Al volante

- Opel GT. El gancho.

El Opel GT, recreación moderna de un auténtico deportiva biplaza descapotable y heredero además del nombre de un modelo legendario de la marca, pudimos probarlo en un corto recorrido en conducción turística por la serranía de Ronda en tierras malagueñas con motivo de su presentación nacional en mayo del 2007 y nos permitió apreciar algunos de sus rasgos, de sus características, que responsables de la marca calificaron en la rueda de prensa de emocionantes y apasionantes.

Precio: 32.080 euros (enero 2008). Garantía: 2 años. Internet:Opel


Análisis:

Pues tras la correspondiente prueba, podemos afirmar que el Opel GT, que dispone de un motor de 2 litros turbo de inyección directa de gasolina de 95 octanos de 264 CV a 5.300 rpm con la mayor potencia específica por litro de los propulsores de la marca, tiene dos facetas completamente opuestas: la dinámica, que responde a los calificativos de emocionante y apasionante, y la funcional o práctica, que baja muchos enteros por una capota manual de lona mal diseñada.

Entre las características técnicas de alta tecnología del motor del Opel GT cabe citar la inyección directa de gasolina, el turbocompresor de doble entrada con intercambiador de calor, el doble variador de fase y los árboles de equilibrado contra-rotantes. Las cifras de rendimiento del cuatro cilindros de 1.998 cm3 son muy notables: potencia máxima de 264 CV a 5.300 rpm y un par máximo de 353 Nm que se mantiene constante entre 2.500 y 5.000 rpm. La potencia específica es de 132 CV por litro.

Primero la parte dinámica. Es soberbia la puesta a punto del chasis que ha hecho Opel: la propulsión a las ruedas traseras, un reparto de pesos entre ambos ejes muy igualado, unas elaboradas suspensiones y un bastidor rígido junto con un diferencial con deslizamiento limitado y el imprescindible ESP con una función que Opel llama “competitive mode” proporcionan una conducción muy segura con las ayudas conectadas, con un eje trasero muy controlado que deja sentir la propulsión a las ruedas traseras con ligerísimos coletazos en virajes cerrados tomados a fondo.

El ESP del Opel GT dispone de una función llamada “competitive mode”, similar a la DTC de BMW, que permite un mayor deslizamiento del eje trasero en tracción, dejándole sobrevirar pero de una forma progresiva y fácilmente controlable.  El resultado es una conducción muy dinámica y divertida pero segura. El ESP también se puede desconectar por completo.

Conducción que con el modo “competitive” seleccionado se transforma en un ejercicio de equilibrismo, pues la trasera comienza el sobreviraje, suave y progresivo, controlado fácilmente incluso en asfalto mojado con un sereno contravolante: basta mantener el gas y deleitarse con el avance del GT, cruzado, mirando hacia el interior de la curva, recordando a los BMW con el modo DTC conectado.

La suspensión del Opel GT es de paralelogramos deformables con triángulos superpuestos de aluminio forjado en las cuatro ruedas. El centro de gravedad está posicionado muy bajo y la distribución de pesos de 51:49 (delante/detrás) resulta equilibrada. En la imagen, vista de la suspensión de la rueda delantera derecha.

No tiene la extraordinaria puesta a punto de los chasis de los BMW ni su agilidad en apoyos en retención pero no desmerece y fiel reflejo son los hombros de los neumáticos, sin apenas signos de abrasión delatadores de deslizamientos acusados. La suspensión es muy firme, sin apenas inercias a costa de resultar incómoda en mal firme y la frenada es potente, equilibrada y estable, tanto en curva como en recta. Y como en un propulsión trasera que se precie, tiene unas salidas a fondo en recta rápidas y excitantes, patinando rueda a voluntad con el ESP desconectado, coleando algo sin requerir apenas corrección con el volante, incluso en mal firme y en mojado.

En cuanto actúa el control de estabilidad del Opel GT, que lo hace siempre de manera muy efectiva para evitar los sobrevirajes en tracción, aparece la indicación en inglés de “low traction” en la pantalla multifunción del cuadro de instrumentos. La pregunta es evidente: ¿por qué en inglés si  la unidad probada está matriculada en España?

Acompaña la precisa dirección, con un volante de buen tacto y 2,8 vueltas entre topes que quizá peque de cierta falta de retorno en maniobras y una caja de cambios de sólo cinco relaciones con una corta palanca conectada directamente a la caja de cambios (como en el Mazda MX-5) que admite un manejo muy rápido con unos recorridos muy cortos de 47 mm desde el punto muerto hacia delante o hacia atrás, idénticos recorridos que los que medimos en la unidad de la presentación de prensa, recién estrenada. Un conjunto delicioso, apasionante y emocionante pero también relajante, gratificante y seguro, según la conducción que se haga.

El velocímetro del Opel GT tiene un error por exceso del 7%. El motor de la unidad de pruebas estaba pletórico, completamente suelto, con 11.500 km al inicio de la prueba. La lectura del cuadro de instrumentos es deficiente en general, tanto por el diseño del cuadro como por la iluminación natural como por el volante, que lo tapa parcialmente por arriba.

El motor añade su granito de arena a ese festival de sensaciones: lo hace por prestaciones, con una contundente respuesta en baja pues ya desde 1.400 rpm empuja con fuerza y con mucha potencia en alta, que permite unas estiradas notables y progresivas hasta el corte de inyección a unas 6.300 rpm, tanto que pone en entredicho la velocidad máxima oficial.

También por sonido, aspecto que Opel cuida mucho en sus versiones deportivas, lo que es de agradecer y más tratándose de un motor de cuatro cilindros en línea. Tiene un sonoro y grave soplido de escape en la habitual arrancada con motor frío y a la temperatura ambiente del aparcamiento subterráneo en donde realizamos esta prueba: sin el golpe de gas característico de los BMW, estabilizando el motor sobre las 1.400 rpm con el añadido del silbido agudo del aire en la admisión que desaparece al cabo de unas decenas de segundos al caer el régimen a unas 1.200 rpm; tiene un curioso apagado del motor, como a cámara lenta que permite escuchar hasta la última pistonada del motor antes de pararse por completo.

Vista del colín izquierdo del escape del Opel GT. Hay otro igual en el lado derecho. El sonido en marcha convence.

El sonido es profundo y grave en baja, con carga, hasta unas 2.500 rpm (que vuelve a producirse en retención al alcanzar ese régimen de giro) para luego afinarse, hacerse más agudito y con un sonido bastante uniforme hasta el corte de inyección. Permite disfrutar de su sonoridad, que transmite carácter de motor gordo y refinado.

Hasta aquí la parte positiva del Opel GT. La negativa, o menos positiva, deriva de una capota manual mal diseñada. Está mal diseñada porque con la capota abierta el maletero prácticamente desaparece. El dossier de prensa habla de 66 litros de capacidad, pero no dice nada sobre dónde están esos 66 litros ni la forma que tienen (no es broma) así que como una imagen vale más que mil palabras, ahí va la foto correspondiente para atestiguarlo.

La capota del Opel GT se guarda en el maletero cuando está abierta, reduciendo su capacidad a sólo 66 litros. En estas circunstancias se plantea un problema doble: la capacidad es muy pequeña para el equipaje para un biplaza y encontrar la ubicación de los 66 litros no parece tarea fácil…

Está mal diseñada porque para abrirla o cerrarla hay que bajarse del coche y además de tener que abrir la tapa del maletero, obliga a maniobrarla desde ambos laterales para engancharla o desengancharla de los extremos del marco del parabrisas. También está mal diseñada porque el ajuste no es bueno, como pudimos comprobar el día de la presentación, agravado en el caso de nuestra unidad de pruebas porque la junta de la capota con la ventanilla del conductor se desencajaba de su sitio al subir la ventanilla y eso provocaba una entrada directa de aire (y el correspondiente silbido) por dos sitios, tal y como refleja la imagen inferior.

En la unidad de pruebas del Opel GT, al subir la ventanilla del conductor se desencajaba la junta de goma de estanqueidad, dejando expedito el paso del aire por dos sitios: uno por el lateral inferior de la ventanilla, y otro a su izquierda, en la unión entre dos piezas de goma (sea aprecia una mancha blanca sobre el fondo negro de la goma).

Al margen de la capota hay otros aspectos mejorables en el Opel GT: uno es la ausencia de reglaje de profundidad del volante, que agrava el hecho de que no sobra espacio para las rodillas. La palanca del freno de mano queda demasiado elevada y alejada del conductor, por culpa de un túnel central alto y se hace dificultoso accionarla. El tamaño y la forma ascendente del túnel hacia atrás también molesta a la hora de manejar el cambio, pues hay que levantar el codo para evitar que golpee contra él.

Es mejorable la ergonomía, con los mandos dispersos por doquier; especialmente incómodos de accionar son los elevalunas situados en el reposabrazos de la puerta, muy retrasados y con el asidero molestando. Del cuadro de instrumentos hay que resaltar que la lectura tampoco es fácil y que las indicaciones de la pantalla multifunción estaban en inglés. Y en caso de pinchazo, hay que recurrir a solucionarlo provisionalmente con el kit de reparación de pinchazos si cumple con la larga ristra de condiciones características de este sistema. Lo mejor, no pinchar.

El asiento del Opel GT está a tan solo 10 cm de altura del piso. El puesto de conducción no anda sobrado de espacio para las rodillas, problema acrecentado por la falta de reglaje de profundidad del volante

También es mejorable el reglaje del respaldo del asiento del conductor, pues hay tan poco espacio al lateral que con la puerta cerrada es prácticamente imposible accionar la rueda giratoria y también se dificulta coger el cinturón de seguridad, que no queda excesivamente retrasado.

De la corta palanca del cambio es mejorable el seguro de la marcha atrás, está en la posición de una 6ª, en el mismo pasillo de 5ª. El único seguro que tiene es que desde 5ª no se puede insertar si tiramos de la palanca hacia atrás (al revés sí entra la 5ª) pero desde punto muerto, si desplazamos la palanca a la derecha y en vez de echarla hacia delante para meter 5ª la desplazamos hacia atrás, insertamos la marcha atrás. Todo un riesgo en caso de despiste para la integridad de la mecánica.

Poderosa la vista trasera del Opel GT, con su escape doble. La arquitectura es la típica de un roadster, con motor delantero y propulsión trasera

En cuanto a la protección de los pasajeros contra el viento con la capota abierta, el Opel GT presenta también dos caras completamente diferentes. Es mala porque el parabrisas apenas protege la cabeza de los ocupantes salvo que sean de muy poca estatura y el viento golpea en la cara a velocidades legales en carretera. Pero tiene la ventaja de que no forma remolinos en el habitáculo y no se enfría el cuerpo y eso que la unidad probada no llevaba deflector ni calefacción eléctrica en los asientos. Pero como la calefacción es potente y bien dosificable, nos ha permitido hacer una gran parte de la prueba con la capota abierta a pesar del intenso frío de los primeros días del invierno, acompañados eso sí de un sol radiante.

En similares condiciones meteorológicas que las del BMW 330i Cabrio, el Opel GT ha sido más placentero con la capota abierta. Es un coche con mucho gancho aunque a veces desgarra.

Pincha aquí para ver los datos técnicos del Opel GT.

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