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¿REBAJAR LA VELOCIDAD A 110 KM/H SIRVE PARA ALGO?
"La mayoría de los coches consume más si van más despacio.". Este titular pertenece a un artículo publicado por un periódico nacional y firmado por tres periodistas (al menos uno de ellos especializado en el mundo del automóvil) a raíz de la decisión del gobierno de España de rebajar provisionalmente la velocidad máxima en autopistas y autovías de 120 km/h a 110 km/h con el fin de reducir el consumo de carburante de los vehículos que circulan por esas vías.
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El Gobierno, en cambio, calcula que esta medida, que entra en vigor el lunes 7 de marzo de 2011, supondrá un ahorro del 15% en vehículos de gasolina y un 11% en los diesel. Por contra, un mismo desplazamiento necesitará más tiempo y el tiempo tiene un coste, que el gobierno no ha estimado.
No vamos a entrar a analizar el argumento utilizado por los tres periodistas para sustentar esa afirmación, pues es obvio que carece de toda base científica: en idénticas condiciones, un coche consume menos a 100 km/h que a 120 km/h y menos a 80 km/h que a 100 km/h, incluso si tenemos que insertar una marcha más corta por ir el motor muy bajo de vueltas.
Cualquiera que tenga un coche con ordenador de a bordo y regulador de velocidad lo puede comprobar con toda facilidad y con bastante precisión, sin necesidad de realizar un trayecto largo ni de repostar: se hacen varias pasadas por un mismo tramo (con que tenga 1 km es suficiente y mejor si es llano y recto) a diferentes velocidades para corroborar lo evidente. Es decir, que si el gobierno pretende reducir la factura del petróleo, esta decisión es acertada.
Lo que ocurre es que esta medida nos parece discriminatoria, pues en la práctica sólo afecta a aquellos turismos que circulen por encima de 110 km/h por este tipo de vías: no afecta a autobuses ni a camiones (no alcanzan esa velocidad) ni a quien circule por carreteras, pueblos o ciudades. Sorprendente, tanto que cualquiera podría concluir que el gobierno piensa que la rebaja del límite de velocidad sólo surte efectos de cara al ahorro de combustible en autopistas y autovías, lo cual es falso.
Otro asunto que merece ser analizado es por qué se reduce la velocidad a 110 km/h. ¿Por qué no rebajarla a 100 km/h, una cifra mucho más "redonda" y que supondría un ahorro mayor? En la práctica, seguiría afectando sólo a turismos (como parece ser el objetivo del gobierno), no a camiones ni a autobuses, que sólo superan esa velocidad excepcionalmente.
La limitación temporal a 100 km/h tendría un efecto perverso en el tráfico y es que se igualarían las velocidades de crucero de turismos, autobuses y camiones. ¿Quién no ha padecido un adelantamiento entre camiones, que dura km y km porque el adelantado no aminora su velocidad y el adelantador no da más de sí? ¿Se imaginan esa escena, pero entre camiones y turismos, los primeros circulando por el carril de la izquierda y estos por el de la derecha? ¡El mundo al revés!
Este problema se podría evitar reduciendo temporalmente la velocidad máxima de camiones y autobuses en autopistas y autovías (por ejemplo a 80 km/h), pero este aspecto parece tabú para el ejecutivo, pues sabe que el tiempo de viaje tiene un coste y cuanto más dure el viaje, mayor es el coste. Lo tiene en cuenta para el transporte de viajeros y mercancías, pero no para los turismos aunque sus usuarios lo usen como herramienta de trabajo. O sea, que el esfuerzo recae en el más débil.
El automovilista será el más débil y el pagano de esta película, pero es a la vez el más numeroso. ¿Se imaginan lo que sería de nuestras autovías y autopistas si los turismos circularan a una velocidad ligeramente inferior a la de los camiones y autobuses? Es legal y se ahorraría mucho más carburante, que es lo que el gobierno persigue.

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www.cochenet.com
2011 (España)
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