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BMW EfficientDynamics. La inversión silenciosa: menos emisiones, mejores prestaciones.
No es la única marca embarcada en esta batalla de reducción de consumos y emisiones, entre otras cosas por imperativos legales pero tiene al menos tres características distintivas: mejora el rendimiento de sus motores, mejora las prestaciones de sus vehículos y se aplica a toda la gama de vehículos como un equipamiento de serie por el que no hay que pagar un dinero. Es tan de serie que no lleva ni el anagrama de este sello distintivo de eficiencia dinámica y eso que lo tiene.
De la magnitud de la apuesta de BMW dan fe las 700.000 unidades vendidas en el año 2008 con esta estrategia, que equipa en la actualidad a 22 de sus modelos; esto supone que el 40% de sus ventas sea de modelos que emiten menos de 140 gramos de CO2 por kilómetro recorrido y que sus usuarios hayan ahorrado unos 150 millones de litros de combustible según las cuentas de BMW. Con el tiempo está estrategia se implantará en todos sus modelos.
Son muchos litros y serán más pues BMW desarrolla otras alternativas: así, está prevista la llegada en el 2009 del Serie 7 híbrido y del X6 híbrido, con ahorros entre el 15% y 20%. Tampoco faltarán los modelos eléctricos, de los que ya hay unas 500 unidades de un prototipo del Mini en pruebas en EE.UU.
Para aplicar la estrategia EfficientDynamics, BMW ha desarrollado un conjunto de medidas con la particularidad de que no afectan ni a la seguridad, ni al confort ni a la funcionalidad de sus vehículos: dicho de otra forma, no hay sobreinflado de neumáticos, no hay suspensiones rebajadas para mejorar la aerodinámica, no hay relaciones del cambio alargadas en las marchas más largas, no hay parrillas frontales de refrigeración del motor condenadas…
Hay otras tecnologías, a saber: nuevos motores diesel y gasolina, estos últimos también de inyección directa de alta precisión HPI, con una reducción estimada del 9,7% de emisiones de CO2 y una variada oferta tecnológica que incluye los biturbo, los Twin-turbo y con ganadores de los prestigiosos premios “Motor internacional del año ”; control inteligente del alternador (-4,4% de CO2), que recarga la batería sólo cuando se deja de pisar el acelerador; dirección hidráulica con accionamiento eléctrico (- 2,0% de emisiones), que no consume cuando se circula en línea recta; bomba del líquido refrigerante eléctrica (-1,6% de emisiones), que además permite una mejor gestión de la temperatura del motor y por extensión, de la calefacción; neumáticos de resistencia reducida a la rodadura (-1,1% de emisiones), que suponen por ejemplo que en punto muerto y a 50 km/h, un Serie 1 recorra 150 metros hasta detenerse frente a los 80 metros con unos neumáticos convencionales.
Otros sistemas son el auto start-stop, que apaga el motor cuando el vehículo está detenido (reducción del 0,9%); el control activo de las compuertas de aire de refrigeración (reducción del 0,8%), que cierran el paso del aire al vano motor cuando no es necesario refrigerarlo reduciendo la resistencia aerodinámica; la reducción de pérdidas por fricción (reducción del 0,6%) gracias al uso de aceites menos viscosos y cajas de cambio y diferenciales más pequeños y con bajos rozamientos; la bomba eléctrica de combustible controlada (0,4% de reducción); el indicador de cambio de marchas en las cajas manuales (reducción del 1,5%) y el compresor del climatizador embragable (1,2% de reducción), tecnología que cayó en desuso y que BMW retoma superados los inconvenientes del funcionamiento discontinuo del compresor, sin olvidarnos de otras medidas como la bomba de aceite del motor variable o la construcción ligera, con el empleo de materiales ligeros para reducir peso en motores (por ejemplo, con el uso de magnesio) y carrocerías.
Una vez explicadas las bondades de la estrategia EfficientDynamics por parte de los representantes de BMW, tocó el turno de sentarnos al volante de sus modelos, empezando por el nuevo Serie 7, en concreto un imponente 750Li, con la batalla alargada en 140 mm y un poderoso motor 4.4 V8 Twin Turbo de inyección directa de gasolina que rinde 408 CV (300 Kw) entre 5.500 y 6.400 rpm y un par máximo de nada menos que 600 Nm entre 1.750 y 4.500 rpm. El consumo promedio del BMW 750i es de 11,4 litros a los 100 km.
Está desarrollado conforme a la estrategia EfficientDynamics, estrategia también presente en el sistema de recuperación de la energía de frenado, la activación de los grupos secundarios en función de las necesidades, la utilización de materiales ligeros y la optimizada aerodinámica que incluye compuertas en las entradas de aire en los modelos BMW 740i y BMW 730d, que conforman la terna de motorizaciones disponibles.
Del potencial del motor da fe la cifra de aceleración de 0 a 100 km/h, con sólo 5,2 segundos, propio de un deportivo de campanillas; y de la sofisticación en materia de seguridad y confort del nuevo Serie 7 da fe la falta de sensaciones que se perciben al volante, incluidas las frenadas de emergencia (hicimos varias, todas en mojado) o las curvas cerradas a fondo (que pudimos tomar una, también en mojado): imperturbable y obediente, con un aplomo de marcha y un confort soberbios (sin ruido de rodadura) que no impide escuchar un leve y precioso bramido del motor en las aceleraciones a fondo alcanzando las 7.000 rpm.
El equipamiento tecnológico es amplísimo e incluye ruedas traseras directrices en combinación con la dirección activa, nueva generación del sistema de mando iDrive con pantalla de 10,2 pulgadas, sistema de ángulo muerto con sensores en el parachoques trasero y por tanto con problemas para detectar a los coches que se emparejan a nuestra altura una vez que nos rebasan (como en Audi, por ejemplo), alerta de cambio involuntario de carril, muy efectivo gracias a la cámara de video situada en el parabrisas que indica cuándo detecta las líneas y avisa antes de pisarlas…
También la caja de cambios automática de dinámica optimizada (de sólo seis relaciones), la amortiguación neumática con control de dinamismo de conducción con cuatro programas (confort, normal, sport y sport+), estabilizadoras activas, regulación de velocidad con función Stop&Go, sistema de visión nocturna con detección de personas, reconocimiento de señales de limitación de velocidad, que muestra la información en el cuadro una vez rebasada la señal y que ya habíamos probado en el nuevo Opel Insignia, internet sin restricciones… En fin, una amplísima panoplia de soluciones en aras de la seguridad y el confort del mayor nivel y que mejora al anterior Serie 7, que no era malo precisamente. Por supuesto que las plazas traseras laterales siguen siendo excelentes.
A la vuelta de Pedraza nos asignaron un renovado Serie 3, en concreto el 325d con cambio manual de seis relaciones y dirección activa: refinamiento mecánico, confort más que notable con la suspensión de serie y sin apenas ruido de rodadura… Una verdadera delicia que confirma la opinión que tenemos sobre esta berlina y es que combina con maestría dinamismo, sensaciones de conducción y confort; es de lo mejor que hay en el mercado. Para quien busque aún mayores cualidades dinámicas está el Coupé y para los que busquen mayor funcionalidad, el Touring. ©
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Diciembre 2008 (España) |
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