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Gama Seat 2010. La ofensiva.
Para ello cuenta con la que califica como la gama más moderna del mercado (y atractiva, y eficiente, y deportiva), con 18 nuevos productos o renovaciones durante 2009, un hito para la marca, que incluye seis nuevos modelos (Exeo, Exeo ST, Leon 2009 y Altea 2009 en sus tres carrocerías), ocho nuevas versiones, Ibiza FR, Cupra y Bocanegra, Leon Cupra y Cupra R y Leon, Altea y Altea XL Ecomotive) y cuatro nuevos motores, 1.6 TDI CR de 90 CV y 105 CV, 2.0 TDI CR de 120 CV y 2.0 TSI de 200 CV Multitronic.
Esta ofensiva para encaramarse a la primera posición del mercado incluye desde el día 12 de enero de 2010 un aumento del equipamiento de serie en todas las motorizaciones y acabados sin un incremento del precio final en el Ibiza, León, Altea y Alhambra (que está cerca del final de su vida comercial). También se añade el diferencial electrónico, que es una función adicional del ESP y quiere emular al diferencial autoblocante, que pasa a ser de serie en toda la gama León y todos los Ibiza con más de 100 CV. Fuera de esta ofensiva quedan el Córdoba y el Toledo: este último es un modelo que lucha contra los elementos, es como un Altea XL pero con un portón diferente, que ofrece menos maletero y es más caro…
De todos los propulsores disponibles en la presentación, destacaremos los sobrealimentados, que son mayoría: en gasolina el 1.4 TSI con tres versiones: 125 CV del Leon, Altea y Altea XL, 150 CV del Ibiza FR y 180 CV del Ibiza Cupra e Ibiza Bocanegra. Del 2.0 TSI hay cuatro versiones: 200 CV del Exeo y Exeo ST Multitronic, 211 CV del Altea freetrack, 240 CV del Leon Cupra y 265 CV del Leon Cupra R, el modelo más potente de la historia de SEAT.
Esta renovación supone el ostracismo del veteranísimo 1.9 TDI de inyector bomba, ruidoso y áspero como pocos pero muy satisfactorio por la relación prestaciones-consumos, tal y como nos confesaba un lector de esta web hace poco.
El nuevo SEAT Leon 1.6 TDI CR de 105 CV Ecomotive de reducidos consumos fue el primero de los seis modelos de Seat que probamos a lo largo de la mañana, elegido entre 22 de los 23 modelos de la presentación; el 23º, un Exeo 2.0 TSI Multitronic, se lo había llevado otro periodista que madrugó más que nosotros.
La somera prueba que pudimos hacer del sistema stop&Start nos permitió comprobar que el motor tiene que estar bastante caliente para que se active (o en su defecto el habitáculo), que apaga el motor antes de que el coche se detenga por completo, que se puede dejarle rodar a muy poca velocidad por inercia cuesta abajo sin que rearranque (en un atasco, por ejemplo), que tiene reserva de vacío en el servofreno para un pisotón al pedal del freno y que la dirección se queda sin asistencia.
Correcto en términos generales pero no puntero en cuanto a prestaciones, y con algunas paradas en las que el sistema no apagó el motor, con este ya caliente, igual que el habitáculo y sin empañamiento del parabrisas. Con el sistema activado (mediante un interruptor junto a la palanca del cambio), se enciende un testigo en el cuadro de instrumentos tanto si se apaga el motor como si no. Hay poca vibración en las arrancadas y el ralentí no es molesto.
No nos gustó del Exeo la tendencia a sobrevirar en cambios de ritmo en curva; no es exagerada y no obliga a hacer un contravolante claro pero no nos parece un carácter adecuado para una berlina familiar y sin aspiraciones deportivas. Las sensaciones de conducción son menos dinámicas que las del SEAT Leon, influyendo el tacto más duro de la dirección y las mayores inercias, con tendencia clara a subvirar en tracción.
Va tan suave y silenciado en baja que aunque habíamos dicho que no íbamos a hablar del ruido de rodadura, tenemos que hacerlo: se oye con claridad en cuanto el coche echa a rodar (equipaba unos Bridgestone Potenza RE050 225/45 R17), a diferencia del SEAT Leon 1.6 TDI Ecomotive, que el motor lo tapa a poca velocidad.
Es muy dinámico, con algo más de tendencia a sobrevirar en apoyos fuertes en retención o cambios de ritmo en curvas cerradas a fondo que el Leon Ecomotive. Inconveniente: suspensión tirando a dura
El 4º SEAT probado fue el patito feo, el SEAT Ibiza 1.4 de 85 CV. Era su primera salida, con el motor completamente frío (como los tres anteriores) y tenemos que decir que nos ha gustado mucho: suave, elástico, progresivo, con una sonoridad muy afinada, tirando a un bramido agudito con carga y con un ralentí que enamora desde fuera pues permite escuchar con claridad el soplido del escape. No tiene una respuesta tan contundente como el 1.4 TSI de 125 CV del Leon (lógicamente) pero le mueve con mucha suficiencia y poco uso del cambio.
También es menos dinámico que el Leon, con más carácter subvirador y un eje trasero inamovible; equipaba unos Bridgestone Turanza ER300 215/45 R16. Tenía techo solar y tenemos que decir que en carretera no apreciamos los ruidos aerodinámicos que sí tenían las primeras unidades que probamos del Ibiza actual.
El 5º (no lo hay malo según el refrán) lo cogimos para hacer tiempo mientras llegaba un Altea y le tocó en suertes a un Bocanegra. Ya tenía el motor caliente, como es fácil imaginar…
El conjunto del motor 1.4 TSI de 180 CV con compresor y turbo y su exuberante respuesta, más su estirada en alta (hasta 7.000 rpm), más el cambio DSG de 7 velocidades con levas en el volante, más la “estruendosa” sonoridad del escape, más los golpes de gas en las reducciones, más la gestión tan activa del cambio, más la potente frenada, más la facilidad y agilidad de conducción no exenta de diversión (levemente subvirador, menos que el Ibiza 1.4), nos hizo pasar un corto rato absolutamente delicioso, racing total. En conducción suave y relajada quizá cambien las sensaciones por la “estruendosa” sonoridad, a saber.
Y el 6º y último de los nuevos SEAT probados fue el Altea XL 1.6 TDI CR Ecomotive, repitiendo motorización del Leon. No se trataba de un prototipo y presentaba un par de diferencias curiosas respecto del Leon Ecomotive: el motor sonaba mejor y menos a diesel y tenía menos retumbe en baja al entrar el turbo, sin vibración aparente en volante ni banqueta del asiento. La otra diferencia afectaba al arranque, con control automático, ausente en el Leon, si nuestras notas son correctas, que juraríamos que sí.
Dinámicamente hay un abismo entre el Altea XL y el Leon, a favor del Leon naturalmente: por comparación es hasta torpe en curva el Altea XL, se aprecia claramente la inclinación, los balanceos, la tendencia a subvirar y en ocasiones a terminar sobrevirando algo. ©
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Enero 2010 (España) |
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