 7.160 km y Cooper S con 5.107 km) |
| Revisiones Cooper / Cooper S |
+28.000 km / +31.000 km |
| Cambio
aceite Cooper / Cooper S |
+28.000 km/ +31.000 km |
| Equipamiento
de serie |
| aire acondicionado/ climatizador |
Cooper: sí/ opción 339 euros
Cooper S: sí/sí |
| cierre
centralizado/ mando distancia |
sí/sí |
| airbags
frontales/ laterales/ cortina |
sí/sí/sí |
| cinturones
delanteros pretensor/ limitador |
sí/sí |
| ABS/
control tracción/ control estabilidad |
sí/sí/sí (opción en Cooper 361 euros) |
| regulación
banqueta delantera altura/ inclinación |
sí/no |
| ordenador
viaje |
sí |
| retrovisores
eléctricos |
sí |
| regulación
volante altura/ profundidad |
sí/sí |
| faros
de xenón con lavafaros |
opción, 689 euros |
| sensor
de lluvia y de luces |
opción, 117 euros |
| sensor
de luces |
no |
| suspensión deportiva |
sí, opción, 201 euros |
| rueda de repuesto de emergencia |
opción (Cooper), 64 euros |
| acceso de confort y arranque con botón |
opción, 530 euros |
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