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Diesel
o gasolina: mirando el uso y el ruido.
El
uso de un coche puede ser muy variado, y los motores no se adaptan
por igual a las diferentes necesidades y condiciones de uso. Vamos
a analizar qué motor es más adecuado según el uso y las condiciones
de la vía, valorando especialmente las recuperaciones del motor a
bajo y medio régimen, que permiten desenvolverse en el tráfico con
el menor uso posible del cambio de marchas. La oferta actual de los
fabricantes se centra casi exclusivamente en motores atmosféricos
de gasolina y turbodiesel de inyección directa. Comparamos motores
de potencias similares y de más cilindrada en el diesel.
Trayectos cortos: tanto si son en zona urbana o por carretera,
los trayectos cortos penalizan especialmente a los motores diesel.
Son motores más robustos, consumen menos, tienen un mejor rendimiento
térmico (pierden menos calor) y tardan más en calentarse. Esto afecta
tanto al desgaste del motor como al confort y seguridad de los ocupantes
en zonas de clima frío, porque la calefacción tardará más kilómetros
y tiempo en actuar que en un motor de gasolina. Incluso en algún modelo
la calefacción necesita un refuerzo eléctrico. Ventaja para el motor
de gasolina.
Ciudad: es sabido que para callejear, el ideal es un coche
ligero y mucho par a bajo régimen. A modo de reflexión general, a
igualdad de cilindrada, un motor atmosférico, sea diesel o gasolina,
tiene una relación de compresión más alta que uno turbo y por tanto
más par. Hasta que no empieza a soplar el turbo, el motor atmosférico
responde mejor que el turboalimentado. De ahí la importancia que tiene
en los motores turbo que este empiece a soplar a un régimen lo más
bajo posible. Esta tarea no es fácil y ejemplos hay de motores muy
potentes con poco par en baja que se arrastran por el tráfico urbano,
especialmente en las arrancadas en los semáforos. Ventaja para el
motor de gasolina.
Autopista y autovía: a velocidades legales, la ventaja es para
el motor turbodiesel, que dispone de más par, aguanta mejor los repechos
y adelanta en menos espacio. Cuanto más deprisa viajemos, más prima
la potencia sobre el par motor y la ventaja cae del lado del gasolina.
No hace falta recordar que la velocidad punta de los modelos de gasolina
suele ser superior que la de los equivalentes con motor diesel y las
aceleraciones también son mejores. Empate entre el motor de gasolina
y diesel.
Carreteras de doble sentido: el motor diesel, gracias a su
mayor par a medio régimen, permite afrontar mejor los adelantamientos.
Cuanto peor sea el trazado y más tráfico haya, mejor resultado ofrece
este motor. A la hora de realizar adelantamientos no resulta tan necesario
anticipar la maniobra a base de reducir para lanzar el coche, que
es una operación típica en los motores de gasolina cuando hay mucho
tráfico, lo que redunda en una enorme dosis de seguridad activa. En
carreteras de montaña, con el turbodiesel te limitas a frenar en las
curvas y acelerar, olvidándonos de la palanca del cambio. Para sacar
el máximo provecho al diesel en los adelantamientos, hay que llevar
el motor a un régimen algo inferior al de soplado máximo del turbo,
evitaremos que nada más comenzar la maniobra entre en acción el corte
de inyección. Ventaja para el motor diesel.
Y para terminar, el ruido. O sonido, que dirían los puristas.
Al ralentí, y en frío, no hay ninguna duda, gana por goleada la gasolina.
Cuanto más caro es el coche, peor es el efecto del ruido del diesel,
por ejemplo en un aparcamiento. Los fabricantes de coches de lujo
lo saben e intentan suavizar este aspecto con precios más baratos
en las versiones diesel que las de gasolina. Cuenta un jefe de prensa
de una marca que, a principios de los 90, cuando presentaban un modelo
nuevo con motor diesel, procuraban entregar los coches a los periodistas
con el motor caliente y les acompañaban intentando llevar la radio
a buen volumen para atemperar el ruido del motor.
Gracias a la insonorización y a un menor régimen de giro a la misma
velocidad, en caliente los motores diesel llegan a sonar incluso menos
que los de gasolina. Quizá el sonido del diesel sea de peor calidad
que el gasolina, pero puede ser más homogéneo, más igual, a
lo largo de su margen de utilización, sin esas resonancias que se
producen en muchos motores de gasolina a 3.000 vueltas y que resultan
muy molestas. En cualquier caso, sobre gustos, o sonidos, no hay nada
escrito.
En el tercer y último capítulo trataremos de las diferencias mecánicas
entre ambos motores e intentaremos averiguar si justifican la diferencia
de precio que existe entre estas mecánicas.
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2001 (España)
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