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Mini Countryman. ¡Menudo cambio!
Cuatro puertas laterales, cuatro o cinco plazas (ahora de verdad), un interior amplio y versátil con el novedoso carril central y un asiento trasero deslizante y reclinable más un maletero acorde de, al menos 350 litros es la inédita oferta de Mini con el Countryman, el 4º modelo de la marca y el más largo, con sus 4.097 mm (398 mm más que el Mini berlina y 160 mm más que el peculiar Mini Clubman). Todo ello aderezado con mucho diseño y lujo, como es norma de la marca y con otras dos novedades muy importantes, la opcional tracción total ALL4 y el motor diesel de origen BMW.
La nueva tracción total ALL4 es posible gracias a que el Countryman aprovecha la plataforma del BMW X1. Si añadimos una altura libre aumentada a 149 mm (10 mm más que en el Mini berlina), se amplían las posibilidades de uso hasta límites impensados para un Mini, tal y como hemos podido comprobar con motivo de la presentación nacional desarrollada en Marbella (Málaga) que incluía, en la matinal jornada sabatina, una corta pero convincente ruta off road.
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El Countryman también crece a lo alto, nada menos que 151 mm, y a lo ancho (+106 mm); también lo hace la batalla en 128 mm (es de 2.595 mm) y las vías, más anchas incluso que las del BMW X1, con 1.534 mm delante y 1.559 detrás, por lo que ofrece un habitáculo mucho más amplio sobre todo detrás, con tres plazas que ahora son plenamente utilizables por espacio al techo y para las piernas aunque la anchura es insuficiente para tres adultos, con sólo 124 cm, en línea con modelos generalistas de este tamaño.
Cuenta con un acceso cómodo a esas plazas (el dintel de la puerta está a 99 cm de altura) y con un asiento deslizante por secciones 60/40 y con respaldos reclinables y abatibles por secciones 40/20/40 en aras del confort y la versatilidad.
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El equipamiento incluye el denominado MINI Centre Rail, un innovador sistema de vanos portaobjetos y de sujeción y conexión para equipos diversos que permite colocar hasta un portafrutas o un dispensador de agua; es un raíl volado por encima del túnel central y a una altura de 18 cm, por lo que dificulta cambiarse de lado y más si lleva portaobjetos; este inconveniente se solventa con la opción del raíl partido, que se sitúa entre los dos asientos traseros.
En el asiento trasero hay aspectos que han quedado mal resueltos, como el cinturón de la plaza central, situado en el techo, detrás de la plaza lateral izquierda (lo suyo es que vaya alojado en el propio respaldo) y los reposabrazos de las puertas, de tamaño MINI (son muy estrechos por imperativo del asiento deslizante) y encima, de un plástico rígido y áspero que resulta inadecuado para un modelo que presume de lujo y exclusividad y pensado para un uso habitual de esas plazas.
En cambio mantiene la opcional red de separación del maletero (debiera ser de serie), imprescindible por cuestiones de seguridad pasiva en modelos con portón trasero; el umbral de la boca de carga queda bastante bajo, a 63 cm del suelo y enrasado con la tapa del piso. El maletero dispone de un mínimo de 350 litros, ampliables a 440 litros con el asiento trasero adelantado y a 1.170 litros abatido, sin que quede un piso de carga plano.
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Delante la posición es típica de la marca y de BMW, o sea, muy buena pero más elevada por lo que entrar y salir es más fácil. Hay pequeños cambios como los mandos del ventilador y temperatura del climatizador, que ahora no son por medio de una rueda giratoria sino pulsando teclas y poco más, lo cual significa que mantiene la instrumentación central, con una pésima lectura del velocímetro analógico. Tampoco cambia el regulador de velocidad, que se desactiva al pisar el pedal del embrague. En el vano motor el nuevo Countryman dispone de un sistema de encapsulado que más adelante se instalará en los BMW y que busca mantener el mayor tiempo posible el motor caliente con el fin de reducir al máximo el funcionamiento en frío y así reducir emisiones y consumo. Otra ventaja añadida es que también reduce la transmisión de ruido al habitáculo.
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Dispone de un amplio equipo de accesorios, incluido un portaequipajes montado en la zaga para transportar dos bicicletas y muchas combinaciones de colores, telas, molduras, llantas (desde 16 hasta 18"), además de los componentes John Cooper Works (que incluye llantas de 19 pulgadas), de tal forma que se puede personalizar el Countryman al gusto de cada uno hasta hacerlo prácticamente único.
Desde la fecha de comercialización (18 de septiembre, aunque ya se admiten pedidos) estarán disponibles 5 motores. En gasolina ofrece tres motores con un bloque común, el 1.6 desarrollado conjuntamente con PSA pero renovados: dos atmosféricos de 98 CV para el One y 122 CV para el Cooper y un turbo de 184 CV de inyección directa para el Cooper S. Todos ellos disponen del sistema Valvetronic de BMW de regulación variable de la admisión, que permite prescindir de la mariposa de admisión.
En diesel se produce una novedad muy importante para una marca como BMW, que hace de la ingeniera de producto una de sus banderas distintivas hasta el extremo de que todos los Mini disponen de una suspensión trasera multibrazo, como los BMW (cuando lo habitual en coches pequeños es un eje torsional como mucho sino es uno rígido) pues ahora recurre a un motor propio, en concreto el bloque de cuatro cilindros de BMW con la cilindrada reducida de 2.0 a 1.6 litros en versiones de 90 y 112 CV en vez del 1.6 suministrado por PSA Peugeot-Citroën con correa dentada y filtro de partículas con aditivo, un motor del que dijimos cuando lo probamos en el Mini Cooper D que no cumplía con el estándar de BMW por disponer de correa dentada y filtro de partículas con aditivo.
Estos dos "defectos" técnicos desaparecen con este nuevo propulsor y ha sido preciso esperar a la preceptiva renovación del propulsor 2.0 de BMW para que resultara rentable adaptarlo a su nueva posición transversal en vez de longitudinal y modificar el cárter para acoplar la toma de la transmisión al eje trasero.
Este nuevo motor 1.6 turbodiesel también se incorporará al resto de los modelos actuales de Mini (la 2ª generación) pues en el diseño del vano motor ya se tuvo en cuenta esta posibilidad. BMW no da puntada sin hilo aunque se le puede criticar un detalle, el sobrepeso: siempre pesará menos un bloque diseñado para una cilindrada de 1.6 litros que de 2.0 litros. A cambio de retrasar el inevitable paso al downsizing (reducción de cilindrada con el mismo rendimiento) que afecta a sus motores de cuatro cilindros deja abierta la puerta a versiones diesel más potentes.
Las cajas de cambio de serie son manuales de seis relaciones para todas versiones; la opcional caja automática de seis relaciones con levas en el volante se ofrece desde el principio sólo con los motores de gasolina por un precio de 1.653,24 euros; en los diesel habrá que esperar a marzo de 2011.
La tracción total ALL4 está disponible sólo con las versiones más potentes, Cooper S y Cooper D. Es completamente automática, hace un reparto variable del par y para facilitar las maniobras y evitar sobreesfuerzos mecánicos a poca velocidad desacopla el eje trasero.
Supone un sobrepeso de 70 kilos y una penalización de los consumos homologados, que en el caso del Cooper D ALL4 obliga a pagar un 4,75% de impuesto de matriculación mientras que el Cooper D está exento (pasa de 4,4 a 4,9 litros en el ciclo combinado con unas emisiones de 129 g/km de CO2 frente a 115). O sea, que la versión ALL4 de gasolina se encarece 1.050 euros mientras que la versión diesel ALL4 lo hace en 2.050 euros.
Aprovechamos para comentar que el Countryman Cooper D ALL4 arrebata al Toyota Urban Cruiser 1.4 D4-D (con el que tiene muchas similitudes) el título de turismo 4x4 con los niveles de emisiones de CO2 y de consumo de combustible más bajos del mundo que se atribuía el japonés aunque sólo sea por 1 gramo de CO2 cada km y eso que rinde 32 CV más, pesa 140 kg más (1.380 frente a 1.240 kg) y cumple la norma de emisiones Euro 5 por la Euro 4 del japonés: es fruto de la estrategia llamada MINImalism, que nos parece un término marketiniano muy afortunado, al contrario que el Efficientdynamics de BMW y que incluye desde su lanzamiento, entre otros, el sistema de apagado del motor en las paradas. De los sistemas que están anunciados y que afectan al cambio automático hablaremos cuando lleguen.
Una carencia extraña de las versiones ALL4 del Countryman es la del control de descenso de pendientes pues todos los BMW de tracción total xDrive lo llevan de serie. No sería descabellado pensar que BMW ya tiene prevista su incorporación para cuando llegue la hora de renovar el Countryman pues es mucho más campero que cualquiera de los BMW Touring xDrive, no así que los X xDrive por la altura libre al suelo.
En lo que respecta a acabados y terminación, este Countryman repite defectos de los Mini y aporta algunos nuevos: es muy mejorable el imperial del techo por ambos aspectos, y los asideros del techo, algo ásperos al tacto, sin amortiguador el del acompañante y fijos los dos traseros; en cuanto al asidero de la puerta del acompañante, queda tan pegado a la contrapuerta que se rozan los nudillos de la mano con el áspero y rígido plástico.
Son detalles que deslucen en un coche de lujo y con tanto énfasis en el diseño, que no siempre es funcional, como por ejemplo en las puertas traseras pues para alcanzar la tecla del elevalunas o agarrarse al asidero hay que adelantar el brazo perdiendo el apoyo del MINI-reposabrazos rígido. También desluce que no tenga una doble junta de goma en las puertas.
Turno para las sensaciones de la prueba de conducción del Mini Countryman, desarrollada el 2º día de la presentación y que comenzó con un madrugón no programado para darnos un corto pero tonificador chapuzón en las frías aguas del mar Mediterráneo en duro contraste con el húmedo y cálido amanecer, sin más ruido de fondo que el manso romper de unas MINI-olas contra la fina y desierta arena de la orilla. ¡Qué lujo de costa!
Con los deberes personales cumplidos y tras desayunar, comienzo de la prueba tras la asignación de las unidades disponibles: Cooper S ALL4 de 184 CV, Cooper D ALL4 de 112 CV y Cooper con su renovado motor atmosférico 1.6 de 122 CV, fruto del acuerdo entre BMW y PSA, que fue el que nos tocó, con cambio manual y neumáticos convencionales (no runflat, que son opción) de medidas inusuales por el alto perfil y limitada anchura, unos 205/60 R16 de Michelin.
Condujimos durante la primera parte del recorrido, desde Marbella hacia Ronda por esa preciosa, empinada y revirada carretera, comprobando que ha ganado aplomo de marcha y estabilidad en la frenada (es impecable, equiparable a la de los BMW, sin apenas inclinar ni amorrar ni guiñar).
Mantiene en gran parte la esencia de conducción de los Mini, tipo kart, con unas reacciones rápidas y muy equilibradas a las órdenes de la precisa dirección con asistencia electromecánica y menos de 2,5 vueltas entre topes, a sumar la deportiva pero elegante sonoridad del motor cuando trabaja con carga y en las reducciones: "canta" en su justa medida lo que hace el conductor con el acelerador y sin que el contenido ruido de rodadura moleste.
Es un coche que ofrece mucha seguridad activa y cierta dosis de diversión al volante pero a costa de una suspensión que en baches sueltos nos pareció dura y más para el perfil tan alto de neumáticos y encima, convencionales. Eso sí, no sabemos si la unidad probada equipaba la opcional suspensión deportiva con una curva característica deportiva de los amortiguadores y reducción de la altura en 10 mm
El motor 1.6 de 122 CV es muy elástico y lineal, tanto que resulta soso y se queda escaso para lo que admite la plataforma del Countryman y más cuesta arriba, como fue el tramo que nos tocó conducir aunque es más que suficiente para un uso familiar. Para quien practique una conducción muy dinámica habitualmente, lo indicado es el Cooper S. O sea, que el apartado de las cualidades dinámicas en carretera se salda con un sobresaliente.
La 2ª parte de la presentación consistió en una corta pero exigente prueba por una pista de tierra abierta para la ocasión en una ladera de un monte con mucha pendiente y un tramo en llano con unos lomos pronunciados que permitieron comprobar recorridos de suspensión y motricidad, realizada a bordo del Countryman Cooper D ALL4 equipado con neumáticos Pirelli Cinturato en medida 205/55 R17 (eran los opcionales runflat).
La verdad es que superó la prueba con muchísima solvencia, incluso los pronunciados descensos con tierra y piedras sueltas, lo cual no fue óbice para echar de menos el control de descenso de pendientes. Como decíamos al principio, parecía impensable que lo pudiera hacer por los fuertes desniveles y la altura libre al suelo de 149 mm (el Toyota Urban Cruiser 4x4 tiene 140 mm), algo escasa para coches diseñados para circular por todo tipo de carreteras y pistas en mal estado, que es como mínimo de 160 mm. Otro complemento imprescindible para este tipo de usos es el cambio automático para poder controlar bien la velocidad de avance.
Después de la prueba en tierra pudimos hacer un brevísimo recorrido de un par de kilómetros por asfalto con el Cooper D ALL4, con cuatro personas a bordo. Sin el necesario silencio ni concentración que exige este tipo de observaciones, nos dio la sensación de que este motor diesel suena muy poco a diesel, suena bien y poco, con una clara mejora respecto del 1.6 del Mini de origen PSA, que a su vez es bastante más ruidoso que en los modelos de Peugeot y Citroën que hemos probado y que podría ser gracias en parte a su encapsulamiento. Esta observación queda pendiente de confirmación en la oportuna prueba.
Pues este nuevo Mini Countryman cumple con el papel de dos coches en uno como afirmaron los responsables de la marca en la presentación. Cumple como coche único, por ejemplo para una familia (algo que Mini asume que no hace el Clubman por el pequeño maletero) y cumple por la versatilidad y seguridad añadidas que le aporta el sistema de tracción total ALL4. Sigue siendo muy MINI y cada vez es más BMW por las sinergias aplicadas en la ingeniería del producto; es "la pera limonera", que diría Arturo Fernández, no el famoso actor sino el empresario del sector hostelero conocido como "ARTURO", cuando se refiere a BMW.
El nuevo Mini Countryman (en la versión Cooper) cuesta 3.600 euros más que que el Mini Hatchback y 1.550 euros más que el Clubman, todas ellas, con un 4,755 de impuesto de matriculación.
| Versión |
Potencia |
Imp. matric.
% |
Precio
(€) |
| MINI ONE COUNTRYMAN |
98
CV |
4,75 |
20.800 |
| MINI ONE D COUNTRYMAN |
90
CV |
0,00 |
22.200 |
| MINI COOPER COUNTRYMAN |
122
CV |
4,75 |
23.700 |
| MINI COOPER D COUNTRYMAN |
112
CV |
0,00 |
25.000 |
| MINI COOPER D COUNTRYMAN ALL4 |
112
CV |
4,75 |
27.050 |
| MINI COOPER S COUNTRYMAN |
184
CV |
4,75 |
28.950 |
| MINI COOPER S COUNTRYMAN ALL4 |
184
CV |
4,75 |
31.000 |
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Julio 2010 (España)
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