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- Toyota Prius 1.8. ¿Te apuntas? |
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Análisis: Pues para comprobar todas estas mejoras y dar credibilidad al dato del consumo homologado, que es ridículamente bajo (inferior al del iQ 1.0, el nuevo coche urbano de menos de 3 metros de la marca japonesa), Toyota España organizó durante dos días del mes de diciembre unas pruebas de consumo para periodistas por los alrededores de Madrid, entre Majadahonda, Brunete y Robledo de Chavela: constaban de tres etapas, con penalizaciones en el consumo si se superaba el tiempo máximo establecido y bonificaciones si se regeneraba energía.
Nosotros participamos el primer día, muy frío, soleado y ventoso y el resultado fue muy positivo: sólo 3,700 l/100 km, idéntico al consumo homologado en ciclo extraurbano (quedamos en 3ª posición de un total de 10 equipos, a sólo 0,015 l/km del ganador y 0,010 l/100 km del 2º), con el añadido de un confort y placer de conducción muy mejorados respecto del Prius II. Al final contamos cómo se desarrolló la prueba de consumo y hacemos algunas reflexiones sobre ella, que hay que entender bajo el prisma de una conducción eficiente y por tanto, segura.
El sistema Hybrid Synergy Drive (HSD) ha sido rediseñado en el 90% de sus componentes para hacerlo más ligero y compacto y conserva una característica que lo hace único frente a la competencia, limitada a Honda (Lexus aparte, propiedad de Toyota, con su GS, LS y RX): cuando funciona sólo en modo eléctrico, el motor de gasolina está completamente parado mientras que en el sistema de Honda gira el cigüeñal, arrastrado por el motor eléctrico, con lo que eso supone de penalización del consumo por rozamientos.
Esto es posible gracias a lo que Toyota llama “transmisión híbrida”, un prodigioso mecanismo que permite acoplar y desacoplar ambos motores mediante unos engranajes planetarios, que hacen las veces de caja de cambios de variador continuo y que también permite prescindir del embrague, del motor de arranque, del alternador, de las correas…
También crece el par máximo y las prestaciones están a la altura de cualquier vehículo familiar convencional de 2.0 litros: acelera sin saltos de 0 a 100 km/h en 10,4 segundos, lo que supone una mejora de 0,5 segundos con respecto al Prius 1.5 y la velocidad máxima es de 180 km/h (antes 170 km/h). Cumple la norma Euro 5 de emisiones y todo esto con el mejor nivel de emisiones de CO2 del mercado de gasolina, de sólo 89 g/km (antes eran 104 g/km).
La conducción es de una simpleza máxima, pues el sistema HSD se encarga de todo. Las únicas opciones que tiene el conductor son seleccionar tres modos de funcionamiento: EV, que permite recorrer hasta dos kilómetros a velocidades de hasta 45 km/h en modo eléctrico, con cero emisiones (es una experiencia digna de ser vivida); el modo POWER, que potencia el rendimiento del sistema; y el modo ECO, que aumenta la eficiencia del sistema híbrido y el ahorro de carburante. Al igual que en el Prius 1.5, el nuevo Prius 1.8 presenta unos levísimos tirones cuando vamos en modo eléctrico y se conecta el motor de gasolina; si no vas pendiente de ellos, ni te enteras.
Estrena plataforma; mejora el coeficiente aerodinámico de 0,26 a 0,25, un valor excelente, que se traduce en poquísimo ruido aerodinámico. Si sumamos el escaso ruido de rodadura de la unidad probada, que montaba unos Bridgestone B250 en medida 195/65 R15 y la notable mejora de la sonoridad del motor de gasolina (suena menos y mejora la calidad), tenemos un acomodo sonoro excelente, sobre todo en ciudad cuando circula en modo eléctrico, sin apenas ruido de fondo. El único aspecto a pulir es un leve registro zumbón cuando el motor de gasolina se revoluciona, por ejemplo al dar gas para hacer un adelantamiento o afrontar un repecho; en cualquier caso, es mucho menor que en el Prius 1.5.
El diseño exterior es muy similar, aumenta el tamaño del maletero en 30 litros (hasta 445 litros), la altura al techo en las plazas traseras sigue siendo muy justa para personas de talla alta, la calidad percibida es muy buena y en el puesto de conducción estrena cambios, lamentablemente a peor: un penoso volante achatado (¿obedece a una necesidad o es una moda?) y una consola central en forma de puente, que hace de barrera entre los asientos delanteros impidiendo cambiarse de lado (maniobra necesaria en ocasiones en ciudad) y encajona al conductor.
El nuevo Prius cuenta con una garantía de tres años ó 100.000 km el tercer año, que se extiende a cinco años/100.000 km para los componentes del sistema híbrido. A tenor de los datos que facilita Toyota (tiene el menor coste de garantía por unidad de entre todos sus modelos) y de las encuestas de satisfacción de los clientes de JD Power en Alemania, Francia y Reino Unido (1º en la clasificación de “menos problemas” los dos últimos años), la fiabilidad del Prius está contrastada.
La 2ª etapa, puntuable para el consumo, discurría entre Majadahonda y Brunete, por vías interurbanas, algo de tráfico urbano y unas cuantas rotondas, una de ella atascada; la distancia era de 23,85 kilómetros y el tiempo máximo para realizar el recorrido era de 25 minutos; nuestro equipo consiguió un consumo medio de sólo 2,9 l/100 km sin superar el tiempo máximo.
Contando las penalizaciones por exceder el tiempo máximo (0,01 l/100 km cada 10 segundos o fracción) y las bonificaciones por energía regenerada (0,02 l/100 km por cada coche completo, que son 50 w/h y 0,01 l/100 km por cada medio coche), el equipo del que formábamos parte, el nº 9, consiguió auparse hasta la 3ª posición, con un excelente consumo medio de 3,700 l/100 km, a sólo una centésima de litro cada 100 km del 2º clasificado y a una centésima y media del ganador; lo que se dice un empate técnico aunque el premio y los honores se los llevó el equipo ganador, lógicamente.
Para conseguir este excelente resultado (batimos, entre otros, a dos jurados en activo del veterano galardón “Car of the year” y a un ex jurado), que iguala el consumo homologado en ciclo extraurbano, practicamos la misma conducción que cuando probamos un coche: una conducción eficiente que no lenta, en la que prima ante todo la seguridad y el cuidado de la mecánica, la anticipación y suavidad en las reacciones, las distancias de seguridad, el ritmo adecuado de viaje, trazando las curvas siempre por el centro del carril y conduciendo siempre con una marcha insertada, la más larga posible; la figura de circular en punto muerto no existe en nuestro vocabulario y menos aún, la de hacerlo con el motor apagado....
Sirva como ejemplo que en el caso del nuevo Prius 1.8, con un cambio automático que carece incluso de modo manual/secuencial (como el antiguo) y una gestión electrónica que busca continuamente el punto de mínimo consumo específico del motor de gasolina, dejando muy poco margen de maniobra al conductor (en la práctica, optar en las bajadas entre regenerar energía con el gas cortado o ir en modo eléctrico), se pueden establecer diferencias significativas en el consumo de más del 10% entre conductores expertos (al menos en teoría); en concreto, el 8º clasificado consumió un 10,4% más que nosotros, con 4,085 l/100 km. Pues es fácil imaginar la reducción de consumos que se puede conseguir en un coche con un motor convencional y más si la caja de cambios es manual y tiene seis relaciones.
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