Análisis:
La nueva oferta combina todas las ventajas de la robotización, que son muchas y las explicamos más adelante, con unos consumos homologados ligeramente inferiores a los de la versión manual de seis relaciones (la caja es la misma, sólo cambian los desarrollos) a pesar del incremento de peso de 20 kg que supone el cambio Easytronic, también llamado MTA: en ciclo urbano el ahorro es de dos décimas, con sólo 6,1 l/100 km; empatan en el extraurbano con 4,1 litros y ahorra una décima en el combinado, con 4,8 l/100 km.
El incremento de precio es de 500 euros, más caro que los 480 euros que costaba en el año 2003 el cambio Easytronic con el motor 1.2 de gasolina (ahora también cuesta 500 euros). Nunca se podrán amortizar estos 500 euros por la diferencia de consumo homologado pero con este cambio hay que valorar otros aspectos y ventajas así que vamos con ellos.
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El conjunto permite una conducción a la carta, aprovechando los 90 CV de potencia y el notable par motor de 200 Nm entre 1.750 y 2.500 rpm a nuestra conveniencia gracias a una gestión electrónica del cambio bien desarrollada con el modo automático, sport o manual secuencial, además del programa W para invierno, que entre otras cosas hace las salidas en 2ª. Es una caja que gestiona adecuadamente los cambios ofreciendo el mejor compromiso entre prestaciones y consumo, a voluntad del conductor.
En modo manual permite aprovechar el motor como si del cambio manual se tratara por la zona de uso, desde algo menos de 1.000 rpm hasta el corte de inyección a 5.100 rpm siempre y cuando no pisemos el sobregás (con un tacto mejorable) en ambas circunstancias. Si lo pisamos, cambia al llegar a 4.600 rpm frente a las 4.300 rpm del modo automático y reduce de marchas si el régimen de giro es bajo. También permite realizar reducciones a alto régimen, unas 4.800 rpm, muy por encima de las 4.000 rpm a las que rinde la potencia máxima, una característica poco frecuente en los cambios automáticos y robotizados.
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Y en el modo Sport la conducción se vuelve muy dinámica, con unos cambios muy rápidos y una gestión que anticipa mucho la reducción de marchas cuando el motor cae de vueltas, por ejemplo al frenar a la entrada de una curva, de tal forma que cuando volvemos a dar gas el motor se encuentra en zona óptima de giro, con toda su potencia disponible. Realmente brillante la puesta a punto que ha conseguido Opel con este cambio, lo que unido al excelente par motor permite unas conducción muy dinámica.
Y para el uso habitual y normal está el modo automático y el resultado también es muy convincente. Las transiciones entre marchas son bastante rápidas (no tanto como en el modo sport), sin que aparezcan esos molestos cabeceos típicos de otros cambios robotizados.
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Tiene función de arrastre en maniobras que se activa en cuanto soltamos el pedal del freno y permite realizar salidas en manual en 2ª dando gas con suavidad y sin forzar el embrague. De los cambios de este tipo que hemos probado últimamente, es el que más nos ha gustado comparado con el MMT de Toyota y el CMP de Citroën.
Otras características funcionales de este cambio robotizado es que en modo manual es posible saltarse marchas: por ejemplo permite pasar de 6ª a 2ª directamente o viceversa (sin penalizar el tiempo), maniobra que no admite el cambio DSG de Volkswagen, llamado S tronic en Audi, que tiene que ir engranando todas y cada de las marchas intermedias con la consiguiente pérdida de tiempo. Después de un arranque en frío en modo automático, el programa de temperatura de servicio retarda automáticamente el cambio de marchas (a un régimen de revoluciones más elevado) para que el catalizador alcance rápidamente la temperatura necesaria para lograr una reducción óptima de sustancias nocivas.
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Más características. Tiene una protección del embrague contra temperaturas elevadas, por lo que no resulta posible dañarlo como en los cambios manuales cuando se le hace patinar en exceso y tampoco realiza los cambios si el motor queda a un régimen de giro muy bajo (a menos de unas 1.200 rpm) o muy alto: este último caso sería el de un sobrerrégimen por una reducción equivocada en un cambio manual, que suele ocasionar daños graves en el motor, equivalentes a los que origina la rotura de la correa de distribución; también resulta imposible rascar una marcha por un manejo inadecuado del embrague al cambiar de marchas.
En resumen, que a las ventajas inherentes a todo cambio robotizado por preservar la mecánica, este Easytronic del Opel Corsa 1.3 CDTI de 90 CV añade una gestión muy eficiente que permite aprovechar las ventajas de una caja de seis relaciones: prestaciones y consumos, a voluntad del conductor y dependiendo de las condiciones del tráfico y del tipo de carretera, sin necesidad de tener una técnica de conducción depurada. Dicho de otra forma, una caja de cambios manual, cuantas más relaciones tiene permite aprovechar mejor el rendimiento del motor y reducir consumos pero exige saber manejarla y eso no es nada fácil. Pues la robotización y una gestión adecuada resuelve ese problema.
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La contrapartida es el precio. No es que 500 euros sea una cantidad muy elevada respecto del cambio manual pero sí es disuasoria pues es imposible de amortizar por el ahorro en los consumos homologados (otra cosa es respecto del consumo real de cada conductor). También es disuasoria por la mentalidad de la generalidad de los conductores españoles, reacios a estos automatismos en las cajas de cambio al menos en modelos pequeños y medianos. Se habría agradecido una apuesta más decidida de Opel, al estilo de lo que ha hecho Citroën con el C4 Picasso, pues hay versiones en las que el cambio manual no esta disponible y las ventas no parece que vayan mal.
También se habría agradecido que dispusiese al menos en opción de levas en volante, sobre todo teniendo en cuenta que la palanca del cambio queda bastante baja y de una indicación en el visualizador del cuadro de instrumentos de la relación que lleva insertada cuando circulamos en automático. Y unas salidas a fondo o en pendiente algo más rápidas, pues pecan de cierta lentitud por una relativa falta de bajos del motor.
El resto del Opel Corsa no ha cambiado desde su lanzamiento a pesar de que hay aspectos mejorables: por ejemplo la terminación, que sigue siendo deficiente aunque eso no parece hacer mella en las ventas, que van viento en popa. El tacto de la dirección sigue teniendo un punto de imprecisión que obliga a ir corrigiendo leve pero constantemente la trayectoria cuando circulamos en recta en carretera o curva muy amplia. La frenada sigue teniendo un punto de inestabilidad en curva y un ABS poco fino en su puesta a punto que en ocasiones amaga con el blocaje de las ruedas delanteras para a continuación liberar presión alargando la distancia de frenado, aunque de todas las unidades del Corsa nuevo que han pasado por nuestra manos, es el que mejor frenada tenía y eso que dispone de tambores traseros.
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El motor cumple por prestaciones, ayudado por el cambio robotizado, que evita la zona por debajo de unas 1.600 rpm, con una respuesta algo lánguida que le impide superar aunque por muy poco la habitual subida al puerto de montaña en 6ª en modo manual y sin pisar el sobregás para evitar la reducción de marcha. A cambio, en carretera cunde mucho (a 2.000 rpm de cuentavueltas va a 92 km/h reales, en la zona de máximo par) y si no se necesita más espacio, es un coche rutero sorprendente por su dinamismo, prestaciones y economía de uso por consumos y con revisiones cada 30.000 km y cadena de distribución en vez de correa.
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Tiene un paso por curva en tracción muy rápido y controlado gracias al ESP, a costa en esta versión Sport de una suspensión firme que resulta algo incómoda. Y en retención en apoyos bruscos luce buena agilidad, con un carácter subvirador moderado que hace muy fácil la conducción. También ha sido la unidad probada del nuevo Corsa que menos ruido de rodadura tenía, hasta el punto de pasar casi desapercibido.
Pincha aquí para ver el crash-test de Euro NCAP:
| Choque
frontal y lateral |
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| Protección
peatones |
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| Protección
niños |
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Datos
técnicos:
| Motor
y transmisión |
| nº
cilindros |
4 en línea, 4 válvulas por cilindro |
| distribución |
doble árbol
de levas en cabeza, movido por cadena |
| alimentación/
combustible |
inyección directa, conducto común, turbo variable, gasóleo |
| cilindrada |
1.248 cm3 |
| potencia
máxima |
90 CV (66 Kw) a 4.000 rpm |
| par
máximo |
200 Nm de 1.750 a 2.500 a rpm |
| relación
de compresión |
18,0:1 |
| transmisión |
tracción
delantera |
| embrague |
monodisco en seco |
| caja
de cambios |
Easytronic de 6 velocidades |
desarrollo
(km/h a 1.000 rpm)
con neumáticos de serie |
1ª: 7,20 km/h
2ª: 12,74 km/h
3ª: 20,38 km/h
4ª: 28,66 km/h
5ª: 35,73 km/h
6ª: 45,10 km/h |
| Bastidor |
| suspensión
delantera |
McPherson,
muelle helicoidal, estabilizadora |
| suspensión
trasera |
Eje torsional, muelle bicónico, |
| frenos
delanteros/traseros |
discos ventilados/ tambores |
| dirección |
cremallera, asistencia eléctrica |
| diámetro
de giro/ vueltas volante |
10,20 m/ 2,3 vueltas |
| neumáticos
de serie |
195/55 R16 |
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| Carrocería |
| Tipo |
berlina, tres puertas |
| largo
x ancho x alto (mm.) |
3.999 x 1.713 x 1.488 |
| batalla/
vía delantera-trasera (mm) |
2.511 x 1.485 x 1.478 |
| peso
en vacío/ peso máximo |
1.160 kg/ 1.695 kg |
| nº
plazas homologadas |
5 |
| maletero |
de 285 a 1.100 litros |
| depósito
combustible |
45 litros |
| Medidas
interiores |
| anchura
delante |
135 cm |
| anchura
trasera |
129 cm |
| altura
asiento delantero-techo |
95 - 103
cm |
| altura
asiento trasero-techo: plaza lateral / central |
91 cm / 90 cm |
| hueco
pies: banqueta trasera-pilar central |
24 cm |
| cota
habitabilidad: pedales/ respaldo trasero |
181 cm |
| Consumos homologados |
| Urbano |
6,1 l/100 km |
| Extraurbano |
4,1 l/100 km |
| Mixto |
4,8 l/100 km |
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