Al volante

- Nissan Qashqai 2.0 Acenta 4x2. Metafísicamente imposible.

Lo mejor de los dos mundos. Así presenta Nissan al Qashqai, del que dice que coge lo mejor de un SUV (un todocamino para entendernos) como la tracción a las cuatro ruedas, (que es opcional), la posición alta de los asientos y el espacio interior y lo junta con los mejores atributos de un hatchback (un coche de dos volúmenes con portón trasero para entendernos), es decir, la dinámica de conducción y la comodidad.
Precio: 20.480 euros (agosto 2007). Garantía: 3 años o 100.000 km. Internet: Nissan


Análisis:

También añade que el Qashqai no ha sido concebido como un 4X4 (se refieren realmente a un todoterreno) pues la opción de tracción a las cuatro ruedas “existe simplemente para ofrecer más tracción y mayor seguridad, sean cuales sean las condiciones de la carretera”. Y por último, Nissan lo sitúa en su página web dentro de la categoría de Turismos en vez de los 4x4.

Nissan define el frontal del Qashqai como “imponente, casi vertical, con un robusto parachoques y dominado por una versión más grande del redondel del logo de Nissan”.  También destaca que cuenta con paneles de protección lateral. Añade que “la U de la parrilla se extiende con dos molduras paralelas iguales que atraviesan longitudinalmente el capó”. Estas dos molduras limitan un poco el ángulo de visión del conductor en maniobras.

Bueno, pues a pesar de la "doctrina oficial" de Nissan, basta comparar el Qashqai con el Hyundai Tucson, por ejemplo (que la marca califica como todoterreno en su web) para concluir que estamos ante un todocamino con todas las de la ley. Bajito eso sí, pero todocamino.

Empezaremos por las cotas TT, que son las que realmente definen a un todocamino y de las que Nissan, sorprendentemente, facilita algunos datos a pesar de calificarlo de “turismo”. Un dato muy importante es la altura libre al suelo o despeje, que es de 200 mm (195 mm en el Tucson). Sorprendentemente elevado este despeje para un turismo y más si lo comparamos con el Dacia Logan, que pertenece a la Alianza Nissan-Renault, un vehículo diseñado para países emergentes con firmes en muy mal estado (incluso la marca habla de uso en condiciones extremas) y que se conforma con una altura de 170 mm.

La curva del techo del Nissan Qashqai cae hacia la parte trasera como si se tratara de un coupé, según afirma la marca. Y culmina con “una sutil subida que acaba en un pequeño alerón integrado en el entorno del portón trasero”.

En el resto de cotas TT, apenas hay diferencia en el ángulo de salida, de 30,2º en el Qashqai frente a 31,9º en el Tucson. En el de ataque hay una abultada diferencia, sólo 19,2º en el Qashqai frente a 28,2º del Tucson, lo que nos lleva a pensar en un error en el dossier de prensa. Nos hemos puesto en contacto con la marca para aclarar este extremo y para que nos faciliten el dato del ángulo ventral y la altura de vadeo además de la reducción del grupo cónico (para calcular los desarrollos del cambio) sin obtener respuesta por su parte.

Turno ahora para explicar lo de “todocamino bajito”, teniendo siempre presente que el despeje es prácticamente idéntico en ambos: el Qashqai mide de largo 4.315 mm (10 mm menos que el Tucson, con 4.325 mm), el ancho es de 1.783 mm (1.830 mm el Tucson) y la altura es de 1.606 mm, 124 mm menos que el Tucson, que mide 1.730 mm. En cuanto a batalla y vías delantera y trasera, las diferencias son mímimas: el Qashqai tiene un milímetro más de batalla, misma vía delantera y 10 mm más en la trasera. O sea, que es como un Tucson pero en bajito. Incluso con estética de todocamino y monta de neumáticos propia de todocamino, con perfiles de 65 ó 60, inusuales en berlinas modernas.

El Nissan Qashqai no se sustrae a la tendencia de usar una capilla de la instrumentación desmontable y de plástico rígido en vez de formar parte del salpicadero, que tiene un buen plástico acolchado. El reborde en la base de la capilla produce un reflejo en el parabrisas. La consola central no está bien organizada, con los mandos abajo y los difusores de la climatización arriba. Estos últimos carecen de regulación independiente de caudal y dirección.

Y esa altura reducida en 124 mm respecto del Tucson (con similar despeje, insistimos) se traduce, aunque la marca se empeñe en negar la evidencia, en menos altura interior de la que es habitual en los todoterreno o incluso en los monovolumen. A cambio, el centro de gravedad queda algo más bajo y le penaliza un poco menos el comportamiento dinámico que a un todoterreno clásico pero ya lo decimos de antemano, no tiene nada que ver con el de una berlina compacta, sea familiar o no, de 1,50 metros de alto y 150 mm de despeje.

O sea, que lo de “lo mejor de los dos mundos” bien podría convertirse en “lo peor de los dos segmentos”: ni tiene el espacio interior de un SUV ni el comportamiento de un hatchback. Y para colmo de males, Nissan le niega ser un 4x4 (un todoterreno realmente) a pesar de su afamado sistema de tracción a las cuatro ruedas ALL MODE 4x4 que, añade la marca, “incorpora gran parte de la tecnología más sofisticada disponible en el mercado de los 4x4”. Sin comentarios...

Exteriormente llama positivamente la atención la protección del perímetro inferior de la carrocería, con piezas de plástico en los laterales y con los paragolpes sin pintar. Vamos, que no da reparo meterlo por pistas de tierra, como así hemos hecho. La altura reducida se traduce también en unos huecos de puerta no demasiado altos, aunque no plantean problemas para acceder al interior y sentarse, con los asientos en una posición bastante elevada, sobre todo los delanteros (más que los traseros, curiosamente).

Excelentes los asientos delanteros del Nissan Qashqai: grandes, acogedores, envolventes, cómodos. Están situados bastante altos, más que los traseros. Es mejorable la regulación de la inclinación del respaldo, por palanca, pues se pierde la posición al accionarla. Es una pena que las plazas traseras del Nissan Qashqai no cuenten con ningún reglaje en el asiento y sorprende que la banqueta esté situada más baja que las delanteras. Las plazas laterales son correctas en cuanto a confort pero la central es incómoda. La altura del hueco de la puerta es de 100 cm y de 28 cm el acceso de los pies.

El asiento del conductor nos ha encantado y predispone a favor del Qashqai: es acogedor, cálido, grande y cómodo de verdad. Peor parado sale el asiento trasero; no está mal, pero se echa en falta una banqueta que recoja un poco más los muslos y sobre todo faltan reglajes individuales, ni tan siquiera tiene el de inclinación del respaldo, abatible por secciones 60/40. Teniendo en cuenta que hay sitio de sobra para piernas y pies (con los asientos delanteros tan altos) y anchura suficiente para tres adultos, es una pena que Nissan no haya decidido traducir esa amplitud en mayores dosis de confort. Ni la plaza central es cómoda por la dureza del asiento ni las plazas traseras laterales son excelentes. Incluso descuida un detalle importante como el reposabrazos de las puertas, muy estrecho y hundido en la contrapuerta, por lo que no resulta cómodo.

El confort en las plazas laterales traseras del Nissan Qashqai se resiente por el reposabrazos de la puerta, es estrecho y está un poco hundido en la contrapuerta. La carcasa del altavoz limita el hueco de acceso para los pies.

En el puesto de conducción hay que anotar varios defectos que enturbian su manejo. El acelerador tiene cierta dosis de dureza y carece de un tope nítido, justo lo contrario que el pedal del embrague, que lo tiene y muy ruidoso. El reposapiés es corto y hay un tornillo con una caperuza de plástico en el paso de rueda contra el que llega a apoyar el pie. No es tan lesivo potencialmente como el del Citroën C4 Picasso pero lo preocupante es que en el plazo de unos pocos meses nos hemos encontrado un tornillo en el reposapiés de dos coches de nuevo diseño.

El Nissan Qashqai es el segundo coche en unos pocos meses en el que encontramos un tornillo en la zona de apoyo del pie izquierdo del conductor. En este caso está situado encima pero fuera del reposapiés propiamente dicho, pues este es muy corto, pero queda en la zona de apoyo del pie.

Otro defecto más es la posición de la palanca de reglaje del volante, en la columna de la dirección, sobresale de la carcasa lo suficiente por el lateral izquierdo como para que en movimientos rápidos de la pierna izquierda, la rodilla golpee contra ella.

Los acabados son bastante buenos en los plásticos del salpicadero, lateral de consola y las cuatro contrapuertas, con un buen acolchado; incluso el imperial del techo luce un buen tacto pero quedan deslucidos por la terminación, bastante mejorable: las contrapuertas ceden algo al tirar de ellas, la sujeción de la consola sobre el túnel es algo endeble; la consola central se mueve si la presionamos por el lateral, al estilo de lo que ocurre con el nuevo Opel Corsa. Incluso la luz del maletero es visible desde el habitáculo a través del hueco por donde pasa el cinturón de seguridad (en el Corsa lo era la luz de la guantera a través del difusor de la climatización). Y cómo no, se apunta a la moda de una pieza de plástico rígida y desmontable para la capilla de la instrumentación, de mucha menos calidad que el resto del salpicadero y que además tiene un reborde que produce un molesto reflejo en el parabrisas.

A través del alojamiento del carrete del cinturón trasero izquierdo del Nissan Qashqai  se ve desde el habitáculo la luz del maletero. Son detalles a mejorar. Apenas hay sitio entre el asiento delantero y el reposabrazos de la puerta del Nissan Qashqai para meter el brazo y accionar la palanca de reglaje del respaldo, situada más retrasada que la de regulación de altura. La forma del tirador de la puerta recuerda mucho a los de BMW.

La puerta del conductor presentaba un silbido a alta velocidad, fruto quizá de cierta racanería en el sellado de las mismas, con sólo una junta entera. Hay una segunda junta pero no es de una sola pieza, pues está alojada tanto en el marco como en la puerta. Racanería que se extiende a los difusores de la climatización, que no tienen regulación del caudal independiente de la regulación de la dirección. Y aunque no era elevado, también presentaba algo de ruido de rodadura, mucho menos que en los Volkswagen o Seat pero claramente audible en tráfico urbano, pues el motor es muy silencioso en baja y al ralentí. Es de esos coches en los que al detenerse por completo en un semáforo se hace un repentino silencio.

El imperial del techo del Nissan Qashqai tiene un tacto suave y es acolchado pero está muy mal rematado en la unión con el alojamiento del carrete del cinturón de seguridad de la plaza central trasera; al presionarlo se arruga y se separa. El Nissan Qashqai recurre a una peculiar junta de goma en las puertas. Una parte está en el marco y otra en la puerta. La unión entre ambas piezas puede ser una fuente de ruidos aerodinámicos a alta velocidad. Además tiene otra junta entera, de una sola pieza, en el marco.

El imperial del techo tampoco puede presumir de un buen remate en la unión con el alojamiento del carrete del cinturón trasero central y la bandeja del maletero tiene un borde trasero semicortante. En cualquier caso, no llega a tener ese cuidado tacto de las superficies que consigue Renault.

El Nissan Qashqai no lleva red o reja divisoria del maletero, imprescindible en una carrocería de este tipo. En contra de lo que afirma la marca en el dossier de prensa, con los respaldos traseros abatidos no queda un piso de carga plano.

El maletero tiene un portón que levanta muy poco, queda a sólo 177 cm del suelo, lo que tiene demérito dada la altura de la carrocería. No dispone de red divisoria, imprescindible en un vehículo de este tipo y con los respaldos abatidos no queda un piso de carga plano, en contra de lo que afirma la marca en el dossier de prensa.

Algún apunte más para terminar con el interior. Los mandos de la climatización son muy pequeños y están situados bajos en la consola central; los reposacabezas traseros hay que subirlos antes de sentarse; deslizan con suavidad y una sola mano pero bajarlos obliga a usar ambas manos; al bajar la palanca del freno de mano hay que tener cuidado para no despellejarse los nudillos, al estilo de lo que ocurre en un Audi A4, por ejemplo; los altavoces situados en las puertas traseras molestan algo al entrar y salir, limitando el espacio para meter los pies y las ventanillas traseras no descienden del todo. Estos apuntes por lo menos.

Pincha aquí pasado el test de Euro NCAP:

Choque frontal y lateral
5 estrellas5 estrellas5 estrellas5 estrellas5 estrellas
Protección peatones
2 estrellas2 estrellas 2 estrellas2 estrellas
Protección niños
4 estrellas4 estrellas4 estrellas4 estrellas4 estrellas

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Prueba dinámica:

Anticipábamos al principio que el comportamiento de la versión 4x2 probada de tracción delantera no es equiparable al de una berlina compacta (sea o no hatchback), pues se resiente de la altura, del alto perfil de los neumáticos y del suave tarado de las suspensiones, que a cambio ofrecen mucho confort y permiten adentrarse por pistas de tierra bastante rotas a buen ritmo sin reparos. En carretera en cuanto se hace un apoyo fuerte en retención o en un cambio de ritmo se produce una notable transferencia de peso hacia la rueda delantera exterior (al tiempo que levanta claramente de la trasera interior), con un subviraje que provoca un acusado abrasamiento del hombro e incluso del flanco exterior del neumático, como atestigua la foto inferior.

Fruto de las inercias y de la transferencia de peso a la rueda exterior delantera en apoyos acusados, el neumático delantero del Nissan Qashqai 2.0 4x2 presenta un fuerte abrasamiento del hombro y del flanco, incluso con la nomenclatura del flanco parcialmente pulida. Por comparación con el neumático trasero (foto de la derecha), sin signos de abrasamiento, se puede apreciar perfectamente la magnitud del anómalo desgaste del neumático. Fruto de las inercias y de la transferencia de peso a la rueda exterior delantera en apoyos acusados, el neumático delantero del Nissan Qashqai 2.0 4x2 presenta un fuerte abrasamiento del hombro y del flanco, incluso con la nomenclatura del flanco parcialmente pulida (foto de la izquierda). Por comparación con el neumático trasero, sin signos de abrasamiento, se puede apreciar perfectamente la magnitud del anómalo desgaste del neumático.

Tiene un ESP de última generación que en curvas en tracción actúa con prontitud según se inicia el giro y con cierta falta de progresividad, frenándole mucho. Lo dicho, bastante aparatoso al límite, poco progresivo y no especialmente rápido en la velocidad de paso por curva; es decir, alejado del comportamiento de una buena berlina compacta, como no podía ser menos. Tampoco es brillante a la hora de pasar rápido por cambios de rasante y bañeras, algo rebotón y haciendo topes en la suspensión.

La frenada también sufre de cierta falta de aplomo y estabilidad. En las frenadas suaves en curva tiende a guiñar algo y cuando son más enérgicas la intervención del ABS se salda con una ligera descompensación del apoyo de la trasera, con algo de balanceo y una actuación algo irregular del ABS que provoca que alargue las distancias de frenado. Es una frenada en curva bastante mejorable, como lo es también en recta a alta velocidad, pues en el momento que entra en acción el ABS se desestabiliza un poco, desviándose hacia un lado. No nos ha terminado de gustar la frenada de este Qashqai aunque en frenadas de emergencia, actuando el ABS desde el principio, se muestra más estable.

Tampoco convence la dirección con asistencia eléctrica EPS, dura en cualquier circunstancia, tanto en maniobras como en curva abierta o cerrada, con bastante retorno y un tacto poco natural.

Al abrir el capó del Nissan Qashqai aparece en primer término la toma del aire de admisión. El motor cuenta con cadena de distribución y estaba manchado de barro, señal de que había vadeado agua. Nissan no facilita el dato de la altura de vadeo.

El motor 2.0 de gasolina es un motor ligero usado actualmente por los modelos de Nissan vendidos en Japón. Una de sus características de diseño principales es la reducción de la fricción en muñequilla del cigüeñal y levas del cigüeñal. También utiliza un nuevo método de fresado del motor (habitual en los motores de carreras) que garantiza que los cilindros sean verdaderamente circulares. Además recurre a la cadena de distribución en vez de correa dentada y tiene unos intervalos entre revisiones de 30.000 kms o un año.

Nos ha gustado mucho este motor. Tiene unas buenas prestaciones que permiten desenvolverse en adelantamientos con solvencia aunque recurriendo al manejo del cambio, con una palanca de cortos recorridos y precisa a pesar de las notables holguras longitudinales que tiene; los consumos son muy contenidos y tiene suficientes bajos como para superar en 5ª la subida a nuestro habitual puerto de montaña. Además regala un sonido realmente bonito, con un bramidito muy conseguido. Suena poco, bien y uniforme hasta unas 5.000 rpm, que sube el volumen, además de perder algo de calidad entre las 5.800 y 6.700 rpm, que actúa el corte de inyección. No queremos pasar por alto un detalle negativo, en concreto sobre el motor de arranque, pues no se desactiva una vez puesto el motor en marcha con el consiguiente riesgo de dañar el piñón de arrastre (el famoso béndix) y la corona dentada del volante motor si se hace un uso inadecuado del mismo.

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En resumidas cuentas:

Lo mejor: confort de suspensión, asientos delanteros, anchura interior, motor, protección perímetro carrocería.
Lo peor: comportamiento, frenada y dirección mejorables, asiento trasero sin reglajes, detalles de acabados y terminación, sin red divisoria, reposapiés y espacio rodillas puesto de conducción.

Apartados Nota Emblema del Nissan Qashqai en el portón trasero Nissan Qashqai 2.0 4x2 Apartados Nota
Estabilidad 7,0 Confort 8,0
Motor 8,0 Acabado 7,0
Frenos 6,5 Consumo 8,0
Cambio 7,5 Prestaciones 7,5
 

Nuestra nota media: 7,5

 

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Datos técnicos:

Motor y transmisión
posición delantero transversal
nº cilindros 4 en línea, 4 válvulas por cilindro
distribución 2 árboles de levas en cabeza, movidos por cadena
alimentación/ combustible inyección electrónica, gasolina sin plomo de 95 octanos
cilindrada 1.997 cm3
potencia máxima 140 CV ( 104 Kw) a 6.000 rpm
par máximo 196 Nm a 4.800 rpm
consumo máximo de aceite n/d
relación de compresión 10,2:1
régimen de ralentí en caliente n/d
transmisión tracción delantera
embrague monodisco en seco
caja de cambios manual de 6 velocidades
desarrollo (km/h a 1.000 rpm)
con neumáticos de serie
1ª: n/d
2ª: n/d
3ª: n/d
4ª: n/d
5ª: n/d
6ª: n/d
Bastidor
suspensión delantera McPherson, muelle helicoidal,
suspensión trasera Multibrazo, muelle helicoidal,
frenos delanteros discos ventilados
frenos traseros discos
dirección cremallera, asistida eléctrica
diámetro de giro/ vueltas volante 10,60 m/ 3,30 vueltas
neumáticos de serie 215/65 R16 89U
neumático repuesto/ ubicación T145/90 R16 106M, de emergencia, interior maletero (en opción, rueda de medida normal)
Carrocería
Tipo break, 5 puertas
largo x ancho x alto (mm.) 4.315 x 1.783 x 1.606
batalla/ vía delantera-trasera (mm) 2.630 x 1.540 x 1.550
peso en vacío/ peso máximo 1.356 kg/ 1.960 kg
nº plazas homologadas 5
maletero de 410 a 1.513 litros (352 litros con rueda de repuesto normal)
depósito combustible 65 litros
Datos prueba
Km. inicio 6.800 km
Neumáticos delante - detrás 215/65 R16 98H Bridgestone Dueler H/P Sport
Variación desarrollo +0,0%
Cotas TT
Profundidad de vadeo (mm) n/d
Ángulo de ataque 19,2º
Ángulo de salida 30,2º
Ángulo ventral n/d
Distancia al suelo en vacío 200 mm
Medidas interiores
anchura delante 142 cm
anchura trasera 136 cm
altura asiento delantero-techo 92 - 100 cm
altura asiento trasero-techo: plaza lateral / central 95 cm / 92 cm
hueco pies: banqueta trasera-pilar central 28 cm
cota habitabilidad: pedales/ respaldo trasero 184 cm
Prestaciones, emisiones y consumos homologados
velocidad máxima 192 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 10,1 s.
Norma emisiones Euro 4
Emisiones de CO2 199 g/km
Consumo urbano 10,8 l/100 km
Consumo extraurbano 6,8 l/100 km
Consumo mixto 8,2 l/100 km
Mantenimiento (indicador intervalos)
Revisiones 30.000 km/ 1 año
Cambio aceite 30.000 km/ 1 año
Cambio bujías 90.000 km
Equipamiento de serie
climatizador dual
cierre centralizado/ mando distancia sí/sí
airbags frontales/ laterales/ cortina sí/sí/sí
cinturones delanteros pretensor
ABS/ control tracción/ control estabilidad sí/sí/sí
regulación banqueta delantera altura/ inclinación sí/no
ordenador viaje
retrovisores eléctricos plegables
regulación volante altura/ profundidad sí/sí
sensor de lluvia
sensor de luces
regulador de velocidad
red divisoria maletero no
tracción total ALLMODE 4x4 opción, 2.900 euros (no disponible en unidad de pruebas
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