Análisis:
El sábado víspera de San José recibo la contestación a una invitación
que había hecho semanas antes. Mañana a las nueve nos podemos ver,
me dice Carlos López, viejo conocido y socio fundador del Club Español
del Mini. La verdad es que me viene fatal, pero la cita merece la
pena. Se trata de un encuentro entre un Mini clásico del año 70 y
su nueva edición, el Mini One. A estos dos vehículos les separan 31
años, un abismo en la industria del automóvil.
Carlos me va a ayudar a descubrir si el Mini One conserva las características
principales del clásico, que señala como un comportamiento casi radical,
muy estable, ágil y divertido de conducir y la gran habitabilidad
interior para un tamaño muy reducido.
 
La mañana del domingo amanece lluviosa y ventosa. Acudo puntual a
la cita y nos ponemos manos a la obra para arrancar el Mini clásico,
que lleva un año parado en el garaje. Con la ayuda de unos cables
auxiliares (la batería está situada en el maletero, como los BMW)
y después de cuatro o cinco intentos y un poco de suspense, el Mini
arranca sin dificultad. Le damos un manguerazo para quitarle la capa
de polvo acumulada con el tiempo y por fin vemos los dos coches juntos.
Lo primero que le llama la atención a Carlos es la diferencia de tamaño,
el clásico le parece un coche de miniatura, un juguete, era muy pequeño
en su tiempo y frente al Mini One lo es en mucha mayor medida. El
nuevo Mini le gusta y mucho, dice que conserva la esencia del viejo,
pero modernizada, y que el parecido es evidente, con la línea cuadrada,
excepto en el morro, que le recuerda al del Jaguar E, con los faros
ovalados en vertical, la parrilla y el nervio en el capot del motor.
  
Volviendo al Mini One, piensa que transmite una imagen de coche musculoso,
poderoso, deportivo, con el ensanche a la altura de la línea de cintura.
Carlos encuentra más parecidos con el viejo, por ejemplo, el vierteaguas
(de plástico en lugar de chapa) a lo largo del perímetro del techo,
excepto el parabrisas. Sentado al volante se ve en ambos las aletas
redondas de los faros, el parabrisas tiene casi la misma inclinación,
muy vertical, y detrás la luneta trasera queda igual de pegada al
asiento. Como la puerta no es muy grande, el pilar central apenas
queda retrasado y no cuesta nada alcanzar el cinturón de seguridad.
Le gusta el interior, en el que se aprecia diseño hasta el último
rincón, al estilo del Smart, aunque no sea siempre práctico.
Lo que menos le convence a Carlos del nuevo Mini es el asiento trasero.
Es para dos, pero además de talla pequeña. A pesar de ir sentados
bastante bajo y con las rodillas en alto, hay poco espacio tanto para
las piernas y los pies como al techo. Produce bastante sensación de
agobio. Cree que el Mini One está diseñado para ser usado sólo delante,
aunque permita ocasionalmente ir con las 4 plazas ocupadas. Es ilustrativo
señalar que los asientos delanteros del Mini clásico son muy pequeños
y eso permite pasar de atrás hacia delante sin problemas, maniobra
que en el One es imposible.
El maletero en ambos es muy pequeño, pero el One añade un detalle
práctico como es el portón trasero y un respaldo abatible por mitades.
En lugar de rueda de repuesto, lleva un kit para reparar pinchazos.
 
El puesto de conducción del Mini clásico tiene para Carlos innumerables
defectos, que el One corrige para bien. Los pedales están desplazados
a la derecha, son pequeños y no hay sitio para apoyar el pie izquierdo.
La posición de conducción no es cómoda ni buena, con un asiento muy
pequeño y bajo que obliga a ir con las rodillas en alto, sentado sobre
las nalgas, y que requiere bastante fuerza física para conducirlo,
con una dirección dura, un volante muy vertical, con un aro de baquelita
muy fino. El embrague también está aquejado del mal de la dureza,
a pesar del accionamiento hidráulico, es poco progresivo y la palanca
del cambio, muy fina y alargada, hay que manejarla con decisión, no
exenta de imprecisión, para insertar las marchas.
Aquí se nota cómo pasan los años por los coches, y frente a este panorama
algo desolador, el nuevo One es un coche plenamente moderno, con una
buena posición de conducción, suave de manejar y confortable. El asiento
resulta muy cómodo, aunque el respaldo sujeta poco en curvas y el
pié izquierdo cuenta con un buen apoyo. El pedal del acelerador es
perfecto, una tabla articulada abajo, al más puro estilo BMW, suave
y perfectamente dosificable, la dirección le resulta deliciosa de
manejar, con sólo 2,5 vueltas. Es algo dura a pesar de la asistencia,
y como es demasiado directa resulta algo imprecisa, hay que tomar
las curvas realizando pequeñas correcciones.

Prueba dinámica:
Según avanza la mañana noto a Carlos cada vez más impaciente, hasta
que por fin nos sentamos al volante del One. Llega la hora de descubrir
el carácter del nuevo Mini, saber si de verdad conserva el espíritu
de coche radical por comportamiento, muy ágil y divertido de conducir,
pero incómodo. Lo primero que le disgusta es el cambio automático,
dice que no encaja en la filosofía del Mini clásico. Le explico que
es un variador continuo con modo secuencial y que está pensado para
uso eminentemente urbano.
 
El cambio funciona con extrema suavidad, en el programa D arrancando
a punta de gas el motor se estabiliza a 2.300 vueltas y va ganado
velocidad de manera continua y progresiva, modificando el desarrollo
sin el más mínimo tirón. En el programa más deportivo SD el motor
gira más alto de vueltas, y las aceleraciones son mayores. En modo
secuencial dispone de seis relaciones fijas, arranca en 2ª excepto
si pisamos a fondo, reduce al frenar y acelerando sube de marchas
automáticamente al llegar a 6.000 vueltas.
En automático, el resultado práctico es muy bueno, en ciudad le confiere
mucha agilidad, es cómodo y se evita el ruido de las subidas de régimen
y los tirones al cambiar de marchas. Carlos prefiere usar el secuencial
y describe así el cambio: "tiene tres posiciones, en posición económica
(equivalente al programa D) cambia a 2.500 vueltas, en deportiva (equivalente
a SD) a 4.500 y en superdeportiva o secuencial a 6.000, pero siempre
gestiona el cambio".
El sonido del motor nos gusta a los dos, se oye con claridad aunque
no se hace molesto y le imprime carácter deportivo, al igual que la
dirección, muy rápida.
 Por
fin llegan las curvas, y según Carlos el Mini One gira muy plano,
aunque balancea más que el clásico, que llevaba como elemento elástico
unos simples tacos Dunlop de goma. Absorbe bien los baches y la suspensión
es firme aunque confortable. Le gusta, aunque le resulta más burgués
que el clásico. El comportamiento nos parece muy bueno, con un límite
muy alto, noble y fácil de conducir, con unas reacciones muy progresivas.
Los frenos con ABS cumplen a la perfección, con una frenada equilibrada
y estable, tanto en recta como en pleno apoyo en curva. La cara de
satisfacción de Carlos habla por sí sola, los años no pasan en balde
y el nuevo Mini resulta mucho más seguro y confortable y tan efectivo
como el clásico.
Ha sido una
mañana larga pero muy interesante, un reencuentro con la historia
viva y reciente de un automóvil con aureola de clásico, de mito. De
regreso a casa a encerrar el Mini clásico en el garaje, le pregunto
a Carlos qué le ha parecido la experiencia y me dice , con cara risueña,
"amo el Mini".

En resumidas cuentas:
Lo
mejor: comportamiento, agilidad en ciudad, frenos
Lo peor: plazas traseras, precio del cambio
automático CVT
| Apartados |
Nota |

Mini
One Automático |
Apartados |
Nota |
| Estabilidad |
8,5 |
Confort |
7 |
| Motor |
7,5 |
Acabado |
7,5 |
| Frenos |
8,5 |
Consumo |
8 |
| Cambio |
8,5 |
Prestaciones |
8 |
| |
Nuestra nota media: 8
|
|

Datos
técnicos:
| Motor
y transmisión |
| posición |
delantero
transversal |
| nº
cilindros |
4 en línea |
| distribución |
monoárbol
en culata por cadena, 16 válvulas, |
| alimentación/
combustible |
inyección
multipunto, gasolina sin plomo 95 |
| cilindrada |
1.598 cm3 |
| potencia
máxima |
90 CV a 5.500 rpm |
| par
máximo |
140 Nm a 3.000 rpm |
| transmisión |
tracción
delantera |
| caja
de cambios |
transmisión variable continua CVT |
| velocidad
a 1.000 rpm |
6ª:
34,5 km/h |
| Bastidor |
| suspensión
delantera |
McPherson,
muelles helicoidales, estabilizadora |
| suspensión
trasera |
Multibrazo,
muelles helicoidales |
| frenos
delanteros |
discos
ventilados |
| frenos
traseros |
discos
|
| dirección |
cremallera,
asistencia electrohidráulica |
| diámetro
de giro/ vueltas volante |
10,7 m/ 2,5 vueltas |
| neumáticos
delante/ detrás |
175/65
R15 |
| neumático
repuesto/ ubicación |
kit
antipinchazos |
| Carrocería |
| Tipo |
berlina,
3 puertas |
| largo
x ancho x alto |
3,63m x 1,69m x 1,42m |
| batalla/
vía delantera/ vía trasera |
2,47m
/1,46m /1,47m |
| peso
en vacío/ peso máximo |
1.140 kg/ 1.495 kg |
| nº
plazas homologadas |
4 |
| maletero |
150 litros |
| depósito
combustible/ autonomía media |
50 litros/ 600 km |
|
| Medidas
interiores |
| anchura
delante |
128 cm |
| anchura
trasera |
106 cm |
| altura
delante |
93
-100 cm |
| altura
trasera |
91 cm |
| cota
habitabilidad: pedales/ respaldo trasero |
180
cm |
| Prestaciones |
| velocidad
máxima |
185 km/h |
| Aceleración
0-100 Km/h |
10,9
seg. |
| Consumo
homologado |
|
| urbano |
8,7 l/100 km |
| extraurbano |
5,2 l/100 km |
| mixto |
6,5 l/100 km |
| Mantenimiento |
| cambio
de aceite |
mínimo 20.000 km / 2 años |
| revisiones |
indicador intervalos servicios |
| Equipamiento
de serie |
| aire
acondicionado/ climatizador |
no/no |
| cierre
centralizado/ mando distancia |
sí/sí |
| airbag
conductor/ acompañante/ lateral |
sí/sí/sí |
| cinturones
pretensor/ limitador |
sí/sí |
| Abs/
control tracción/ control estabilidad |
sí/no/no |
| regulación
asiento altura |
sí |
| ordenador
viaje |
no |
| retrovisores
eléctricos |
sí |
| regulación
volante altura/ profundidad |
sí/no |
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2002 (España)

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