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Nuevo BMW Serie 3 berlina. Racional.
Crece algo respecto de su antecesor pero poco para lo que se estila en la actualidad y sigue siendo bastante recortado frente a la competencia del segmento de las berlinas medias premium: mide de largo 4.624 mm (+93mm) frente a los 4.703 mm del Audi A4, 1.811 mm de ancho (-6mm) y 1.429 de alto (+8 mm). También crecen las vías, +37mm la delantera hasta 1.543 mm y +48 mm la traseras, hasta 4.583 mm.
Y mayor longitud total supone también algo más de capacidad de maletero, que pasa de 460 a 480 litros, algo que no siempre se cumple pues muchas marcas se ven obligadas a dedicar esos mm. extras a la seguridad pasiva, campo en el que el anterior Serie 3 obtuvo un resultado excepcional en la protección de los ocupantes adultos en la colisión frontal de EuroNCAP.
Desde su lanzamiento se ofrece con cuatro motores, todos con tecnología BMW TwinPower Turbo e inyección directa: en gasolina (con 95 octanos y Valvetronic) el 328i de 245 CV (4 cilindros y 2.0 litros, sustituyendo con ventaja en peso y consumos al 330i de 6 cilindros anterior) y el soberbio 335i de 6 cilindros de 306 CV. En diesel el tetracilíndrico de 2.0 litros en versiones 320d de 184 CV y 320 ED (Efficientdynamics) de 163 CV.
Si hablamos de dinero, ¡qué remedio!, en los diesel hay un detalle muy significativo en el precio base (sin impuestos) y es que por primera vez, el 320d ED de reducidos consumos es más barato que el 320d, algo lógico, racional y exigible por parte del cliente puesto que es menos potente y tiene limitaciones como la menor altura libre al suelo (BMW no especifica si se debe a una reducción de altura de la suspensión), una sola medida de neumáticos (205/60 R16) o la renuncia a alguna opción como el enganche del remolque.
Más significativa es la mejora con el cambio automático, que pasa de 5,3 l/100 km y 140 g/km a 4,5 l/100 km y 118 g/km respectivamente. También se ahorra el 4,75% del I.M. y bate al cambio manual, circunstancia que se da en todos los motores excepto en el 320 ED, con un empate y cifras ridículamente bajas: sólo 3,5 l/100 km y 93 g/km de CO2 en ciclo extraurbano con cambio manual frente a los 3,6 l/km de la generación anterior, que no se ofrecía con cambio automático. BMW no para de racionalizar su oferta.
Cerramos el apartado de los consumos diciendo que además incorpora la función ECO PRO estrenada en el nuevo Serie 1, modo que, sin merma aparente en el confort de marcha, hace recomendaciones de conducción y optimiza la gestión del motor, los patrones del cambio automático, la respuesta al pedal del acelerador y la gestión de potencia de funciones operadas eléctricamente (como por ejemplo la climatización) para reducir consumos.
El nuevo BMW Serie 3 incorpora los sistemas presentes en los modelos superiores de la marca a excepción de la dirección integral a las cuatro ruedas y las estabilizadoras activas: dirección activa, proyección de datos en el parabrisas, cuadro de instrumentos con información ampliada (reaparece el termómetro del líquido refrigerante) y función Stop&go (figura en el dossier de prensa y en el libro de instrucciones pero no en la lista de opciones) asociada al regulador de velocidad con función de frenado.
Hay más: suspensión adaptativa, acceso de confort ampliado al maletero (se abre si detecta la llave y extendemos el pie bajo el paragolpes), asistente de aparcamiento, cámaras para visión perimetral y cenital, indicador de señales de adelantar y de límites de velocidad (le dedicamos un comentario aparte), sistema de advertencia de cambio de carril y de aviso de salida de trayecto que, a su vez, incluye el sistema de aviso de colisión respecto al coche que circula delante, etc. etc.
Es un amplio, moderno y tecnológicamente avanzado paquete de ayudas a la conducción que merece ser disfrutado y apreciado para darse cuenta de que la marca bávara no escatima ni en la configuración de sus sistemas ni en su puesta a punto, algo que no es extensible a alguna marca competidora.
La calidad percibida en el habitáculo puede que sea inferior a la real por el tallado superficial de los plásticos (al menos en la unidad probada, de color claro), generalizando el acolchado de los mismos a la totalidad de las contrapuertas, tapa de guantera, etc. Hay algunos detalles mejorables como el áspero tacto del recubrimiento del techo, el mando de apertura de la tapa de la guantera (le falta poco para chirriar) o una pequeña rebaba en los asideros de las puertas, sorpresiva a tenor de la parte visible, rematada con madera. También hay remates mejorables, como los plásticos de la pared lateral del túnel de la transmisión en las plazas delanteras.
No hay cambios en la ergonomía ni en la excelente posición de conducción y aunque no solemos hablar del diseño (para gustos, los colores), nos parece que BMW ha perdido elegancia y pureza en el nuevo Serie 3, apreciándose "trazo grueso" sin que eso signifique ni muchísimo menos que echemos de menos a Bangle: un buen ejemplo puede ser el salpicadero y la falta de integración de la pantalla del navegador, plagado de recovecos y aristas; o el frontal, de cuya parrilla han desaparecido en los últimos tiempos y modelos de BMW las rejillas móviles que regulaban la entrada de aire. En cambio han arreglado la penosa vista 3/4 trasera del anterior Serie 3 berlina.
Turno para la unidad probada, que ya hemos anticipado que era el único 320d equipado con el cambio automático de 8 relaciones; las otras versiones disponibles eran los 335i y 328i, manuales o automáticos. No defrauda y responde a lo esperado y exigible. Excelentes sensaciones de conducción por tacto, firmeza, inmediatez y precisión de respuesta, frenada impecable en curva, aplomo sobresaliente (sopló un fuerte viento en el recorrido por la sierra madrileña) y confort de marcha notable con la suspensión de serie y neumáticos opcionales 225/50 R17, run flat por supuesto, que también son opción; no echamos de menos la suspensión adaptativa.
Tiene un mejorado acomodo sonoro pues el motor parece sonar menos y mejor al ralentí y en frío (y eso que iba un poco duro, con menos de 1.000 km) y hay poco ruido de rodadura y aerodinámico, este último sometido a exigente prueba por el fuerte viento. Aunque el consumo no es nada indicativo por la conducción practicada, en modo sport, rápida y muy dinámica en carretera (estira hasta 4.800 rpm en modo manual y se echan en falta las opcionales levas en el volante), con la llegada a más altitud que la salida y el fuerte viento de frente, se saldó con 6,6 l/100 km.
Es mejor coche que su antecesor, que ya era muy bueno y justifica el lema de su lanzamiento, "alma de ganador", aunque a nosotros nos gusta más las palabras "excelencia" y "racional". Lo de ganador siempre será motivo de discusión en la barra de un bar; lo de excelencia y racional es objetivo. ©
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Febrero 2012 (España) |
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