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- Opel Astra 1.4 turbo. Marcando camino. |
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Análisis: Es un motor de inyección indirecta, lo que le deja en teórica desventaja técnica frente a lo más moderno del mercado como es el 1.4 TSI de 125 CV del Grupo VW (Golf VI, Seat Leon entre otros), que recurre a la inyección directa, con una mejor dosificación, más elasticidad y menores consumos y emisiones. En lo que sí son comparables es en que funciona con gasolina de 95 octanos y que dispone de cadena de distribución, mucho más fiable que la correa dentada y encima, sin mantenimiento.
Pues la prueba ha servido para confirmar las impresiones que tuvimos con motivo de la presentación regional de este motor y del 2.0 CDTI en el pasado mes de marzo de 2010 y es que aporta una muy deseable y necesaria dosis de refinamiento frente a los propulsores turbodiesel 1.7 CDTI y 2.0 CDTI del Astra, a sumar a la bonita y discreta sonoridad pero que tiene una clara falta de bajos que le dejan en evidente desventaja frente al 1.4 TSI turbo de 125 CV del Grupo VW, que es la referencia a batir.
Esto se traduce en que en carretera hay que manejar con frecuencia el cambio si queremos resolver los adelantamientos con solvencia y que en ciudad obliga a ir como mucho en 4ª (unas 1.500 rpm a 50 km/h de velocímetro, con un exagerado error por exceso del 7,2%) si queremos circular con agilidad.
En el resto de las zonas de giro y condiciones de uso, el motor 1.4 turbo se hace realmente agradable y aporta esa dosis de refinamiento mecánico que exige el nuevo Astra y que no le aportan las motorizaciones turbodiesel que hemos probado (1.7 CDTI de 125 CV y 2.0 CDTI de 160 CV). A pesar de los defectos que tiene, nos parece que es una motorización que dará muchas satisfacciones a sus usuarios si saben adaptarse a su carácter.
Nos parece lo mejor del segmento gracias a este sistema de estabilidad adaptativa con ajustes seleccionables por el conductor; las suspensiones y los chasis evolucionarán por esta vía y el Opel Astra marca el camino y aventaja con claridad a sus competidores, con hechuras de berlina de un segmento superior en la que incluso no falta el excelente tacto de la dirección con asistencia eléctrica, sin nada que envidiar a la más afinada asistencia hidráulica.
Turno para comentar algunos defectos y aspectos técnicas del Astra 1.4 turbo. Entre los defectos, hay uno muy evidente y es el reposapiés, con un acceso muy estrecho por culpa aparentemente de la posición de la palanca de apertura del capó del motor. Se hace obligatorio rediseñar esa zona para ganar milímetros como sea entre el pedal del embrague y el lateral; también hay que sujetar adecuadamente la pieza de plástico que lo recubre.
Es una configuración que atenta contra el sentido común y la lógica de la conducción, pues cuando un conductor suelta el pedal del freno cuesta arriba lo que quiere es que el coche deslice de inmediato hacia atrás, no que se quede frenado durante unos dos segundos. En cambio, si está cuesta abajo no se activa salvo que insertemos la marcha atrás, que es lo lógico.
Otro aspecto que nos ha sorprendido negativamente es que el ralentí se acelera un poquito penalizando un par de décimas de litro a la hora el consumo y el acomodo sonoro por el mero hecho de presionar levísimamente el pedal del embrague, sin que se llegue ni mucho menos a absorber el recorrido muerto del pedal y sin que la aguja del cuentavueltas refleje esa subida de régimen. Nos parece una función incomprensible a la que ni tan siquiera se le podría poner el nombre de función anticalado. Si lo fuere, empeoraría con creces la del Grupo VW, que es tan deficiente que actúa cuando se pisa el pedal del embrague a fondo aunque estemos en punto muerto y sea imposible por tanto calar el motor.
Otro aspecto más que Opel debe solucionar con urgencia es el del freno de estacionamiento eléctrico y por doble motivo: porque no se enclava de forma automática aunque saquemos la llave del contacto, nos quitemos el cinturón de seguridad y abramos la puerta, señal inequívoca de que nos vamos a bajar del coche y porque no siempre se enclava si accionamos brevemente el tirador; o sea, que antes de bajarse del coche se hace imperativo comprobar que el testigo del freno de estacionamiento del cuadro de instrumentos está encendido.
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