|
-
Toyota Prius 1.5 16v. Sin rival. |
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Análisis: Es la nueva versión mejorada del vehículo híbrido que más se vende en el mundo. Ha sido un éxito de ventas desde su lanzamiento en Japón en 1997, con 450.000 unidades y ya se vende en medio mundo, con unas ventas que van en ascenso. Es el Prius, que atesora un buen número de importantes galardones, como “Coche Europeo del Año 2005”, “Coche Norteamericano del Año 2004 (EEUU), “Motor Internacional del Año 2004”, ganador en 2004 y 2005 en la EcoTest de ADAC (Alemania) o Coche Ecológico del Año 2004 (Reino Unido).
Además, Euro NCAP también ha reconocido sus elevados niveles de seguridad pasiva, con una calificación de 5 estrellas para los ocupantes delanteros, junto con una puntuación muy elevada en protección infantil. La renovación ha afectado al aspecto exterior, más fresco al decir de la marca, a los acabados interiores, mejorados y con cuero disponible; a la dinámica de conducción optimizada, con un chasis reforzado y una dirección (eléctrica por supuesto) más precisa y con mejor tacto en curva aunque igual de desmultiplicada que antes, con 3,7 vueltas entre topes; y al equipamiento, que Toyota califica de alta tecnología, con una inusual “asistencia inteligente al aparcamiento”, un gadget de lo más sofisticado que hemos podido probar y que permite aparcar en línea o batería con los brazos cruzados mientras los transeúntes asisten incrédulos a la maniobra. Como si tuviese un piloto automático. Lo que no varía es el probado sistema híbrido, con el motor de gasolina de 78 CV y el eléctrico de 68 CV (de forma conjunta ofrece un máximo de 110 CV), la batería del motor híbrido de 201,6 voltios situada detrás del asiento trasero, el cambio automático por variador continuo sin manejo manual secuencial y la dirección y los frenos que cuentan siempre con asistencia independientemente de si el motor de gasolina está arrancado, igual que la climatización.
Es todo un despliegue tecnológico, bien pensado y mejor desarrollado, que permite moverse en ciudad en modo eléctrico con mucha frecuencia y que recupera energía recargando la batería híbrida cuando se corta gas independientemente de si se frena o no (Toyota lo llama incorrectamente “frenos regenerativos”). Cuando el nivel de carga de la batería es suficiente, apaga el motor de gasolina cuando el coche está detenido e inicia la marcha en modo eléctrico. Y es todo un prodigio de funcionalidad y de facilidad de conducción, con un consumo mínimo y unas emisiones muy bajas; también lo es por el confort acústico al desplazarse sin ruido mecánico en el modo eléctrico, sólo se escucha el leve ruido de rodadura o la fricción de las pastillas rozando con los discos de los frenos justo antes de detenerse. Es una sensación digna de ser experimentada, es otra forma de desplazarse.
Permite moverse con uno o ambos motores de forma automática sin que el conductor tenga que ocuparse de nada. En modo eléctrico acelerando desde parado en condiciones favorables para evitar el apoyo del motor de gasolina (cuesta abajo y a punta de gas) hemos llegado a circular a 71 km/h y en carretera aprovechando pendientes y dando gas levemente también se propulsa en modo eléctrico a más de 100 km/h. Un prodigio.
También tiene una tecla EV en la que funciona sólo en modo eléctrico hasta una distancia máxima de 2 km siempre que no superemos 45 km/h reales, que son 49 km/h según el velocímetro, por ejemplo para circular por zonas residenciales de noche o en un aparcamiento y así evitar las emisiones contaminantes. En marcha las fases de apagado y encendido del motor de gasolina provocan unos levísimos tirones y destaca más por las aceleraciones que por la prestación en alta, pues a fondo enseguida se agota la batería y nos quedamos con los 78 CV mondos y lirondos para mover los 1.300 kilos del Prius. Lo que sigue sin convencernos es el funcionamiento del cambio por variador continuo, pues en aceleración tiende siempre a reducir el desarrollo y a revolucionar el motor según lo que pisemos. Esto provoca una pequeña pérdida de confort acústico a pesar de que el motor está bastante bien insonorizado, con una notable mejoría respecto de la generación anterior. Y no hay manera de evitar esta situación, pues a diferencia de otros cambios como el Multitronic de Volkswagen o el de Ford, no tiene unas relaciones fijas que permitan un manejo manual clásico.
Vamos con el exterior, con poquitos cambios, como la rejilla frontal y el nuevo spoiler frontal que mejora la aerodinámica a gran velocidad y las luces delanteras y traseras. En el interior lo más reseñable es la mejora del confort en las plazas traseras, con un asiento más ancho y rediseñado para bajar el punto de cadera en 6 mm y así ganar un espacio vital al techo, que sigue siendo escaso, tanto que a las personas de talla alta les impide apoyar la cabeza en el reposacabezas pues golpea antes con el final del imperial a causa de la pronunciada caída del techo. Es muy poca la ganancia pero bienvenido sea. En cambio destacan las plazas traseras por el enorme espacio para las piernas, por un túnel central que apenas molesta y por el hueco de acceso para los pies. La anchura es casi idónea para tres adultos. El interior ha ganado empaque y el agradable olor del suave cuero de los asientos. El diseño del salpicadero y de la consola central resulta convincente aunque sobrio y nos gusta bastante más que el de las berlinas de la marca porque no roba espacio para la pierna derecha del conductor y sobre todo porque la consola es muy funcional, con los mandos arriba.
El puesto de conducción se mantiene invariado en lo sustancial, con un asiento que recoge muy bien el cuerpo aunque el respaldo no sujeta nada en curvas agravado porque el Prius inclina bastante, una posición de conducción correcta a pesar de la ausencia del reglaje del volante en profundidad y un pequeñito volante con una multitud de mandos integrados, como los de la climatización, radio, control de voz y el botón que permite ver el monitor de energía, en el que se muestra el funcionamiento del sistema híbrido: propulsión con gasolina, eléctrico o híbrido, regeneración y estado de la carga de la batería, básicamente. También hay una pantalla de consumo que informa de la energía recuperada al cortar gas agrupada en bloques de cinco minutos con un símbolo, la silueta de un coche, que representa 50 w/h recuperados. Indicación de compleja interpretación. Manejar el Prius es de una sencillez y simpleza apabullantes: no hay que preocuparse de nada más que mover la diminuta y poco ergonómica palanca del cambio automático por variador continuo a la derecha del volante para iniciar la marcha, pisar el incómodo pedal del freno de estacionamiento para liberarlo y dar gas, que el sistema se ocupa de propulsarnos de la manera más eficiente posible y seleccionando el desarrollo del cambio que estima oportuno. La dinámica de conducción ha experimentado mejoras en la frenada, ahora muy estable y aplomada, tanto en recta como en curva, con un ABS que no se le siente actuar más que por el encendido del testigo correspondiente y por un pequeño bloqueo de las ruedas delanteras en el momento que entra en acción (al menos en mojado), con un levísimo desplazamiento del eje delantero hacia el exterior de la curva. Ha mejorado también el tacto de la dirección en las curvas y sigue siendo igual de suave en maniobras. El comportamiento también experimenta una pequeña mejora, con un control de estabilidad muy preventivo aunque un poco irregular en tracción que le corta el subviraje de raíz y algo más remolón en retención en apoyos bruscos, pues le deja subvirar con relativa amplitud. Y sigue manteniendo la sensibilidad al viento de costado, que ha vuelto a soplar con fuerza como ocurriera durante la prueba del anterior Prius en el 2004. Es un coche de enfoque familiar, más cómodo de suspensión y sin la más mínima veleidad deportiva (ni falta que le hace), con una dotación de seguridad activa y pasiva de serie que podían imitar otros fabricantes generalistas, por ejemplo Ford con el S-Max, elegido “Coche del año 2007” en Europa, pues no lleva ESP de serie. En cuanto a la fiabilidad y cuidados, el sistema híbrido tiene una garantía de ocho años. Sobre el cuidado de la batería el manual de instrucciones advierte que en casos de paradas prolongadas, la batería se descarga de forma gradual por lo que para mantenerla en perfectas condiciones hay que “conducir el coche al menos una vez cada varios meses durante al menos 30 minutos o 15 km”. La unidad de pruebas disponía del sistema inteligente de asistencia al aparcamiento, que hemos podido someter a examen tanto en un aparcamiento en batería como en línea.
Tras la lectura de las 60 páginas que le dedica el manual nos queda claro lo siguiente: que localizado el hueco para aparcar hay que situar el coche delante para “tomarle las medidas y la posición”; que la maniobra es más fácil si la plaza de aparcamiento está señalizada con pintura blanca; que una vez puesto el coche en posición y distancia hay que meter la marcha atrás y programar el asistente posicionando el marco verde en la plaza libre, operación complicada pues la nitidez de la pantalla no es óptima y no se llegan a apreciar con claridad los límites de la plaza. Y si se trata de un aparcamiento en batería, supone además quedarse cruzado en la calzada. Y todo esto acompañado por el insoportable pitido intermitente de la marcha atrás, que puede volver loco a cualquiera y con la extraña ausencia de sensores de distancia que nos avisen de la presencia de obstáculos y del consiguiente riesgo de colisión. Si todo queda bien programado y la asistencia no falla (a nosotros nos falló) comienza un verdadero espectáculo, pues basta soltar el pedal del freno y el volante, dar gas con suavidad y observar cómo este piloto automático gira el volante con tal maestría que clava el aparcamiento a la primera. Espectacular, a pesar de las limitaciones citadas y de que si por la razón que sea metemos marcha adelante la asistencia se anula y hay que volver a empezar desde el principio.
El contrasentido de este Prius es que por tamaño y funcionalidad es una buena berlina media pero le faltan prestaciones en carretera para moverse con soltura. En cambio, donde mejor rinde el sistema híbrido es en tráfico urbano y ahí el tamaño no perdona. A pesar de todo, el resultado de la tecnología desarrollada por Toyota para el Prius es excelente por consumos, emisiones, confort acústico y sencillez de uso. Son unas sensaciones diferentes, que cautivan y enganchan. Pincha aquí para ver el crash-test de Euro NCAP:
Lo
mejor: prestaciones y confort acústico en modo eléctrico, conducción automatizada, consumos y emisiones, seguridad pasiva
Optimizado para Internet Explorer a una resolución de 800x600 Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||